Capítulo 240
Capítulo 240: E y Sinir celebran
e
Después de que Leon se va, Sinir me lleva a cama, aunque no por razón que esperaba
inicialmente. Me aferro a él mientras intenta colocarme en mi nido, “?Qué estás haciendo?” Pregunto
indignado.
“Trato de ayudarte a que te sientas cómodo”. él responde, acariciando mi meji. ‘Necesitas
descansar.”
“Prometiste que nos abrazaríamos”. Le recuerdo, negándome a dejarlo ir. Envuelvo mis piernas
alrededor de su espalda, colgando de élo un perezoso muy redondo.
“Lo hice, pero creo que ambos sabemos que eso no es lo que te interesa en este momento”. Sinir
retumba afectuosamente, separando suavemente mis extremidades de su gran cuerpo. Resoplo y me
estiro debajo de él, quitándome ropa y atrayéndolo con mis exuberantes curvas. Sus ojos esmeralda
recorren mi piel desnuda con abierta apreciación, y oigo a su lobo gru?ir con un deseo apenas
contenido.
No se equivoca con mis intenciones. Esto es obra del éter, un efecto secundario que aún no he
experimentado porque Sinir no estuvo conmigo durantes sesiones anteriores. La droga no sólo
está consumiendo mi mente en una neblina de imágenes de ensue?o e ilusiones surrealistas, sino que
las sensaciones de euforia que antes parecían una alegría inocente ahora se traducen en una lujuria
abrumadora.
Con el embriagador aroma de Sinir y su energía dominante llenando mis sentidos, mis
extremidades se vuelven deliciosamente pesadas y un calor sofocante irradia desde mi centro. Mi
sangre hierve yte, acumulándose en mis pechos y goteando S **, hinchándolos con necesidad
carnal. Mi amor por mi pareja es tan poderoso en este momento que ni siquiera puedo contemr
guardármelo para mí. Quiere salir de mí a gran velocidad, ahogar a mi pareja en afecto y llevarnos a
ambos al éxtasis.
“Acabamos de descubrir algo maravilloso, Dominic”. Dero con una voz tan suaveo seda.
“Deberíamos celebrarlo.”
Sinir suspira, odas almohadas alrededor de mi cuerpo y me arropa bajo una manta con
peso. “Odio decirlo, pero no creo que estés en el estado de ánimo adecuado para eso”. Dera con
firmeza, su tono no deja lugar a discusión. “Además no todo ese recuerdo fue bueno, mi amor. ?Estás
seguro de que no te estás concentrando sólo en parte buena para evitar pensar en el resto?
“Por supuesto que estoy seguro”. Respondo obstinadamente, quitándome manta y acercándome a
él. “El éter no me hace imaginar que te deseo, Dominic. Siempre te quiero.” Profeso, inclinándome
hacia su costado y besando su cuello. “?Realmente vas a negarme sólo porque estoy un poco
drogado?”
“Eso es exactamente lo que voy a hacer, cosa traviesa”. Sinir responde con severidad: “ahora deja
de coquetear conmigo y acuéstate”.
Mi lobo gimestimosamente y me dejo caer sobre p de almohadas. La mirada hambrienta de
Sinir sigue cada uno de mis movimientos y siento su terrible tentación a través de nuestro vínculo.
Un destello de inspiración tortuosa me golpea y separos piernas, dejándole ver lo excitada que
estoy, asegurándome de que mi olor lo invada con toda su fuerza.
Sinir gime, su lobo gru?e de frustración y aumenta aún más mi excitación. “Qué peque?o lobo tan
descarado”. él canturrea, elevándose sobre mi cuerpo boca abajo con una intención oscura y sensual.
“No tienes ninguna inhibición en este momento, ?verdad, problema?” él observa, deslizando sus
dedos a través de mi hendidura resbdiza, provocando mi clítoris dolorido con un toque ligeroo
una pluma que, sin embargo, me hace arquear y gritar. “Exhibir este dulce co?o de esta manera…
?tentarme con toda tu miel?” Quita mano sólo para llevarse los dedos a boca,miendo mi
excitación de susrgos dedos con un rugido de cer. La escandalosa visión me deja jadeando, pero
entonces Sinir captura mi nuca con su poderoso agarre, bajando su rostro hasta que nuestras
narices prácticamente se tocan. “?De verdad crees que voy a dejar que te salgas con tuya?”
Content is ? by N?velDrama.Org.
Asiento con esperanza, pero siniestra risa de mipa?ero hace que mi corazón se hunda.
“Respuesta incorrecta, cari?o”. Muerde mi temblorosobio inferior. “Cuando el éter desaparezca, te
dejaré sin sentido, pero no antes de ense?arte lo que les sucede as chicas ms que intentan llegar
arriba desde abajo”.
“Pero ya has hecho eso antes”. Me opongo, mi S ** se aprieta con el recuerdo de noche en que
finalmente me remó.
“Bueno, ramente lión no se mantuvo”. Sinir retumba, besándome ferozmente. * Por suerte
para ti, soy un lobo muy paciente”.
