Capítulo 455
#Capítulo 455- E recibe una nota
e
Le arrebato nota de mano a mipa?ero y murmuro “él no es mi príncipe”, pero nadie reconoce
las pbras mientras abro el sobre y leo con entusiasmo breve carta que contiene. Cuando veo lo
que dice, mis cejas se arquean casi hasta línea del cabello.
“?Qué es?” Pregunta Cora, inclinándose ansiosamente hacia adnte.
“él quiere… ir a cenar”, digo, frunciendo un poco el ce?o.
“Cena”, dice Sinir, frunciendo el ce?o y deslizandos manos en los bolsillos. “
?Por qué diablos querría eso? Tenemos tres cenas más con los atxianos programadas paras
próximas noches, podría ir a cualquiera de esas.
“No, Dominic”, digo en voz baja, mirándolo. “La nota sólo está dirigida a mí”.
Mipa?ero se queda quieto mientras mis pbras y sus implicaciones se asimn. Y luego su
rostro se oscurece.
“?Bueno!” Roger dice en un tono demasiado alegre, rodeando los brazos de Cora con sus manos
mientras se levanta, arrastránd con él. “?Es hora de que nos vayamos! Ha sido un cer, Dom –
nos vemos más tarde – “
“?Qué?” Cora jadea, se pone de pie y mira entre Roger y yo. “?No, quiero quedarme!”
“?No!” dice, llevánd apresuradamente hacia puerta. “?Nos vamos de aquí!”
Belonging ? N?velDram/a.Org.
“Entendido, estoy en pijama…”
“Si no matas a nadie, Cora, a nadie le importará lo que lleves puesto…”
Mis ojos siguen a mi hermana que protesta mientras Roger saca de habitación y cierra puerta
detrás de ellos. Y luego mis ojos se dirigen a mi pareja, quien me mira furiosa en silencio, los únicos
sonidos en habitación son nuestro peque?o bebé arrundo felizmente a nuestrodo.
“Sabes que yo no hice esto, Dominic”, le digo con voz severa mientras lentamente empiezo a negar
con cabeza.
“No dije que lo hicieras, E”, espeta, su voz es un gru?ido bajo. Pero está enojado, lo puedo notar por
la rigidez de sus hombros, tensión de cada uno de sus músculos.
Me muevo lentamente, sin querer hacerle estar. Quiero decir, no tengo miedo, en absoluto. Para
empezar, no hice nada malo y él nunca me haría da?o. Pero aún así, no quiero que pierda los estribos,
no cuando ramente está trabajando tan duro para contenerlos.
Entonces, con bastante calma, alcanzo al bebé y lo acerco a mi pecho antes de levantarme y
acercarme aldo de mi pareja.
“?Que quieres que haga?” Pregunto, mi voz perfectamente tranqu. Porque…
Quiero decir, ?honestamente? ?Incluso si sólo lo admito ante mí mismo? Yo quiero ir. No sólo estoy
ansioso por establecer una conexión con el único atxiano que incluso ha insinuado que podría
querer construir puentes entre nuestras naciones, sino ?aún más que eso?
Hay algún tipo de conexión entre Calvin y yo y me muero por saber cuál es. Tengo muchas ganas de ir
a esta cena y saber más.
Pero Sinir… él es mipa?ero. Y está a punto de destrozar a este hombre por invitarme a cenar,
especialmente porque Sinir cree que le gusto o lo que sea.
Mientras Sinir me mira fijamente a cara, puedo decir que todos estos pensamientos también
pasan por su mente. Pero luego pierde el aliento y me rodea cintura con un brazo, acercándome a
él mientras levanta suavemente una mano hacia mi meji. “?Qué es lo que quieres hacer?”
Pero niego con cabeza, no dejándolo salir de ahí tan fácilmente. “Soy tu reina, Dominic”, digo en voz
baja. “Ya terminé de tomars cosas en mis propias manos por ahora. Si quieres que vaya y vea qué
puedo hacer para establecer una conexión con Atxia, o si puedo aprender algo nuevo de él, lo haré.
?Pero si quieres que me quede? Me encojo de hombros. “Me quedaré.”
él gru?e un poco, aprieta el brazo y, aunque sé que está molesto, no puedo evitar sonreír un poco. Me
gusta cuando es así de posesivo. El calor se enrosca dentro de mí, calentándome de adentro hacia
afuera.
Sinir siente ese calor y mueve su pulgar hacia mi boca, trazando línea de mibio inferior con el
borde de su dedo.
