17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 432

Cap铆tulo 432

    Capítulo 432


    #Capítulo 432 – La Delegación E


    Sinir se acerca a mi otrodo para que Rafe quede entre nosotros. Mi mano todavía sostiene de


    Cora a mi izquierda mientras Roger da un paso a sudo. Juntos, me doy cuenta, presentamos un


    frente bastante unido: el Rey Alfa y su Reina semidiosa junto a su tan codiciado hijo y heredero. Y


    luego, junto a nosotros, el duque y duquesa, también un alfa brinte y un lobo híbrido mitad


    humano nacido de una diosa mágica.


    Me encuentro sonriendo un poco al pensar en todos nuestros magníficos títulos formales cuando sé


    verdad: que honestamente somos solo cuatro personas desesperadamente agradecidas de haber


    tenido suerte de encontrarnos y formar una familia.


    Pero aún así, ?enfrentar esta delegación? Me alegro un poco de que tengamos algunas credenciales


    intimidantes que hablen por nosotros. Peque?o y valiente amigo, me dice Sinir a lorgo del


    vínculo, haciendo que mi sonrisa se profundice. Me alegra que les dejes ver que no les tienes miedo.


    Oh, les tengo miedo, repito, sin molestarme en mirarlo en busca de apoyo. Pero estás en lo correcto.


    No hay ninguna razón para que lo vean.


    Me da un cálido empujón de apoyo mientras primera línea de cinco atxianos da un paso adnte


    y hace una reverencia. El hombre en el extremo izquierdo de f da un paso adnte yienza a


    har. Primero se presenta él mismo (el primer y más importante miembro) y luego pasa a cada


    nuevo delegado, quien inclina cabeza ante nosotros por turno.


    Giro un poco cabeza a medida que avanza esta presentación formal, porque esto es… extra?o.


    Entiendo que esta recepción tiene una cualidad más bien oficial, pero cada uno de los saludos que


    hemos dado a cada delegación antes ha sido cálido y hador, con personas presentándose


    calurosamente o saludándonos a Sinir y a mío viejos amigos, si nos conocen.


    ?Los atxianos? No dicen una pbra, sino que dejan que su hante singr haga todo el trabajo.


    Aun así, hago lo mejor que puedo para seguirlo mientras Rafeienza a agitarse en mis brazos, sin


    que le guste algo… aunque no sé qué. Lo sostengo más alto, más fuerte contra mí, tratando de


    transmitir un poco de calma a nuestro vínculo para que pueda rjarse, tal vez quedarse dormido. El


    bebé responde a esto, apoyando un poco su cabeza contra mi pecho y odándose.


    El orador termina de presentar primera línea de delegados, que incluye a los predecibles


    embajadores y senadores que han sido enviados para presenciar coronación y discutir sobres


    conexiones futuras entre nuestras dos naciones.


    Sin embargo, cuando primera f se ara, alejándose y revndo segunda f, me sorprende


    escuchar al orador presentar a un Príncipe, lo que hace que mis ojos se levanten. ?Por qué no lo


    habían incluido en primera f? ?No sería el delegado de mayor rango?


    Estudio al Príncipe mientras da un paso adnte y hace una reverencia, aunque admito que no


    entiendo su nombre, por lo que me pateo. Soy reina ahora o estoy a punto de serlo. Debería estar


    prestando atención.


    Cuando se levanta de su arco, me siento un poco impresionado por él, si soy honesto. Tiene más o


    menos mi edad, es alto, tiene cabello oscuro y un rostro hermoso con ojos de un azul violeta tan ro


    que me sorprenden en su rostro de rasgos oscuros. Si bien tiene hombros anchos, es mucho más


    delgado que mi propiopa?ero, aunque el poder que emana de él.


    Parpadeo, nuevamente sorprendida. él es… no alguien con quien jugar. No sé cómo lo sé, pero lo sé,


    estoy absolutamente seguro de ello. El príncipe asiente firmemente hacia Sinir, luciendo serio pero


    tal vez incluso un poco aburrido,o si hubiera hecho esto miles de veces. Y luego vuelve sus ojos


    hacia mí, pero cuando nuestros ojos se encuentran, se pone un poco rígido en los hombros.Original from N?velDrama.Org.


    Mis ojos se abren, sorprendida por su reión mientras él se queda erguido y me mira fijamente


    durante unrgo momento. Sinir reiona instantáneamente, un gru?ido sutil crece en su pecho


    mientras da un paso adnte.


    El Príncipe vuelve en sí en un segundo, sus ojos se dirigen a Sinir antes de recuperar su aburrida


    compostura, asintiendo con cabeza hacia mí, y luego a Cora, y luego a Roger antes de volver a


    f.


    Sorprendida, confundida, miro a mi pareja, cuyos hombros están rígidos por el disgusto.


    ?Qué… qué diablos acaba de pasar?


    Esa f de delegados se despide y Rafeienza a agitarse nuevamente en mis brazos, infeliz.


    Empiezo a arrurle, molesta porque está molesto. Honestamente, mi dulce bebé casi nunca llora,


    sino que nos deja saber lo que necesita a través de peque?os golpecitos y pulsaciones en el vínculo al


    que respondemos lo más rápido que podemos. Honestamente, es mejor parte de ser madre loba, y


    un aspecto que nunca consideré hasta que llegó Rafe.


