17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 322

Cap铆tulo 322

    Capítulo 322


    #Capítulo 322 – Motel barato en carretera


    Cora


    Estoy jadeando cuando atravesamos puerta del motel, Roger rápidamente se gira para forza a


    cerrarse detrás de nosotros mientras el viento nos azota, dificultando su trabajo. Jadeo, miro a mi


    alrededor y mis ojos se posan en los ojos sorprendidos del hombrecillo nudoso sentado detrás del


    escritorio de recepción. Me esfuerzo por darle una sonrisa educada mientras Roger gru?e y finalmente


    cierra puerta a fuerza.


    1. t


    “Hace mal tiempo ahí fuera, ?no?”, dice el recepcionista, mostrándonos una sonrisa desdentada.


    “Un eufemismo un poco”, murmura Roger, enderezándose y mirando ansiosamente por encima del


    hombro mientras avanza hacia el escritorio. Lo sigo, con mano presionada sobre los papeles debajo


    de mi camisa. Algunos de ellos, los exteriores, creo, probablemente sean los que siento secos contra


    mi estómago…


    Exclusive content ? by N?(v)el/Dr/ama.Org.


    – probablemente estén arruinados, pero el interior


    “Bueno, aquí estarás bien y seco”, dice el encargado, asintiendo con alegría. “?Estás buscando una


    habitación?”


    “ro”, dice Roger, encogiéndose de hombros y mirándome. Asiento y me encojo de hombros.


    Podríamos esperar en este vestíbulo, supongo, pero mientras miro a mi alrededor y observos sis


    hechas de retales y el olor a humedad… honestamente, poder sentarme en un lugar un poco más


    limpio suena bien.


    1.


    “Tenemos habitación seis”, dice contemtivamente el encargado, volviéndose para se?r un


    juego de ves en pared. “Esa es nuestra mejor habitación, pero tienes que salir a tormenta para


    llegar a e”. A continuación se? un juego de ves con etiqueta “12”. “Doce no es tan bonito,


    pero está justo en parte trasera de este edificio”, dice. “Así que puedes quedarte adentro, si no


    quieres mojarte…” se vuelve hacia nosotros y hace una peque?a mueca. “O, bueno… más húmedo”.


    “Doce”, decimos Roger y yo al unísono, con cara seria. El encargado nos sonríe y nos entrega


    ve. Roger asiente y saca su billetera del bolsillo trasero, saca algo de dinero y se lo pasa por encima


    del mostrador al hombre.


    Al ver f de billetes verdes dejadas en billetera de Roger, los ojos del asistente se iluminan. —


    Entonces, ?necesitarás algún servicio de habitaciones además de eso? él pide.


    “No”, responde Roger con firmeza y yo lo agradezco, pensando en qué tipo de delicias podría servir un


    lugaro este. Mi estómago se revuelve un poco al pensar en ello. El hombre asiente y lenza


    ve a Roger, quien atrapa en el aire. Luego, toma mi mano y


    una sonrisa educada y él me devuelve con un peque?o gui?o travieso que me hace darme cuenta –


    Dios mío, pienso, mientras Roger me conduce firmemente por el pasillo hacias habitaciones en


    parte trasera del edificio principal. Ese tipo cree que somos pareja… que vamos a entrar aquí para…


    Y entonces me doy cuenta de que… que en realidad estoy en un motel de m calidad con Roger


    Sinir. Y que íbamos a entrar en una habitación, solos. Con camas. Esperar a que pase esta


    tormenta. De repente mi corazón. Comienza atir mientras sigo a Roger por el pasillo. Roger, tal vez


    escuchando el cambio en lostidos de mi corazón, o oliendo algún cambio físico en el aroma de mi


    cuerpo, me mira por encima del hombro con una peque?a sonrisa. Le devuelvo mirada, pero él


    simplemente aprieta mi mano con más fuerza mientras pasans habitaciones numeradas.


    Cuando llegamos as doce, hábilmente pone ve en cerradura y gira, empujando puerta


    para abri y revr…


    “Oh, Dios mío”, murmuro, todass ideas de escándalo borradas de mi mente mientras me pongo


    rígido al ver el techo con marcas de agua, alfombra cons manchas misteriosas, el televisor que


    parece que en realidad podría ser el primer televisor. jamás creado. Un ventdor de techo gira en el


    centro de


    caer en picado al suelo. Hay ventanas en el otrodo de habitación aldo de un


    puerta que conduce al estacionamiento exterior y un conjunto de bosques más allá. ventana es


    ligeramente empa?ado, pero se ve ramente que afuera tormenta todavía arrecia.


    “En realidad, me gusta”, murmura Roger, mirando a su alrededor cons cejas levantadas.


    “??Qué?!” Jadeo, horrorizado.


    “ro”, dice, mirándome con una peque?a sonrisa. “Es un crimen muy real, muy ‘serán asesinados o


    no’. Me gusta una habitación de motel con un poco de ventaja. Mantienes cosas emocionantes”.


