Capítulo 283
#Capítulo 283 – Zoom zoom
Sinir
Suena un estrépito arriba. El segundo de hoy. Gimo y pongo mi cabeza en mi mano, honestamente no
quiero saber.
“?Dominico?” Escucho a mipa?ero mar, solicitando mi ayuda. Cierro los ojos con fuerza,
ignoránd por sólo… sólo un minuto. “?Dominico!”
“En serio”, murmura Roger, mirando hacia puerta. “?En qué estabas pensando al deja poner en
práctica este loco n?”
Dejo caer mi mano y miro a mi hermano. “Pregúntame eso otra vez cuando estés acodo”, murmuro,
armándome de valor mientras salgo de habitación. Roger no dice nada mientras voy, aunque siento
sus ojos sobre mí. Lo ignoro.
“?E?” mo desde base des escaleras. El asiento de su salvaescaleras está en parte
superior, por lo que e debe estar allí arriba.
“?Dominico!” Su voz débil llega hasta mí, sonando aliviada. “?Puedes venir a ayudar? Estoy atascado.”
Suspiro y subos escaleras.
–
Tres días. Hace tres días que tiene sus sis de ruedas y su salvaescaleras, y aunque me alegra ver
su ánimo levantado, ha sido una pesadi para mí. Tres días viénd dar vueltas, chocando contra
todo lo que tengo. Ya he imaginado seis mil formas ens que esto podría salir mal: E resbalándose
del salvaescaleras y cayendo pors escaleras, E de alguna manera logrando mgrosamente
atroperse con si, E estrellándose contra barandi y vndo por el aireo Evil Knievel.
… 1
Please check at N/?vel(D)rama.Org.
Y pensarías que estaba bromeando o exagerando, pero…
Cuando llego a lo alto des escaleras, me giro y veo atrapada, de alguna manera, detrás de una
maceta de helechos en el
esquina.
“?Cómo pudiste… hacer esto?” Pregunto, exasperada, mientras camino hacia e.
E me da una peque?a sonrisa brinte, aunque avergonzada. “No lo sé ” , se encoge de hombros.
“Yo simplemente… seguí adnte, y estaba allí…”
Suspiro de nuevo, mi suspiro número trescientos del día, y levanto nta, liberánd. E
retrocede rápidamente en si de ruedas, moliendo tierra para macetas de nta en mi alfombra
mientras avanza. Suspiro de nuevo. Trescientos uno.
“?Qué estás haciendo?” Empiezo, pero e ya se ha ido, saludándome mientras se dirige por el pasillo
hacia nuestra habitación.
“?Cosas para hacer!” —ma, saludando por encima del hombro. “?Vuelve al trabajo, te alcanzaré más
tarde!”
Sacudo cabeza y sigo al dormitorio, ansiosa por poner fin a esto. “E”, exijo, caminando tras e.
“Esto tiene que parar – me estoy volviendo loco de preocupación –”
“?Qué!” exma, horrorizada, girando su si en un peque?o semicírculo para quedar frente a mí.
?Por que estas preocupado?”
“
24 Ampliar Ampliar
Hago una pausa y miro fijamente, con boca un poco abierta por mi incredulidad.
“?Qué?” —me exige, frunciendo el ce?o con su boquita haciendo puchero. “?Dime!”
Sacudo cabeza. “E, en los últimos tres días has roto cientos de dres en
Sólo cerámica…
“Cerámica”, murmura, agitando una mano frív. “Podemosprar macetas nuevas, ?a quién le
importa?
“?E!” Insisto y e me mira fijamente. Gimo de nuevo y me paso una mano por cara, tratando de
descubrir cómo decir esto. “Cari?o, sabes que te amo…”
E inclina cabeza hacia undo, entrecerrando los ojos hacia mí, sintiendo un “pero” viniendo. La
obligo. Pero”, continúo, “cari?o, eres el… eres el peor conductor de si de ruedas que he visto en mi
vida. En serio, ni siquiera sé cómo conseguiste una licencia de conducir, eres tan malo en
“
“?Qué!” e chi. “?Soy increíble en esto! ??De qué estás hando?!”
“Bebé”, le suplico, poniendo una mano en mi corazón. “Por favor, créeme cuando digo esto – y te amo
– pero eres terrible en esto –”
Entonces e se ríe de mí y no puedo evitar reírme con e. Es tan ridículo. Pero estoy muy
agradecida de que finalmente entienda mi punto. Ahora puedo convence de que se rinda.
