Capítulo 230
Capítulo 230: No está bien
3era persona
Los ojos de Cora siguieron espalda de su hermana mientras delegación salía. E siguió mirando
por encima del hombro, con preocupación y disculpa ras en su hermoso rostro. Estaba ro
que quería quedarse, har de lo que acababa de pasar y ofrecer consuelo, pero su responsabilidad
era permanecer con el grupo. E articuló “Te amo” justo antes de desaparecer por esquina, pero
Cora solo pudo lograr una sonrisa trém en respuesta.
Se rodeó con sus brazos protectoramente, muy consciente de presencia de Roger detrás de e.
Estaba tan cerca que Cora podía sentir el calor irradiando su poderosa forma en ondas, y era
demasiado tentador imaginar sus brazos rodeánd. No sabía por qué le había admitido sus
sentimientos heridos, pero sospechaba que era misma razón por que encontraba tan
reconfortante su proximidad. “Deberías seguir adnte”, intentó decir, “deben necesitarte”.
No te dejaré así”. Roger respondió con firmeza, acercándose lo suficienteo para que los
omótos de Cora rozaran su pecho.
“Bueno, tengo trabajo que hacer”. Cora respondió con voz ronca, tratando de alejarse.
Un brazo lleno de cuerdas se deslizó alrededor de cintura de Cora antes de que pudiera dar un solo
paso. ‘Háme.” Roger lo animó con un tierno ronroneo. él atrajo hacia él porpleto y Cora
pudo ver su hermoso rostro en su periferia, miránd atentamente. “Estás ramente molesto,
peque?o”.
Cora estaba tratando desesperadamente de ignorar sensación de tener al lobo envolviéndo
una manta de seguridad, y odiaba forma en que su apodo jugaba en su psique. Aldo de
peque?a E, Cora siempre se había sentido un poco desgarbada y desgarbada, a pesar de que tenía
una altura y un peso perfectamente normales. Nunca habían considerado “peque?a” en
comparación con su hermana, pero ciertamente estaba aldo de mayoría de los lobos. A menudo
resultaba intimidante, pero ?con Roger? En secreto, amaba lo peque?a y segura que hacía sentir.
“Ya tengo un sistema de apoyo”. E le dijo con desdén, pero su voz temba y subio inferior
temba peligrosamente. “No te necesito.”
“Tal vez no, pero estoy aquí y me importa”. él respondió suavemente, tomando su meji con su mano
libre y girando su rostro hacia él. Era un ángulo extra?o: a undo, hacia atrás y hacia arriba; pero sin
duda fue eficaz. Los ojos oscuros del lobo se vaban en los suyos a sólo unos centímetros de
distancia, y Cora sintióo si él estuviera mirando directamente a través de e. “Dime cómo
mejorarlo, Cora”.
No podría haber predicho el efecto que estas simples pbras tendrían en el humano, pero lo
siguiente que supo fueron lágrimas brotando de sus pesta?as. Desgarradoramente vulnerable, admitió
Cora. “No sé. No sé lo que necesito en este momento”.
Roger chasqueó lengua y giró para mirarlo. ‘Esta bien.” él le aseguró. ” Porque lo hago.” Envolvió
a Cora en un abrazo apropiado y apoyó su rostro manchado de lágrimas contra curva de su cuello.
Le acarició columna yenzó a ronronear, depositando suaves besos en su cabello. Cora se
rompió en el momento en queenzaron sus ronroneos, aferrándose a Roger y sollozando en su
cuello. “Eso es todo, cari?o.” Roger animó. “Simplemente déjalo salir todo”. Se bnceaba
suavemente de undo a otro, y aunque su lobo estabapletamente concentrado en calmar al
devastado bulto, sus propios pensamientos eran mucho más oscuros.
Roger ya estaba neando formas de vengarse de Kieran por su crueldad. Era mejor hacerlo ahora,
mientras su lobo estaba distraído. Tan prontoo furiosa bestia ya no estuviera ocupada con
Cora, iba a ser tan agresivo y sediento de sangre que se necesitaría toda fuerza del Beta para no
destrozar al otro lobo, lo que difícilmente ayudaría a su misión diplomática. Necesitaba decidir una
venganza adecuada ahora, mientras todavía podía pensar con lógica.
Lo siento. Cora lloró, sus pbras amortiguadas contra su hombro. “No sé por qué estoy siendo tan
ne-bebé”.
“Nunca te disculpes por llorar”. Roger rega?ó, abrazánd un poco más fuerte. Tienes todos los
motivos para estar molesto. Ese mestizo fue inconcebiblemente cruel contigo y, créeme, va a pagar.
“Tenía razón”. -gritó Cora-. “En lo que respecta a los cambiaformas, no soy nada más que una
mascota. Ni siquiera estaría aquí si no fuera por E”.
Un gru?ido rompió los ronroneos de Roger. “él no tenía razón y si alguna vez vuelves a sugerir algo
así, te juro por Diosa que te pondré justo sobre mis rodis”.
Cora se estremeció por reflejo y su pulso se aceleró. Aunque hizo todo lo posible por parecer ofendida,
no pudo ocultar porpleto curiosidad en su voz”. No puedes hacer eso”.
