Capítulo 385
#Capítulo 385 – Elrgo…rgo camino
E
Me lleva poco más de una hora darme cuenta de que odio los viajes por carretera.
“Oh, Dios mío”, le murmuro a Cora mientrass vibraciones de gigantesca casa rodante continúan
sacudiéndonos, haciendo que el pobre Rafe se queje incómodo. “?Ya es de noche? ?Podemos parar?
“Estás siendo un bebé, E”, responde mi hermana, mirándome con una sonrisa, saltando su rey rojo
sobre tres des fichas negras de Roger y capturánds. “?Es divertido!”
“Sólo te estás divirtiendo porque le estás pateando el trasero a Roger por tercera vez en ese juego”,
murmuro, suspirando mientras miro por ventana.
“En serio”, suspira Roger, recostándose contra el cuero nco de mesa de cocina. “Tú
…
deberías dejar eso, Cora. Por el bien de E, está intentando divertirse. Se pasa una mano frustrada
por el pelo, mirando el tablero.
“Sí”, responde Cora, riendo. “Por el bien de E, seré suave contigo”.
“Simplemente pensé que sería más bonito”, suspiro, mirando por ventanas interminables mis de
la autopista,o majestuosidad des monta?as púrpuras. nuras frutales. Etcétera”. En
cambio, es sólo hora tras hora de mirar autos, asfalto y el peque?o y triste matorral de pinos que
bordeas carreteras.
“Tal vez cuando nos alejemos más”, ofrece Cora, esperanzada.
“No”, responde Roger, haciendo su siguiente movimiento en el tablero de damas.
“Después del bosque , durante días todo es maíz “.
Gimo, inclinando cabeza hacia atrás. “Odio el maíz”.
“No, no es así”, reprende Cora, haciendo instantáneamente su siguiente movimiento en el tablero y
capturando dos piezas más de Roger. Jadea en se?al de protesta y luego vuelve a caer.
“?Cómo estás haciendo esto?”, murmura, estudiando el tablero. “?Eres una bruja?”
“Tal vez”, dice encogiéndose de hombros. “Supongo que tenemos que preguntarle a mamá.
Entonces le sonrío y hago rebotar a mi inquieto bebé en mis brazos. E inspiro profundamente,
ordenándome en silencio animarme porque incluso si decididamente no me gusta viajar en casa
rodante, todavía estoy emocionado de hacer este viaje por mi hermana, para darles respuestas que
tanto desea.
17
Finalmente, Cora y yo nos retiramos con el bebé al dormitorio, donde Sinir sugiere que tal vez no
sienta tanto el movimiento de casa rodante. Todos los ni?os permanecen juntos al frente, estudiando
mapas y discutiendo cosas ridícso el terreno y el consumo debustible, cosas que
encuentran infinitamente fascinantes. Por alguna extra?a razón, Rut, me encojo de hombros y los dejo
con Gora y yo nos acurrucamos increíblemente
entre nosotros.
Termina siendo un día maravilloso en peque?a habitación ba?ada por el sol en parte trasera de
casa rodante, riendo y hando con mi hermana, reconectándome con e y con paz que he estado
perdiendo en mi vida desde ese terrible día cuando esos Los hombres rompieron mi ventana.
“?Crees que todo realmente ha terminado?” Le pregunto en un momento de tranquilidad mientras el
solienza a hundirse en el
horizonte.
Cora no se molesta en preguntarme de qué estoy hando, e ya lo sabe. “No lo hago”, suspira,
diciéndome honestamente. “Creo… bueno, E, creo que elegimospa?eros con grandes vidas.
Creo que nos vamos. tener que aprovechar los momentos de paz cada vez que los tenemos porque el
próximo desafío siempre está por llegar. Y que vamos a tener que luchar para hacer paz en
nuestras vidas, porque… algo siempre va a intentar robárno”.
–
Suspiro, mirando a mi bebé que duerme, pasando un dedo me?ique por su vientre. “?Somos tontos?”
pregunto en voz baja. “?Elegimos mal? Quiero decir que ninguno de ellos es nuestropa?ero
predestinado. Elegimos esto…. ?Deberíamos haber elegido una vida más senci?
“No quieres una vida más senci”, se ríe Cora, y miro sorprendido al ve sonreír y negar con
cabeza.
“?Qué?” Pregunto, sentándome derecho. “Cora, yo era ni?era, estaba lista para ser una madre soltera
sin dinero, para vivir tranqumente s con mi bebé”
. “No”, dice, agitando una mano hacia mí en se?al de despido. “Ese fue solo elienzo de tu historia,
E, siempre. Sí, siempre ibas a ser mamá”, dice,deando cabeza, “pero… nunca ibas a dejar de
ayudar a gente. Creo que tiene sentido que terminaran siendo una buena pareja para Dominic. él te
abre una puerta para ayudar a miles cuando él es rey, y creo que ese siempre fue tu destino”.