“Déjame pensar en ello”, murmura.
“?En qué hay que pensar?” Pregunto en voz baja, genuinamente curiosa.
“Los pros y los contras”, responde, oliendo profundamente mi aroma, aparentemente disfrutándolo, “de
destrozarlo por atreverse a invitarte a una cita”.
Me eché a reír aquí, ganándome una peque?a sonrisa de mi pareja. “Dominic”, le digo, negando con
cabeza, “no es una cita”.
“Entonces, ?por qué no me invitó?”
“?Porque cada vez que has con él te pones gru?ón!” -digo riendo. “?Soy amable con él, lo cual es
beneficioso paras rciones internacionales!”
“Bueno”, murmura Sinir, chasqueando un poco los dientes, “tal vez deberías ser un poco menos
amable con él”.
Sacudo mi cabeza hacia él, acercándome a eso, mi cuerpo se alinea lo más posible contra el suyo con
el bebé en mis brazos. “Primero me dices que preferirías que no matara a los enemigos, ?ahora me
dices que no sea amable? Sinceramente, Dominic, aquí hay mensajes contradictorios…
“?Qué tal si”, murmura, alejando su mano de mi cara y deslizánd hasta mi hombro y luego bajando
por mi espalda, “simplemente te quedas en cama todo el tiempo? Entonces ningún príncipe
extranjero te coqueteará jamás y tendré mucha más paz.
Me río de nuevo, me pongo de puntis y levanto barbi, pidiendo en silencio un beso y enviando
un peque?o pulso de amor y deseo a través de nuestro vínculo. Sinir gru?e en respuesta y baja su
boca hacia mía, besándome bruscamente, remándomeo suya. Le abro boca, cediendo
ansiosamente, haciéndole saber que soy su-su-su-
El beso se profundiza y de repente estoy un poco frenética, preguntándome cómo llevar al bebé a su
cuna mientras sigo besando a mi pareja, porque ninguna parte de mí quiere separarse en el corto
zo.
Pero Sinir gime y levanta su rostro del mío, a pesar de que todavía estoy pegado a él.
“No puedo”, suspira, jadeando un poco mientras me mira.
“??Qué!?” -digo horrorizado.
Sacude cabeza y mira el reloj. “Ya llego tarde, E; tenemos más negociaciones con los atxianos
y tengo que encontrar a Roger”, pone los ojos en nco y mira hacia puerta, “quién diablos sabe
adónde fue…”
Le hago un puchero a mi pareja, decepcionado. “Bien”, digo, mi voz un poco m. “Pero me debes
una, ?de acuerdo?”
Sinir se ríe, toma mi barbi posesivamente entre sus dedos y sacude cabeza hacia mí. “Esta
noche, problemas. Te lopensaré diez veces más”.
Suspiro pero me alejo, decepcionado pero sabiendo que hay que tener paciencia, aunque paciencia
nunca ha sido uno de mis fuertes. Miro hacia cama, donde invitación está descartada.
Sinir sigue mi mirada y ambos nos quedamos en silencio por un momento, mirándolo.
“?Quieres que responda a eso?” pregunto en voz baja.
“No”, responde, y levanto vista y lo veo negar con cabeza. Luego se inclina hacia dnte y me
besa de nuevo, suavemente, sólo por un momento. “Deja que ese bastardo espere. Lo veré esta tarde
de todos modos; tal vez tenga una mejor idea de lo que quiere. ?Estás de acuerdo con eso?
“Lo soy si tú lo eres”, digo, refiriéndose a cada pbra.
Y mi pareja me besa de nuevo, y luego deja un beso en cabeza de nuestro bebé antes de murmurar
sus despedidas y salir nuevamente de habitación, para ir a sus asuntos del Rey.
Suspiro más profundamente esta vez, mirando a mi bebé feliz. “Solo tú y yo, peque?a albóndiga”,
murmuro, sonriéndole. Rafe chi un poco de felicidad, agita sus pu?os hacia mí y yo me río.
“Tienes razón”, digo, volviendo a cama para dejarme caer y pasar un rato con mi peque?o, “no es
tan malo, ?verdad?”
Pero incluso mientras juego con Rafe, mis ojos se desvían hacia invitación descartada en cama.
?Y en el fondo? Espero que todo lo que Calvin y Sinir se digan hoy signifique que yo pueda decir sí
a eso.
Porque algo en mi centro me insta a ir y har con este Príncipe a ss, para escuchar lo que tiene
que decir.