Para mi total consternación, mipa?ero cumple su pbra. Unas horas más tarde estoy con los
brazos extendidos en cama con cabeza de Sinir enterrada entre mis piernas, su talentosa
lengua atormentándome sin fin.
‘?Esto no es justo!’ Gimo desesperadamente: “?Estaba drogado!” Me han azotado y me han convertido
en una espuma imposible, obligado a tener un orgasmo una y otra vez mientras mi pareja me abruma
con más cer del que puedo soportar. Nunca sé cómo me va a castigar Sinir, y hoy parece haber
decidido ense?arme a tener cuidado con lo que deseo, dándome demasiado. Francamente, no puedo
decidir si es peor sentirme abrumada con demasiados clímax o negarlos hasta convertirme en un
desastre que suplica y balbucea. En este punto soy tan sensible que el más mínimo contacto puede
llevarme al límite otra vez, detonando en una aterradora mez de éxtasis y dolor.
“Y tú eras un diablillo desafiante que me dejaba cons pelotas azules todo el día”. Sinir responde,
guiándome sobre mis manos y rodis. “Tienes suerte de que esté tan orgulloso de ti, o podría
haberme negado a remarte en absoluto”.
Me burlo antes de que pueda pensar mejor en ello: “Hay pocas posibilidades, ya que me iré en menos
de una semana. Me sorprende que tu lobo me deje salir de cama.
“?Es eso así?” Sinir responde, con el fondo profundo lleno de presentimientos. “Entonces tal vez
aún no hayamos terminado, después de todo”.
A pesar de sus pbras, escucho el tintineo de hebi de su cinturón y mi lobo se hunde de alivio.
Finalmente, e gime en mi cabeza, obligándome a mover mi trasero castigado a modo de invitación.
Por más cruda que esté mi carne íntima, nada separa con ser llenada y marcada por mi pareja, y
e no estará satisfecha hasta que él dé este paso final.
Sinir gru?e, arrastrando su dura longitud a través de mis pliegues empapados, usando mi propia
excitación para cubrir su enorme po antes de presionar punta gruesa contra mi entrada trasera.
Me sobresalto un poco, porque sólo hemos hecho esto en nuestros sue?os. Sinir ronronea y apoya
su mano libre en parte baja de mi espalda, frotando mi zona lumbar en círculos rjantes.
“Tranquilo, cari?o”. Lo alienta, algo del fuego desapareciendo de su voz. “Iré despacio”.
Me quejo mientras él avanza, sintiendo extra?a extensión de mi canal prohibido. Mis mejis se
sonrojan de vergüenza cuando su gruesa cabeza finalmente aparece dentro, sintiéndose tan extra?a y
equivocada… tan extra?amente exquisita. “Eso es todo”, elogia, agachándose para acariciar mi clítoris
demasiado sensibilizado. Todos mis músculos internos se aprietan y un gemido se escapa de mis
labios mientras Sinir se introduce más dentro de mí. “Buena chica, solo relájate. ?Recuerdas cuánto
te encantó esto primera vez? ?Cómo te desmoronaste antes de que pudiera siquiera pensar en
tocar tu necesitado clítoris?
Sacudo cabeza, sin entender por qué algo que suena tan mal puede excitarme tanto. Sé que a
Sinir le encanta escandalizar mi sensibilidad, pero eso no explica por qué lo disfruto en igual
medida. Cuando finalmente está enterrado hasta el fondo, Sinir arrastra mi espalda contra su
pecho, remando mi boca mientras me ajusto a su tama?o. Misbios se abren en un jadeo
silencioso cuando élienza a salir, y se traga el silencio con un ronroneo voraz.
Sinir se retira casi porpleto antes de volver a empujar dentro de mí con un solo movimiento, y
grito cuando su cabeza de pene acampanada frota contra mi punto G a través des delgadas
paredes que separan mis pasajes. Lo hace una y otra vez, y antes de darme cuenta estoy
abruptamente arrojada al borde del orgasmo. Parece demasiado rápido, pero mi cuerpo está tan tenso
como un arco después de todo su manejo experto. ‘?Verás?” Sinir gru?e, ahora todo depredador:
“Tu cuerpo fue hecho para mí, encajamos tan perfectamente que no puedes evitar encontrar cer en
todo lo que hacemos”.
Hay una nota de pura euforia en su voz, y entiendo que estaba tan ansiosoo yo por celebrar
nuestro nuevo estatus; simplemente tenía más paciencia. Un peque?o dolor que no me había dado
cuenta que llevaba se alivia en mi pecho, reconfortado al descubrir que el deseo no era unteral.
“Mío”, ronronea, aumentando el ritmo de sus embestidas mientras sus manos hacen maravis en mis
senos y aprietan S **. “Mi predestinada E. Sabía que estabas destinado a mí. Eres demasiado
perfecto para no serlo: todo lo que jamás podría so?ar y más”.
En cualquier otro momento podría intentar decirle que estoy lejos de ser perfecto, pero sé que no hay
forma de razonar con su lobo en este momento. Si lo intento, sin duda resultará en otra paliza…
aunque ahora que lo pienso… “No soy perfecto”.