Capítulo 275
#Capítulo 275-Casa, finalmente
e
“Está bien”, dice el médico, entrando en habitación donde Sinir y yo estamos descansando juntos
en mi cama de hospital, con cabeza apoyada en el hombro de mipa?ero mientras miramos una
telenov diurna. Me animo en entrada del médico, ansioso por escuchar lo que tiene que decir.
Sinir da un peque?o gemido mientras se sienta y pone los pies en el suelo, parándose aldo de
cama para escuchar noticia. se que el no lo es
cansado; en cambio, creo que es todo lo contrario. Todos estos días y horas encerrado aquí en esta
peque?a habitación lo han inquietado terriblemente. Extiendo mano y tomo mano de Sinir,
agradeciéndole en silencio.
por todo lo que ha hecho por mí.
“?Bien?” Pregunta Sinir, metiéndose otra mano en el bolsillo. Mira fijamente al médico, que me ha
hecho quizás un centenar de pruebas desde que me desperté hace unos días. Todo, desde análisis de
sangre, tomografíasputarizadas, ecografías. Me han tocado, medido y observado tanto que me
sientoo una ciencia.
experimento.
El médico se detiene ante mí, hojeas páginas de su portapapeles,probando todo dos y tres
veces. Sonrío mientras lo veo hacerlo. A pesar de su trato frío con los pacientes, realmente ha
demostrado ser diligente y dedicado.
“Serás feliz”, dice el médico, dejando caers páginas y guardando el portapapeles debajo del brazo.
“Todo ha vuelto a estabilidad”. Me mira seriamente antes de continuar. Estás lo suficientemente bien
Asiento con entusiasmo, mi corazónte más rápido de alegría. Hogar. Dios, no puedo esperar a estar
en casa…
“Bien”, dice, asintiendo y dirigiendo su mirada ahora hacia Sinir. “Su casa fue da?ada durante
“No”, dice Sinir, una afirmación que también me produce un poco de alegría, a pesar de que ya lo
sé. Sinir ha estado recibiendo constantes informes de Roger y otros miembros de su equipo que
han colocado nuestro nuevo mundo de posguerra bajo una luz muy diferente. “Por algún mgro, mi
residencia personal permaneció rtivamente intacta durante los ataques a ciudad. El vecindario
está en gran parte abandonado, pero”, se encoge de hombros mientras me mira. “No necesitamos
compa?ía”.
Aprieto su mano, sonriéndole. Hamos sobre posibilidad de mudarnos al pcio para confirmarle
a gente que Sinir tiene intención de tomar el trono, pero decidimos no hacerlo hasta después
de que nazca el bebé. E incluso entonces, imagino que lo retrasaré todo lo que podamos. Me gusta
casa de Sinir; tengo muchos buenos recuerdos allí. Se necesitaría mucho para convencerme de
que me aleje de ello.
“No”, considera el médico, apretando losbios. “No, no creo que necesitespa?ía,o eres
recién casada”. Entonces respira profundamente y nos mira fijamente. “Sé que es incómodo, pero
quiero ser muy ro al respecto: cuando digo que E necesita rjarse… es muy importante ques
actividades que promueven esa rjación seanpletamente no sexuales”.
Parpadeo sorprendida ante contundente deración y siento que Sinir se queda quieto a mido.
Intento no mostrar mi decepción; sinceramente, si hay algo bueno del reposo en cama es el hecho de
que estás en cama todo el tiempo. Y dejando dedo el hecho de que no hay mucho más que hacer
en cama, Sinir y yo…
Bueno, nunca hemos sido muy buenos quitándonoss manos de encima, ?verdad?
“Es muy importante que practiques moderación”, advierte el médico con el ce?o fruncido. “Te
operaron el útero, Evelyn; es muy delicado. Incluso”, suspira, llevándose una mano a frente y
haciendo una pausa, pensando en cómo decir esto. Sonrío al ver lo incómodo que se siente al dar
noticia. “Cualquier alteración en tus tejidos uterinos o vaginales. Solo”. Suspira y deja caer mano,
sacudiendo cabeza. “Simplemente no lo hagas, ?vale?”
Asiento, sonriendo cálidamente para hacerle saber que lo entiendo. “El bebé es lo primero, doctor”, le
digo. Sinir no dice nada, pero asiente con cabeza.
“Genial”, dice el médico, dándonos una media sonrisa y dirigiéndose hacia puerta. “En ese caso,
?mucha suerte! Consulte con su obstetra y médico habitual para recibir atención continua. Les envié
mis notas”. Empieza a salir al pasillo y Sinir me sorprende al seguirlo. Ladeo cabeza, con
curiosidad. ?Qué diablos está haciendo?
