Capítulo 394
#Capítulo 394 – A luz del fuego
e
Esa noche, nuevamente alrededor del fuego, Henry se inclina hacia adnte en su si y apoya los
codos ens rodis, sonriéndonos.
“Entonces, dime si lo he hecho bien”, dice, ramente emocionado por ello. “Mis dos hijos están
casados con dos hermanas, cada una des cuales tiene sangre de Diosa en sus venas, lo que
significa…”. hace una pausa aquí, ordenando sus pensamientos, “?que todos mis nietos van a tener
poderes místicos?”
Cora se encoge de hombros y le sonríe. “Eso es lo que e nos dijo”, dice riendo un poco.
“Bueno”, dice Henry,cido, reclinándose en su si y sacudiendo cabeza con incredulidad.
“Esto me ahorra muchas preocupaciones”.
Sinir se vuelve hacia él confundido. ” ?Qué? ?Por qué?”
“Porque”, dice Henry, encogiéndose de hombros, tratando de contener su sonrisa. “Imagínense si solo
uno de ustedes estuviera emparejado con un lobo nacido de una Diosa, y solo mitad de mis nietos
tuvieran poderes mágicos. Al menos de esta manera, no tengo que fingir que me gustan tanto los no
mágicoso los demás”.
Todos nos reímos de esto, pero sacudo cabeza ante el humor negro de Henry. Porque, en el fondo,
todos sabemos que no es verdad. Siempre amaría a todos sus nietos por igual, sin importar nada.
“Me pregunto cuál será tu regalo, peque?o bebé”, le digo a Rafe, que está despierto y sentado en mi
regazo, sosteniendo mis dedos en sus peque?os pu?os y mirando con interés a nuestro grupo. Me
intrigó mucho cuando Cora me dijo que todos sus dones variarían según sus personalidades; yo,o
e, había asumido que serían iguales. Todavía no hemos descubierto el don de Cora, aunque todos
estamos pensando.
“Rafe probablemente disparará láseres desde sus ojos”, murmura Roger, inclinándose hacia dnte
para estudiar a mi hijo. Lenzo una peque?a mirada furiosa a Roger y él me sonríe.
“No, él va a ser un sanador,o mamá”, digo, besando cabeza de Rafe y haciendo que me mire
con una peque?a sonrisa de bebé. Le devuelvo sonrisa, incapaz de evitarlo.
“No, Rafe tiene alma de guerrero”, dice Sinir a mido, recostándose en su si y considerando con
orgullo a su hijo. Tendrá algo que ver con eso”.
“Nooo”, digo en negación, mirando a mi pareja ahora. “Rafe es amable. Sus poderes serán para
paz”.
“?Qué pasa con el nuestro?” Pregunta Roger, volviéndose hacia Cora. “?Estás recibiendo alguna pista
sobre el vínculo?”
“No”, responde e, suspirando un poco. “Ni siquiera puedo entender cuál es el mío, y mucho menos
el bebé”. Frunce un poco el ce?o con frustración, aunque todos somos conscientes de que hoy nada
borrará su alegría. Para e, para todos nosotros, todo es color de rosa.
“Está bien, Cora”, digo con mi propio suspiro de satisfión, recostándome en mi si. “Lo
resolveremos.”
“Sería conveniente”, dice, apoyando su barbi en su mano y frunciéndome un poco el ce?o, “si mi
don hubiera sido curativo también. Teniendo en cuenta que soy médico”.
N?velDrama.Org copyrighted ? content.
“Sí”, digo con fingida altivez, sonriéndole, “eso sería conveniente, pero no todo el mundo puede ser tan
gentil, cari?oso y reconstituyenteo yo, Cora; está en mi personalidad”.
E incluso cuando menza una peque?a mirada falsa y yo me río, Sinir asienteo si fuera un
punto justo. Pero entonces Coradea cabeza, ramente considerando algo.
Luego, se endereza y mira a su alrededor. “En realidad”, les dice a los hombres, “?les importaría si
E y yo tuviéramos un minuto aquí solos?”
