Capítulo 210
Capítulo 210 – Reunidos
Sinir
Todo había sucedido muy lentamente.
Escuché el ruido ensordecedor, sentí el calor insoportable de explosión, pero cuando explosión
golpeó mi cuerpo fue arrojado del auto. Recuerdo navegar por el aire, sentiro si viajara a través
del agua mientrass mas y entropía destripaban el vehículo donde acababa de estar sentado.
Golpeé el suelo con fuerza, mi cabeza se estrelló contra tierra y me robó conciencia.
Cuando desperté, yacía al menos a diez metros del radio de explosión. Con cabeza zumbando y
el ácido revolviéndose en el estómago, retrocedí aturdido hacia los coches en mas. No sé cuánto
tiempo había pasado, pero mis hombres eran poco más que cáscaras carbonizadas, y los vehículos
no eran más que nudos enredados de acero fundido.
Vomité en el suelo, vaciando mi estómago y tratando de no dejar que el horror me consumiera. Amaba
a mis hombreso a hermanos, pero si me detenía a procesar sus pérdidas, mi propia vida también
podría perderse. No sabía si el peligro aún persistía, ni siquiera de dónde había venido, aunque
ciertamente podía adivinarlo.
Rápidamente me revisé en busca de heridas, notando forma en que cada respiración resonaba y
desgarraba mis doloridas costis, y sangre que se filtraba a través de mi ropa rota. Me moví y
abandoné toda idea de pasar al grupo de Storm Forest. Por lo que sabía, mi aspirante a asesino
estaba esperando allí en caso de que su bomba fara. Mi teléfono se perdió entre los ebros y yo
estaba en medio de nada, a cientos de mis de cualquier ser que conocía y en quien confiaba. Así
que me fui al desierto, dejando que el sol y luna me guiaran de regreso a ciudad de Gabriel, sin
permitirme detenerme ni descansar ni una s vez.
Estaba aterrorizada de que esto no fuera una amenaza aida, que tal vez pesadis simres
hubieran ocurrido a mi familia… mi pareja. Necesitaba respuestas, pero necesitaba volver a es más
rápido. Pensé en buscar a E en mis sue?os, pero tenía miedo de que si me permitía dormir no me
despertaría durante horas y ques personas que amo serían vulnerables sin mí durante mucho más
tiempo. Así que me obligué a continuar, hasta que por fin aparecieron a vista elgo cristalino y
silueta reluciente de capital.
Entoncesencé a mar a E, y aunque mi corazóntía y saltaba gloriosamente cuando e
respondió, en ese momento estaba tan disminuido que no podía pensar en ningún pensamiento
inteligible aparte de su nombre. Entré en ciudad a toda velocidad, ignorando los jadeos y gritos de
los cambiaformas con los que pasaba. Y cuando finalmente vi a mi hermosapa?era, luchando con
u?as y dientes para escapar de sus guardias, volví a mi forma humana.
Sentí que estaba al borde del cpso, pero desatés reservas de poder restantes que había estado
reteniendo y encontré fuerza para mantenerme erguido. “Quita tus manos de mi pareja”.
Observo cómo conmoción resuena en el cuerpo de Philippe. Su agarre se afloja y E aprovecha al
máximo, liberándose y corriendo directamente hacia mis brazos abiertos.
“?Dominico!” E llora, apretándome con tanta fuerza que mis costis rotas gritan en se?al de
protesta. Pero no hago ningún sonido, levanto sus piernas hacia mis brazos para poder acuna
contra mi pecho mientras e entierra su rostro en mi cuello, respirando mi aroma. “?Sabía que no
estabas muerto! ?Nadie me creyó pero yo lo sabía! E solloza, retrocediendo sólo lo suficiente para
mirarme. La preocupación inmediatamente se apodera de sus adorables rasgos, pero antes de que
pueda decir una pbra, remo susbios con los míos.
Mío. Mi lobo suspira en mi cabeza. Mía, mía, toda mía.
No me queda ningún control de sobra, así que todo mi amor y anhelo de estas últimas semanas se
derraman, junto con todo mi dolor, tristeza y miedo. E lo toma todo con total generosidad y pura
pasión, dejándome ahoga en mis sentimientos y cediendo su suave boca para mi exploración
salvaje. E hace los sonidos más dulces mientras violo con misbios, dientes y lengua,
devolviendo lo mejor que puede y amenazando con despertar mi po en medio de za pública.
Compa?ero travieso. Mi lobo ronronea a través de nuestro vínculo, y E solo se estremece y se
acerca más a mí. De m gana, me obligo a separar misbios de los de e antes de que nos
dejemos llevar demasiado. “Te extra?é, problema”. Ronroneo, deseando teners manos libres para
explorar su barriga redonda y, en cambio, envío mi amor por mi hijo a través de nuestro vínculo. Rafe
responde con pulsaciones de emoción y afecto, aunque me preocupa sentir que se contiene un poco.