“Doctor.” La voz de Sinir es tranqu, casi amortiguada por distancia, y me inclino hacia adnte
para escuchar mejor. “?Cuánto te pagan aquí?”
El médico se bu y le dice a Sinir que, francamente, no es asunto suyo.
“Lo es ahora”, responde Sinir. “Porque sea lo que sea, te pagaré el doble por ser el médico personal
de E durante el resto de su embarazo. Y el médico de nuestros hijos, más allá”.
Cuando escucho el sonido de manos chocando en un apretón de manos, sonrío y me recuesto en mis
almohadas,cida por este acontecimiento. Con este médico y Cora de mido, me siento
bastante segura de mis posibilidades en este embarazo. Es decir, si Sinir y yo podemos
mantenernos alejados durante los próximos tres meses…
Unas horas más tarde, Sinir me lleva hasta el umbral de nuestra casa, con mis brazos alrededor de
su cuello. Le sonrío,cida por el gesto. “?Es esta una tradición ens ceremonias de
apareamiento de hombres lobo? ?El llevar a novia al otrodo del umbral?
“Me temo que es totalmente humano”, responde Sinir, torciendo boca con disgusto. “Si este fuera
el tradicional regreso a casa de un lobo, te estaría persiguiendo a luz de luna, mordiéndote los
talones…. Me chasquea los dientes, haciéndome reír.
“Bueno, entonces seamos humanos por hoy”, digo, poniendo una mano sobre mi estómago mientras
él da unos pasos hacia adentro y cierra puerta de una patada detrás de él. “Más seguro para el
bebé”.
Sinir se dirige directamente as escaleras y me lleva hacia el dormitorio. “?Cómo le va allí?”,
pregunta en voz baja, mirándome. “?Enojado por que te empujen?”
“él es bueno”, digo, enviando una peque?a pregunta a mi cachorro a través del vínculo y recibiendo un
peque?o ping de felicidad y satisfión. “Simplemente dice que está enojado por extra?ar nuestras
telenovs. Quiere saber qué pasa con Tatianna encerrada en esa celda del sótano de Leonardo.
Sinir se ríe y me lleva fácilmente por el pasillo,o si no fuera más que un edredón de plumas en
sus brazos. “Dígale que traeremos un televisor a habitación con todos los canales. Tendrá semanas
y semanas para ponerse al día”. Me lleva a través de puerta abierta de nuestra habitación y sonrío
al ver que alguien ha ordenados almohadas ys mantas talo a mí me gustan.
Content is ? by N?velDrama.Org.
“?Nido!” Lloro,nzando una mano dramáticamente hacia cama. “?Cómo te extra?é, nido! Mi
?Uno y único amor!
Sinir sonríe mientras me oda entres mantas. “Ten cuidado”, advierte “o me pondré celoso”
“?Del querido nido?” Jadeo, enterrando mi cara ens almohadas y apretandos mantas cerca de mí.
Entonces, le miro de reojo. “En realidad, tal vez deberías serlo. Voy a estar mucho más
acurrucándome en el nido durantes próximas semanas que contigo”.
Sinir mira juguetonamente el desorden de mantas, fingiendo una rabia de celos que no siente.
“Cuidado, nido”, murmura. “E es mía. Y puedo llevarte”.
Me acercos mantas al pecho, riendo y siguiendo el juego. “?Cómo te atreves a amenazar el nido!
?Bruto!” Levanto una mano para golpearlo juguetonamente, pero él agarra mi mu?eca, se lleva a
boca y me da un suave beso allí.
“Tú quédate con tu nido”, murmura, haciendo que mi estómago se estremezca. “Lo que te haga feliz.”
Le sonrío y rjo mi cabeza contra una almohada.
“Gracias”, murmuro, girando mi mu?eca en su mano para poder agarrar su palma. Le sonrío con todo
el amor de mi corazón reflejado en mi cara. “Por ser bueno conmigo. Por ayudarme a superar todo
esto”.
“Sólo queda un poco más por dnte”, dice, inclinándose hacia dnte para ntarme un casto beso
en frente. “?Pero cuando todo esto termine?” Hace una pausa y lo miro a cara, con curiosidad.
Menza una mirada seria y fríao una piedra. “Te voy a for durante una semana seguida”.
No puedo evitar risa que brota de misbios, rápidamente silenciada por presión de suya contra
mi boca.