“Mírame.” Roger retumbó en su oído, provocando que un segundo escalofrío recorriera su columna.
Su lobo aulló triunfalmente, amando lo receptiva que estaba demostrando ser encantadora mujer.
Sostener a Cora se sentía increíblemente bien y e respondió ramente a su dominio. “él no estaba
en lo cierto. Nadie piensa de ti de esa manera, Cora. Kieran es un peque?o gusano vulgar sin
características redentoras. No pienses dos veces en su opinión”.
“Realmente no crees que él fue el único que se sintió así, ?verdad?” -Preguntó Cora. “Quizás los
demás no se habían sumado, pero tampoco se opusieron”. E sacudió cabeza, frustración se
apoderó de e ahora que lo peor había pasado. “?Odio forma en que siempre me congelo de esa
manera! ?Por qué no puedo liberarme de eso? Ya no soy una ni?a peque?a”.
“No te quedaste paralizado, haste maravillosamente por ti mismo”. Roger argumentó.
“Eso no es lo que sentí”. Cora confesó. “Me sentío un ratón enfrentándose a un león. E y
Gabriel fueron quienes realmente pusieron fin al asunto. Y simplemente me quedé allí y dejé que me
defendieran, probablemente no habría podido decir lo que hice si…” Se detuvo, sus mejis de
repente se sonrojaron.
“?Si que?” Preguntó Roger, sus instintos lo alertaron sobre su repentino ataque de nervios.
Cora tardó un buen rato en responder y, cuando lo hizo, su voz apenas era audible. “Si hubiera estado
solo, si no los hubiera tenido… a todos ustedes… a mido”. Su fraseo fue forzado e incómodo, y
Rogerprendió de inmediato que e había estado a punto de decir: “si no hubieras estado a mi
lado”. Ahora intentaba disimrlo hando del grupo.
“Veo.” Dijo Roger, sonriendo para sí mismo y respirando su aroma. “?Y hay alguna razón por que
crees que deberías hacerlo solo?”
“Porque nunca lo había hecho antes”. Cora explicó, sollozando. Sus lágrimas habían disminuido pero
no hizo ningún intento de abandonar los brazos de Roger. En lugar de eso, se inclinó hacia él y cerró
los ojos. “Sé que no tengo por qué ser una i; sé que todo el mundo necesita ayuda a veces. Pero
por una vez en mi vida me gustaría saber que soy capaz de salvarme a mí mismo”.
“Entonces, ?por qué crees que te congs?” Roger preguntó, todavía ronroneando.
Please check at N/?vel(D)rama.Org.
“Yo se porque.” Corapartió con tristeza, “porque tengo miedo de que si hago o digo algo
incorrecto, si reiono, podría provocar un ataque aún peor… es una estrategia de supervivencia que
aprendí en el orfanato”.
Roger no pudo contener su gru?ido, pero Cora se sorprendió al descubrir que a e no le importaba.
Los gru?idos de Roger nunca se sintieron amenazantes, solo… ‘Bueno, tal vez podamos trabajar en
eso juntos. Podría ense?arte a pelear, o podríamos empezar a correr juntos, así tendrás también
opción de huir”. Bromeó, recordando lo mal que e había afrontado un trabajo corto el día anterior.
“No correr.” Cora refunfu?ó malhumorada, ganándose una risa de Roger. El sonido llenó a Cora de
calidez y e también sonrió.
“Ya está”, elogió Roger, acariciando su cabello, “Diosa, tienes una hermosa sonrisa”.
Su cumplido devolvió abruptamente a Cora a realidad, y se dio cuenta de cuánpletamente
había bajado guardia. Un destello de pánico se infiltró en sus sentidos y trató desesperadamente de
recuperar el control de sus sentidos.
Al intentar retroceder, dijo: “Gracias por consrme, pero debería ponerme a trabajar y tú deberías
ponerte al día con el grupo”.
“Eso podría ser difícil si no me dejas ir, peque?a”. Roger bromeó y Cora se dio cuenta de que tenía
razón. Sus brazos todavía estaban alrededor de su cintura, y aunque trató de convencer a sus manos
de que lo soltaran, no obedecieron. Ligeramente rmada, reflexivamente miró a Roger en busca de
ayuda y encontró su rostro a pocos centímetros del suyo. E jadeó de sorpresa, su corazóntía aún
más fuerte cuando vio expresión hambrienta del lobo. Sus ojos se dirigieron a su boca llena y, por
un momento, Cora estuvo segura de que estaba a punto de besa. Peor aún, se dio cuenta de que
quería que él lo hiciera más que nada, y eso fue realmente aterrador.
Algo brilló en su mirada brinte, y justo cuando Cora pensó que estaba a punto de acortar distancia
final, soltó. “Te dejaré ir sólo por esta vez, Cora”. Roger prometió, acariciando su meji. “Porque
has pasado por muchas cosas hoy y sé que estás confundido. Pero ten cuidado, próxima vez que te
tenga en mis brazos, no te soltaré.
Cora tragó saliva con temor. Oh Dios, pensó mientrass mariposas en su estómago se aceleraban,
estoy en un gran problema.