    De alguna manera logro poner los ojos en nco y mirarlo fijamente de inmediato, dejando caer su


    mano y entrando en habitación. Roger se ríe detrás de mí mientras cierra puerta. Rápidamente


    me acerco a delgada cama en el centro de habitación, inclinándome para observar biens


    manchas.


    manta en parte superior.


    “Esto… no es higiénico”, murmuro, agarrando esquina de manta entre mis dedos y luego


    rápidamente quito de cama y tiro al suelo, revndo lo que en realidad parece un juego de


    sábanas ncas y frescas debajo. “Así está mejor”, digo, sorprendida y poniéndome de pie.


    “Tengo muchas ganas de meterme entres sábanas, Cora”, dice Roger mientras cruza habitación y


    se sienta en una si de madera junto a ventana, quitándose los zapatos empapados. “Siempre te


    tomé por una chica


    “No seas asqueroso”, murmuro, sacando los papeles de debajo de mi camisa y colocándolos, junto


    con mi teléfono, en mesita de noche. Luego le doy espalda a Roger y me siento en cama,


    trabajando en mis propios zapatos, con muchas ganas de estar seco y abrigado. Roger simplemente


    se ríe y no dice nada, aunque siento su peso en el otrodo del colchón mientras Me quito el segundo


    zapato y me quito el calcetín empapado. Entonces me giro, sinceramente sorprendida de que haya


    llegado a cama, y   me congelo cuando lo veo quitándose camisa también.


    “Qué”, jadeo, mis ojos se abreno tos, mi calcetín mojado olvidado todavía colgando de mis


    dedos. Sin embargo, no puedo evitar mirar los contornos de sus abdominales, que no he visto. desde


    aque noche en que lloró en mis brazos. Mi mente regresa repentinamente a ese momento, a


    intimidad del mismo, pero todo eso se borra cuando me doy cuenta de que Roger en este momento no


    lleva pantalones.


    “?Ay dios mío!” -digo, saltando y girándome hacia él. “??Dónde está tu ropa!?”


    “Por ahí, Cora”, dice simplemente, un poco frustrado, se?ndo el montón de pantalones que lleva


    puestos.


    el suelo y arrojando su camisa encima de ellos. “Están empapados. no estoy sentado mojado


    ropa toda tarde hasta que deje de llover”. Me sonríe, luego pienso que me alegra ver cuánto me ha


    inquietado con su cuerpo casi desnudo. Luego, para mi sorpresa, se recuesta. contra cabecera,


    levantando perezosamente una pierna sobre cama, doblánd por rodi y luciendo


    completamente rjado. “Además”, continúa, engreído. “No veo que te quejes.


    Y lo odio, en ese momento y a mí mismo, un poco cuando el primer pensamiento que me viene a


    mente es que parece un maldito modelo de ropa interior, acostado así, con su hermoso bronceado


    resaltado muy bien pors sábanas ncas y frescas.


    “Queja registrada”, gru?o y, frustrada, le azoto mi calcetín mojado, que huele mal. húmedamente


    contra sus abdominales. Roger simplemente se ríe, quitando el calcetín mientras camino hacia el ba?o


    y cierro puerta detrás de mí.


    Luego respiro profundamente unas cuantas veces y me miro en el espejo. Cierro los ojos y escucho


    tormenta afuera, separada de mí solo por unos pocos centímetros dedrillo y paneles de yeso. Se me


    da un vuelco el estómago cuando pienso en ello y me pregunto por qué diablos está aquí, quién lo


    envió y por qué. Porque sé y sé que Roger también lo sabe: que no hay nada. natural sobre esta


    tormenta


    Pero de alguna manera, a pesar de esa loca y horribleprensión, lo único en lo que puedo pensar


    es en el hombre lobo empapado por lluvia acostado en cama al otrodo de esa puerta. Aprieto


    los dientes y cierro los ojos, apoyándome en el fregadero y deseando hasta muerte que él


    simplemente estuviera ahí.


    Justo….


    Uf, sólo un poco menos de calor.


    O que su particr tipo de arrogancia fanfarrona, mezda con ocasionales


    consideración, no me cantó tan tentadoramenteo aparentemente lo hace.


    “?Cora?” Roger ma con un suave golpe en puerta, haciendo que mis ojos se abran de golpe.


    “?Estás bien ahí dentro?”


    “?Bien!” Le devuelvo mada, mi voz un poco demasiado estridente. “?Solo… salpicarme un poco de


    agua en cara!” Respondo.


    “Está bien”, dice, con voz un poco preocupada. Pero lo oigo alejarse.


    Me vuelvo para mirarme nuevamente en el espejo. “Vamos, Cora”, gru?o, respirando profundamente


    mientras me miro a los ojos. “Tienes que contrrte por una tarde. Sólo una tarde. Después de todo,


    tienes novio. Puedes hacerlo.”


    ?Pero incluso cuando asiento con cabeza, mi rostro se endurece con determinación, mientras me


    giro hacia puerta y pongo mi mano en el pomo?


    Algo dentro de mí me da un codazo, se ríe y me susurra que no, cari?o. No, no puedes. pero ?Por qué


    querrías?
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)