“Simplemente estás celoso”, afirma, dándome una sonrisa inteligente y lobuna.
Mi boca se abre y ni siquiera sé qué decir. Los celos… ni siquiera han entrado en ecuación. “E, en
serio”, empiezo, pero e interrumpe.
“?En serio!” e contesta. “Si fuera malo en esto, ?podría hacer esto?”
Luego hace girar su si en un círculo rápido que levanta una des ruedas de si del suelo. Se
me da un vuelco el estómago mientras me tambaleo hacia adnte, desesperada por evitar que se
caiga, pero e simplemente se ríe de
Yo mientras si se endereza y se aleja de mi alcance.
“?No hagas eso!” Jadeo, miránd.
“?Qué!” e responde. “Estoy bien, esta si no se puede volcar, está integrada en el dise?o
“
”
“Si alguien puede lograrlo”, le advierto, “eres tú. E, por favor”.
–
“Dominic”, suspira, sacudiendo cabeza hacia mí. “?No crees que estás siendo un poco
sobreprotector? Quiero decir, ro, me quedo atrapado detrás de una o dos ntas en macetas. E
se encoge de hombros. “?Así que lo que? Estoy bien.” E me da una sonrisa brinte y feliz, y debo
decir que me llega al corazón. Es bueno ve alegre yprometida nuevamente. Por eso dejé que
esto continuara tanto tiempo, pero, ?honestamente? Es
suficiente.
E cree que no me di cuenta, durante semana pasada, de lo miserable que se ha sentido. E cree
que me lo ocultó para dejarme seguir con mi trabajo. Pero me di cuenta, por supuesto que sí, podía
oler su miseria en e, podía senti en mis huesos. Pero también podía sentir su orgullo cada
ma?ana cuando me despedía para empezar el día. En muchos sentidos, eso era lo único que
mantenía unida: idea de que e estaba haciendo esto por el bebé y me dejaba ir por nuestra gente.
Que su miseria fue, de alguna manera, un acto de servicio a un bien mayor.
Así que fui, dedicando a mi trabajo el menor tiempo que podía en conciencia y, de lo contrario,
pasar el tiempo acurrucado con e, mi peque?a y problemáticapa?era de color oro rosa.
Sacudo un poco cabeza mientras miro fijamente, mientras e me sonríe. Mi dulce e inteligente
ni?a. ?Cómo hago esto? ?Cómo puedo ayuda a encontrar el equilibrio entre miseria y
mantenerse a salvo?
“Entonces, por hoy, E”, digo con calma, extendiendo una mano hacia e. “Suficiente si para
hoy… mis nervios están absolutamente al límite. Por favor. Para mí. Iré a cama, veremos una
pelíc…
E finge considerarlo por un momento, golpeándose barbi mientras doy un paso más hacia e,
con intención de levanta y lleva a cama. Pero entonces, en el último segundo, aparece un
brillo malvado.
en sus ojos.
“?No!” —bromea, moviendo los dedos sobre el tablero deando y pasando a mido, saliendo
de mi alcance.
“?E!” Lloro, gru?endo mientras me giro para ve salir vndo de habitación.
“Si quieres detenerme”, grita por encima del hombro, “?tendrás que atraparme!”.
Algo en mí, a mi pesar, se ilumina ante esta peque?a bu. Un gru?ido crece dentro de mí mientras
Menzo tras e, al pasillo y a lo alto des escaleras, donde ya está.
Se sentó en el salvaescaleras y se abrochó el cinturón.
Cuando me ve venir por e, E da un peque?o medio grito, medio grito de risa y deleite.
presionando frenéticamente el botón de su salvaescaleras para hacerlo más rápido. Por suerte,o
fue construido para
anciano, tiene una velocidad: cial. La atrapo con facilidad.
“Oh, no, no lo harás”, solté, bajando dos pasos pors escaleras para estar a altura de e y
presionando el botón de parada de emergencia del ascensor. E da otro peque?o grito, se ríe mucho
y golpea sus peque?os pu?os juguetonamente contra mí mientras le desabrocho el cinturón y
levanto en mis brazos.