Henry y Sinir inmediatamente aceptan yienzan a levantarse, pero Roger frunce un poco el
ce?o. “?Por qué?” él pide.
“Algo que dijo mamá”, dice Cora, volviéndose hacia él, “acerca de que E… podría ayudar. ?Te
importa? ?Un momento de hermana peque?a, para ver si podemos solucionarlo?
Roger tuerce un poco boca y me río un poco cuando veo que a él sí le importa, sólo un poco – pero
lo perdono, porque sé que no quiere separarse de e ni un solo momento ahora mismo no con todo.
acaban de descubrir. Pero aun así, cuando e le da un peque?o empujón, él suspira y se levanta.
“Vamos, nuevo papá”, dice Sinir, pasando un brazo alrededor de los hombros de Roger después de
tomar a Rafe de mis brazos para que Cora y yo podamos concentrarnos el uno en el otro. “Te
ense?aré cómo cambiar un pa?al”.
Roger gime, pero Cora y yo nos reímos mientras los hombres ayudan a Henry a subir a taforma
elevadora y luego entran a casa rodante.
“?Entonces, en qué estás pensando?” Pregunto con entusiasmo, acercando mi si a de mi
hermana para que podamos vernos mejor a tenue luz del fuego.
“Algo que dijo mamá”, suspira Cora, mirándoses manos y pensando ramente en ello mientras
avanza. “E dijo que podrías ayudarme a resolverlo”. Cora me mira ahora, con boca torcida hacia
undo mientras intenta resolverlo. “?Crees que estoy roto o algo así?”
Inmediatamente abro boca para negar eso, pero e levanta una mano para detenerme. “No, quiero
decir, ?necesito ser curado? ?Con tus poderes? ?Para poder eder al regalo?
“Oh”, digo, curioso y sentándome derecho. “Quiero decir, eso tendría sentido: tuve que salir al desierto
para recibir el regalo de mamá, o al menos para eder a él. Tal vez… tal vez necesitemos que nos
guste, hacer algo para que esto funcione. Una especie de ceremoniao esa”.
“Vale pena intentarlo”, dice, encogiéndose de hombros. ?Quieres… intentarlo?
“ro”, digo, alcanzando sus manos. Y luego, bastante rápidamente, paso mi poder a través de su
cuerpo. Su lobo levanta nariz hacia el regalo cuando pasa a sudo, dándole un peque?o y cálido
empujón, y sonrío al senti. Qué loba tan bonita: su pje tiene mil tonos de marrón, desde el
leonado más ro hasta casi negro.
Pero mientras escaneo a Cora, buscando cualquier lugar donde esté herida o atada o algo así… no
encuentro nada.
“Lo siento, Cora”, suspiro, dejando caer sus manos y hundiéndose en si. “Estás totalmente bien,
hasta donde mi don puede sentir”.
“Boo”, dice, hundiéndose también en si y mordiéndose elbio. La observo mientras pasa a
siguiente opción. “Um”, dice, “?crees que podría intentar curarte?”
“?Qué?” Pregunto, mi rostro se contrae por confusión.
“Bueno, mamá también dijo que todos los regalos estaban vincdos. ?Quizás pueda… curarme un
poco? ?Y tal vez hacer eso me permitirá disfrutar y eder a toda mi capacidad?
“Está bien”, digo, y le tiendo mano. “Me corté el dedo esta ma?ana con tapa de una bote”, digo
con un suspiro, al darme cuenta de que he querido curarlo todo el día y simplemente me distraí. “Mi
don podría arrer esto en un abrir y cerrar de ojos, ?puedes hacerlo?”
Cora se encoge de hombros y toma mi mano entres suyas, cierra los ojos y se esfuerza por caer en
el estado meditativo que uso cuando edo a mi regalo. Hago lo mejor que puedo para quedarme
muy quieto y, lo que es más importante, para no caer en ese mismo estado meditativo y curarlo yo
mismo.