“Yo te extra?e mas.” E insiste, acariciando mi mandíb con un brillo travieso en sus ojos dorados.
“?Querés apostar?” Me río entre dientes, besánd de nuevo y sin querer deja ir nunca. Los últimos
días han sido demasiado horribles para soportarlos, sin saber a qué volvería a casa… si me quedaría
algo a lo que volver a casa.
“?Dominico?” La voz de mi padre rompe mi enso?ación y, por primera vez, recuerdo que no estamos
solos. Miro hacia arriba y veo a papá girando hacia nosotros, con lágrimas y asombro en su rostro.
Puse los pies de E en el suelo para poder caer en los brazos de mi padre.
“Papá.” Respiro, sintiéndomeo un ni?o otra vez mientras besa mi cabello y frota sus fuertes
manos sobre mi cuerpo herido.
“Pensé que te había perdido”. Admite con dificultad, su rostro se contrae en una mueca mientras
profundiza en nuestro propio vínculo. “Estás herido”.
“Viviré.” Respondo, con lágrimas ardiendo en mis ojos mientras siento el dolor con el que había estado
luchando durante los últimos días, un dolor que entiendo mucho mejor ahora que tengo un hijo propio.N?velDrama.Org owns this text.
“Lamento haberte asustado”.
“Lamento no haber escuchado a tu pareja”. Responde papá, soltándose para poder alcanzar a E. Su
peque?o y cálido cuerpo se acurruca a nuestrodo y mi corazón se hincha hasta estar.
“Parece que todos deberíamos haber escuchado a E”. Una nueva voz suena desde algún lugar
encima de nosotros. “E ha sido un terror sangriento desde que sucedió… pero tenía razón”. Gabriel
me informa, aunque no hay mordacidad en su voz. El Rey está de pie sobre nosotros con una amplia
sonrisa, y ni siquiera vista de mi dulcepa?ero mirándolo con dagas puede apagar su alegría.
Dejo a E en los brazos de papá para poder abrazar a Gabriel y Philippe, y luego Roger sale
corriendo pors puertas del pcio con una expresión que nunca antes había visto. “?Bastardo!” Mi
hermano es todo agresión y ataca cuando se acerca, empujándome en el pecho y obligándome a
retroceder. “Me asustaste muchísimo. ?Dónde diablos has estado?
“Entendido…” Papá intenta intervenir, pero le adnto. Esquivo el siguiente ataque de Roger y lo
rodeo con mis brazos, sujetando sus brazos y obligándolo a calmarse mientras intenta luchar contra
mí. Poco a poco se suaviza, agarrando mis hombros y apoyando su cabeza contra mi hombro.
“?No vuelvas a hacer eso nunca más!” Huele amargamente.
“Lomento.” Profeso: “No lo haré”.
“Te amo, tonto”. —a?ade a rega?adientes y me río, aunque el movimiento provoca un dolor punzante
en mi abdomen. Siseo, tratando de no dejar que agonía me deprima.
De inmediato papá y E nos separan. E se abre paso debajo de mi brazo,o si pensara que
podría sostenerme con su peso. E presiona su peque?a mano contra mi pecho, ‘?Teníass costis
rotas, deberías haber dicho!’ Su preocupación inunda nuestro vínculo, aunque puedo senti tratando
de contene.
“Estoy bien, cari?o”. Le aseguro, aunque mi mueca de dolor me traiciona.
“Estás muerto de pie”. Corrige papá, mirando a Gabriel. “Necesitamos llevarlo adentro. Necesita un
médico”.
Roger y Philippe avanzano si pudieran deszar a E y llevarme adentroo si fuera un héroe
de guerra herido, pero los despido. “ma al doctor. Pero estoy caminando por mis propios pies, con
mi pareja a mido”.
“Se supone que tu pareja ni siquiera debe estar levantada de cama”. Philippe me informa con
frialdad,nzando una mirada de rega?o a E.
E le envía una mirada feroz y saca lengua, pero por primera vez me doy cuenta de que se ve un
poco peor. No lleva nada más que un camisón: está descalza y tiene círculos oscuros debajo de los
ojos. E dijo que sabía que yo no estaba muerto, pero estos eventos obviamente le han pasado
factura de todos modos. Siento una punzada de culpa por no darme cuenta antes, asío una gran
curiosidad por saber qué ha estado haciendo astuta descarada para poner al Rey y a su guardia de
tan mal humor.
Me encojo de hombros y deslizo mi brazo alrededor de su espalda y rodis, levantánd del suelo.
“Entonces llevaré”.