    Miro a Sinir, preocupada. “Creo que tengo que sacarlo”, murmuro, mirando al bebé.


    Un momento, responde mipa?ero, mentalmente, aunque extiende una mano detrás de mí para


    posarse en mi espalda. Necesito que todos estemos aquí, al menos para esta delegación. Si llora,


    llora. Y asiento, entendiendo y volviéndome hacia multitud.


    La tercera línea de delegados atxianos desaparece y cuarta avanza. Observo pasivamente cómo


    cada uno de ellos da un paso adnte y nos hace un gesto con cabeza. Yo asiento a mi vez,


    aunque admito que mi atención está decididamente centrada en mi hijo, que ahora llora en serio,


    infeliz. Lo abrazo fuerte, haciéndolo rebotar en mis brazos, preocupada y deseando que se sienta


    mejor.


    Envío un peque?o pulso curioso a lorgo de línea, que ha funcionado antes de que a veces me


    transmita una emoción, o incluso me haya dado una breve impresión de lo que quiere.


    Pero hoy nada. Simplemente está molesto. Mis ojos están totalmente enfocados en el bebé, ignorando


    a los últimos miembros de delegación en mi preocupación maternal por mi hijo, cuando de repente


    las pbras del orador captan mi atención inmediata.


    “Nuestro delegado final”, dicen los oradores, “es el Duque Xander de Moon Valley, a quien se le ha


    otorgado ciudadanía honoraria en Atxia por sus servicioso asesor del Rey”.


    Mis ojos se iluminan y se agrandan cuando se enfocan en mi tío, el hombre que intentó robar a mi hijo.


    Dentro de mí, mi don arde de rabia, canalizando algo de Cora que ha del calor, el fuego y


    destrión.


    E agarra mi brazo, lo siente, y puedo sentir su propio miedo en su agarre, pero algo funciona: me


    impide reionar en absoluto, dándome un momento para volver a recuperarme. Fue elión


    correcta. Ya veo, mientras Sinir inmediatamente da un paso adnte para los dos, mirando al


    Duque.


    “Deberías haber preguntado”, gru?e, con violencia en cada línea de él ahora, y puedo sentirlo


    conteniéndose para no asesinar a Xander en este instante, “si este hombre era bienvenido en el suelo


    de nuestra nación. Porque no lo es. Este hombre es un criminal de guerra y es buscado por varios


    crímenes en Moon Valley, incluido el intento de secuestro de nuestro Príncipe”.


    Sinir da otro paso adnte, ramente listo para hacer pedazos a Xander o detenerlo –


    honestamente no sé cuál –


    Xander, un hombre viejo y arrugado con crueldad en cada línea de su rostro, simplemente le sonríe a


    Sinir, sin moverse ni un centímetro.


    Pero el orador atxiano –un senador de alto rango– da un paso adnte, intercediendo. “Alfa


    Sinir”, dice, con pbras cargadas de reconocimiento de que mipa?ero aún no es Rey, “el


    Duque Xander es un miembro protegido de nuestra delegación, un Embajador. Si le haces da?o o lo


    detienes, se considerará un acto de guerra”.


    El gru?ido de Sinir se profundiza cuando ahora mira violentamente al senador. “?Y pensaste que ya


    no sería guerra cuando lo trajisteo miembro de tu delegación? Después, seguramente, ?sabes


    todo lo que nos ha hecho a nosotros, a nuestra familia?


    “Esperábamos”, dice el senador arrastrandos pbras, con una mirada de suficiencia en su rostro,


    “que fueras más razonable que eso, Alfa”.


    La rabia continúa ardiendo dentro de mí mientras miro al anciano frente a mí, que mira fijamente al


    bebé en mis brazos y no se molesta, ni siquiera una vez, en levantar los ojos hacia mí.


    Rafe gime con disgusto, tal vez sintiendo mi rabia y mi miedo, tal vez… Dios, no lo sé, tal vez sintiendo


    algo de malevolencia por parte de este hombre también-


    La mano de Cora aprieta mi brazo y asiento levemente, solo una vez, haciéndole saber que no voy a


    hacer nada estúpido. Siento que su mano vac y luego se afloja, sólo un poquito.


    Sinir, para mi sorpresa, da un paso atrás. Le miro fijamente porque, sinceramente, estaba deseando


    ver sangre de este hombre en sus garras. Pero luego recuerdo, por supuesto, que ahora es Rey o al


    menos lo suficientemente cerca.


    Y maldita sea, habrá guerra si matamos a Xander ahora. Me siento incómodo al darme cuenta de que


    parte des responsabilidades del gobierno significan medir nuestra venganza con lo que es bueno


    para nuestra nación.


    Y entonces le envío a Sinir un peque?o impulso de apoyo mientras él da un paso atrás, a pesar de


    que mi lobo se arrastra y me ara?a para que lo suelte, para que le permitan arrancarle garganta.


    Sinir no contr su mirada, ni su gru?ido, mientras Xander vuelve a alinearse con el resto des


    fs atxianas. Y sé que el odio irradia de todos nosotros a medida que delegación en su conjunto


    se aleja. Mantengo mis ojos en ellos, en cada paso.


    Y observo que el único que mira hacia atrás es el príncipe de ojos violetas.


    Quien me mira directamente.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)