Por el rabillo del ojo veo a Roger abajo, asomándose desde oficina y mirándonoso si
estuviéramos locos. Pero lo ignoro, llevo a mi pareja definitivamente al dormitorio y acuesto en
cama. Cuando e se oda, subo a cama también, colocándome sobre e pero sosteniéndome
sobre mis codos y rodis, usando efectivamente mi cuerpoo una ja.
“Gran bruto Alfa”, hace puchero, golpeándome en el pecho y moviéndose desconsdamente entre
las mantas. “No me dejas divertirme”.
No puedo evitarlo. Mirando a mi hermosapa?era, haciéndome puchero con esosbios carnosos,
sus pechos llenos agitados, su cabello rosa dorado desparramado a su alrededor… me siento dura al
instante.
“Puedes divertirte”, le frunco el ce?o, bajándome hasta que mi rostro está más cerca del de e,
arrastrando mi nariz por piel de su meji y respirando profundamente su increíble aroma.
“Simplemente no se puede recrear Grand Theft Auto en nuestra casa”.
“Soy buena en eso”, se queja, cruzándose de brazos y fingiendo estar más enojada que e.
“Eres terrible en eso”, murmuro, imitando su voz. “Y tienes prohibido volver a usar si hasta que
pueda traer a mi papá para que te dé algunas liones”.
“?Prohibido?” E sonríe, pasando sus ojos sobre mí, sin dejar de notar nueva dureza que siente
presionada contra su estómago hinchado. “?Y qué me harás si… rompos res?”
“El castigo”, gru?o, acercando mi boca a de e, “será rápido. Y sin piedad”. Levanto una de mis
manos y recorro lentamente a lorgo de su cuerpo, deteniéndome sólo cuando tengo una sesión
completa.
#Capítulo 283 – Zoom zoom
pu?ado de su culo.
Y de repente, su boca se presiona contra mía, jadeando, atrayéndome hacia e. E suelta un
gemido y caigo a mido, siempre consciente del bebé y sin querer astarlo, aunque todo lo que
quiero hacer es astarme contra e, sujeta debajo de mí hasta que jadee de deseo por mí.
Nuestro beso se profundiza y mi pareja me atrae contra e, envolviendo sus piernas alrededor de mí
y pasando el borde afdo de sus dientes sobre misbios, borrando de mi mente cualquier
pensamiento que no sea e – e desnuda, tendida frente a mí – sus suavesbios envueltos
alrededor. mi po – e –
“Sinir”, jadea, alejando su rostro del mío, y me congelo cuando veo miedo en su rostro. “Yo – creo
que deberíamos dejar de
1
“
Jadeando, retrocedo y me tomo un minuto para volver a realidad. De repente, me horrorizo conmigo
mismo por haber dejado ques cosas llegaran tan lejos. Asiento también. “Yo – lo siento, cari?o –”
–
“No”, dice, dándome un destello de una sonrisa brinte y sacudiendo cabeza. “Está bien, es
maravilloso, yo sólo…” se muerde elbio. “Si vamos más allá, no sé si podré parar. Y el bebé…”
Gimo, me pongo boca arriba y me cubro cara con mano, sabiendo que tiene razón. Lentamente,
asiento con cabeza, sintiéndome culpable. Maldita sea, pero e es tan… No puedo evitar querer
toca, senti… diablos, querer enterrarme profundamente dentro de e, si soy honesto, cada vez
que e está cerca. Su cuerpo, su aroma, su ser, todo eso me canta.
–
E presiona su cuerpo contra el mío, apoya su cabeza contra mi pecho y suspira. Sin embargo,
siento rjarse y trabajar duro para igur mi respiración, obligando a mis músculos a soltarse. Nos
quedamos así por unosrgos momentos, e acariciando ligeramente mi estómago con sus dedos,
yo deseando a mi pesar, aunque desearía no haberlo hecho, que e hubiera dejado que esa mano se
deslizara un poco más abajo…
–
“Van a ser tres mesesrgos…” murmura, y siento que niega con cabeza lentamente.
“Dos y medio”, respiro,s pbras salen entre mis dientes. Dejo caer mi mano y me levanto para
mirar un poco su vientre. “Dos y medio, chico, ?vale? Y luego sales de allí. Y luego me llevaré a mi
pareja de regreso”.
E se ríe y me da un beso en el pecho mientras apoyo cabeza contra almohada.
Creo que dos meses y medio. Eso es todo.
Y entonces todos mis sue?os se harían realidad.