Después de unos minutos, jadeo un poco cuando siento un ligero cosquilleo en punta del dedo,
donde está el corte. Veo a Cora empujar y concentrarse, pero luego, cinco minutos más tarde, cuando
abre los ojos y mira hacia abajo, frunce el ce?o y aparta mi mano.
“Aún estoy ahí”, dice, frunciendo el ce?o.
“Lo sé”, suspiro, levantándolo para mirar mi mano. “Aunque sentí un poco de hormigueo. Y se siente
mejor”.
“?En realidad?” E pregunta, interesada. “Sí”, le digo, sonriéndole. “Es interesante que estén
vincdos. Quizás a todos podamos gustarnos un poco des cosas de cada uno. Pero sí creo que es
justo decir que curación no es tu don”.
“Bueno, entonces ?qué es?”, suspira, frunciendo el ce?o y empezando a frustrarse. Meto los pies
debajo de mí y le sonrío a mi hermana, que siempre ha sido un poco más impulsiva que yo.
“?Crees que tiene sentido que sea un sanador?” pregunto en voz baja. “Mamá dijo que nuestros
regalos coinciden con nuestras personalidades”.
“Bueno, ro, E”, dice Cora, poniendo los ojos en nco un poco. “Eres persona más maternal
que he conocido; todo lo que quieres hacer es cuidar de todos, especialmente de los bebés, y arrer
las cosas”.
“Es cierto”, digo,deando cabeza,cida con idea. “Sanaría al mundo entero si pudiera”.
“Pero eso no me ayuda”, dice Cora, empezando a perder un poco los estribos. Miro hacia el cielo,
donde a lo lejos escucho un peque?o trueno. Me pregunto, pasivamente, si vamos a tradar nuestro
peque?o grupo de expertos al interior.
“Bueno, ?cuál es tu rasgo ve de personalidad?” pregunto, curioso. Cora me mira un poco. “No lo
sé”, responde enfadada. “?Estar frustrado? ?Tenaz? ?Cerrado a todo? Quiero decir, no dejé que
Roger ni siquiera se acercara a mí durante meses… y él es mipa?ero…
“Eso no es cierto, Cora”, digo, inclinándome hacia adnte y frunciéndole el ce?o. “Eres… bueno,
eres terco, pero te cierras porque sientess cosas muy intensamente…”
“Bueno, ?de qué diablos sirve eso?”, espeta, mirándome un poco, aunque puedo decir que no lo dice
en serio y al instante se siente mal por ello.
Miro hacia el cielo mientras brisa se levanta, sondo nubes de tormenta más rápido de lo que
pensé que podrían moverse. Y misbios se abren, sólo un poquito…
“Cora…” susurro.
“?No, en serio, E!” Dice, levantando una mano ynzando un gran suspiro mientras mira fijamente el
fuego. “?Qué se de regalo estúpido encaja con alguieno yo? ?Qué me puede gustar, convertir
las cosas en rock? ?Puedo detener trenes en seco con pura voluntad? ?Puedo… puedo congr as
personas en su lugar, simplemente miránds? E frunce el ce?o mientras cruza los brazos sobre el
pecho, “eso es lo que mi historial de citas anterior sugeriría, al menos”, se queja.
Y, precisamente al mismo tiempo que ese gru?ido, un trueno retumba en el cielo. Pero Cora no se da
cuenta.
“Cora”, digo de nuevo, una sonrisa se extiende por mi cara.
“En serio, E”, dice, mirándome fijamente. “?Qué tipo de regalo encaja con alguien que es tan
testarudo, tan constantemente agitado, tan-
Pero extendió una mano hacia e, interrumpiénd. “?Tan… tempestuoso?” Digo, una sonrisa se
extiende por mi rostro. Cora se queda quieta cuando ve mi expresión. “?Qué?” E dice, frunciéndome
el ce?o. “?Qué es? ?Qué descubriste?
Pero no digo nada, solo me río y levantos manos mientras lluviaienza a golpear a nuestro
alrededor. Y mandíb de Cora se abre.