“Eh”, digo, considerando lo que e está diciendo. Y supongo… bueno, supongo que creo que tiene
razón. Que ésta fue quizás siempre vida que quise, aunque a veces quiera fingir que quería una
vida senci.
“Y también”, a?ade, bajando voz. “En realidad, no estoy segura de si Roger no es mipa?ero
predestinado”, dice, considerando
“?En serio?” Pregunto, con los ojos muy abiertos. “Pero eres un humano…” “
Lo sé”, dice, frunciendo el ce?o “Pero E, esto entre nosotros”, dice, sacudiendo cabeza “Se siente
muy grande, no lo sé”. No sé cómo explicarlo excepto así”
“?Sentiste que se establecía un vínculo de apareamiento?” Pregunto con curiosidad
“No lo sé”, dice, volviéndose hacia mí “Pero Roger dijo primero, cuando salimos, le sonrío
, sabiendo lo que pasó ese día, y e se sonroja un poco y pone los ojos en nco”. . Pero me
inclino hacia dnte con impaciencia, queriendo saber. “?Que dijo el?”
–
“Que yo era supa?era”, responde Cora, encogiéndose un poco de hombros. “Pero forma en
que lo dijo es tan definitiva.
No te elijoo mi pareja. Sólo… que lo era.
“Wow”, digo, impresionado, un poco celoso. No tengo dudas sobre Siniro mipa?ero
elegido,
y sé que lo que hay entre nosotros va mucho más allá de lo que él tuvo con su propiopa?eroN?velDrama.Org content rights.
predestinado. Pero
–
Aún así es una experiencia que nunca tendré. “Bueno”, continúo, “?le preguntaste al respecto?”
“No”, dice, encogiéndose de hombros de nuevo.
“?Por qué no?”
“Porque”, suspira. “Me gusta idea. No quiero que me diga que no lo soy”.
“Bueno, iré a preguntar”, digo simplemente, acercándome a cama, lista para saltar.
“?E!” E jadea, agarrando mi brazo.
“?Qué?” Respondo, miránd con los ojos muy abiertos.
“?Deja de entrometerte!” E se ríe, tirando de mí hacia abajo. “?Eso es entre él y yo!”
“?Y yo ahora! ?Desde que me lo dijiste!
Cora se ríe y me arroja una almohada. “Acuéstate, problema”, gru?e, haciendo su mejor imitación
de Sinir. Me río y agarro almohada del aire. Luego hago lo que e dice, suspiro mientras me
acuesto
y extiendo mano para acercar suavemente a mi peque?o bebé a mí.
“Está bien, no lo haré”, murmuro, sonriéndole a mi hermana. “Pero tienes que decírmelo tan pronto
como lo sepas.
?Crees que le preguntarás a mamá?
“Probablemente”, dice, sonriendo satisfecha. Luego su rostro cae un poco mientras inclina cabeza
hacia mí.
“?Crees que tienes unpa?ero predestinado en algún lugar ahí fuera, E? ?Buscándote?”
“No”, le digo, sonriéndole a mi bebé. “No todo el mundo consigue uno, son bastante raros. Entonces”,
me encojo de hombros. Sonriéndole a mi bebé e inclinándome para darle un besito en cabeza.
“Creo que
Diosa me dio a Sinir, y él es más de lo que podría pedir”.
“Maldita sea, tengo razón”, dice mipa?ero, entrando a habitación y apoyándose contra pared,
sonriéndonos
. él y Roger cambiaron de posición de condión hace aproximadamente una hora en una parada de
descanso donde Cota
y yopramos más bocadillos. “?De qué están hando ustedes dos?”
Cora abre boca para ntear pregunta sobre elpa?ero predestinado, pero lo interrumpo, sin
querer que Sinir
siquiera tenga que considerar “?Quién ama más a su hermano Sinir?”, digo con sencillez,
sonriéndole
“Yo, el de Maíz”. Simplemente no podemos decir que ambos estamos tan obsesionados con ustedes
dos-
Sinir gru?e juguetonamente, acercándose rápidamente al costado de cama y recostándose sobre
e, acercando su cuerpo al mío. “Será mejor que estés ganando, peque?o amigo”, murmura,
acariciándome mientras desliza un brazo alrededor de mi cintura y me acerca. “No puedo permitir que
Roger se quede con este”. Me río y le aseguro que realmente estoy ganando mientras su barba se
precipita contra mi piel, haciéndome cosquis y
haciéndome reír.
Cora finge tener arcadas y se levanta de cama, agarra una bolsa de pretzels y se dirige a puerta.
“?Estaré aquí!” dice, saludándonos por encima del hombro. “?No hagas nada raro en mi
cama!”
Luego, cuando e desaparece de habitación, me giro hacia mipa?ero y le arrugo nariz.
con picardía. “?Quieres hacer cosas raras en su cama?” Susurro, pasando un dedo a lorgo de
su pecho.
“Por supuesto que sí”, murmura mipa?ero.