17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 204

Cap铆tulo 204

    Capítulo 204


    Capítulo 204 – Auge


    Sinir


    “?Dónde estás ahora?” Pregunta E, su hermoso rostro mirándome desde panta de mi teléfono.


    “Nos dirigimos al grupo de Storm Forest, pero tenemos bastantes horas de viaje antes de llegar allí”.


    Suspiro, deseando no haber necesitado los aviones de Gabriel para los refugiados, para poder vr


    esasrgas distancias.


    “Bosque de Tormenta”. E murmura, con los ojos iluminados: “?Eso significa que por fin podrás ver


    algunos árboles?”


    Riendo entre dientes, giro mi teléfono hacia ventana, para que pueda vers salinas onddas


    vndo en distancia. “No,mentablemente eligieron su nombre para honrars tierras ancestrales


    que dejaron antes de llegar a los territorios ocultos. Me temo que los únicos árboles aquí son los que


    están ntados en los jardines de Gabriel”.


    El rostro de E cae y susbios forman un puchero adorable, pidiendo ser besado. “No sé cómo


    pueden soportarlo”.


    “Mi pobre peque?o lobo del bosque”. Ronroneo con simpatía, “el bosque de nuestros sue?os no es


    suficiente, ?verdad?”


    E niega con cabeza. “No es lo mismo, al igual que estar contigo allí no es lo mismo que estar


    contigo en realidad”.


    Content ? N?velDrama.Org.


    “Lo sé bebé.” Loparto honestamente: “Yo también lo siento”. No agrego que me vuelve loco; Que


    poder abraza y ama en ese lugar secreto que sólo nuestros lobos pueden encontrar, no es nada


    “?Cuántos días?” —Pregunta E, dándome una mirada sensual que me dice que sabe exactamente


    cuánto anhelo. Cómo desearía no estar en parte trasera de un auto rodeada de mis hombres, y


    que e no estuviera actualmente acurrucada con los cachorros en guardería.


    Podríamos detenernos. Mi lobo sugiere astutamente. Escápate a lo lejos y haz que e haga lo mismo.


    No. Respondo, no me gusta más que a él. Necesitamos seguir moviéndonos y e necesita


    descansar. “Cinco.” Finalmente respondo, resistiendo tentación de ajustarme los pantalones. “Cinco


    días más y estaremos juntos de nuevo”.


    E vuelve a hacer pucheros y mi lobo retumba en mi cabeza: Compa?ero travieso, tentándome de


    esta manera. ?No sabe lo deliciosa que se ve? Debería ser ilegal tener unosbios tan carnosos y


    deliciosos.


    E tiem visiblemente y me doy cuenta de que he gru?ido en voz alta. Sin querer o no, no me


    arrepiento. Me encanta ver a mi dulce pareja retorcerse de anticipación y deseo. E baja mirada en


    se?al de sumisión y mi gru?ido se convierte en un ronroneo de satisfión. “No puedo esperar a


    verte.”


    “Yo también.” E confirma, sonrojándose. “Sin embargo, hay algo de lo que necesito har contigo”.


    “?Oh?” Pregunto, no me gusta repentina nota sombría en su voz sedosa. “?Qué es eso, preciosa?”


    “Bueno, estaba hando con Henry y él se ofreció a ayudarme a localizar a mi madre”. E confiesa,


    sonando nerviosa ahora.


    Mi corazón se anda: “Por supuesto, todos te ayudaremos, cari?o. Tan prontoo nos ocupemos


    de Damon, encontraremos”.


    “No, Dominic, ese es el problema”. E admite con una mueca. “No creo que deba esperar. Creo que


    necesito encontra lo antes posible”.


    Intento mantener mi cara en nco mientras asimilo esta información. E no lo ha dicho, pero


    entiendo que esté hando de otra separación. No hay manera de que pueda ir a buscar con e, lo


    que significa que quiere hacerlo s. Mi lobo se opone rotundamente a esta idea y eso no me hace


    más feliz. Aún así, no quiero cerra sin tener en cuenta sus sentimientos. “E, ?estás segura de que


    esto es lo que necesitamos y no simplemente lo que tú quieres?” Pregunto. “Entiendo que te sientas


    obligado a encontra, pero debo decirte que no me gusta idea de apresurarlo de esta manera”.


    “Quieres decir que no quieres dejarme escapar solo, a pesar de que hiciste lo mismo en nombre del


    deber”. E evalúa, entrecerrando sus ojos dorados.


    “Quiero decir que estás entrando en etapa final de tu embarazo y estamos en guerra. Si quieres que


    considere siquiera dejarte fuera de mi vista, tienes que darme una maldita buena razón. Respondo


    severamente.


    E reso y pone los ojos en nco, y mi gru?ido de respuesta envía escalofríos a los otros


    hombres en el auto, pero no a mi desafiantepa?ero. E simplemente me mira con furia: “Según


    mi memoria, mi madre conoció a Diosa; habló con e y convencieron de que me abandonara.


    Creo que existe posibilidad de que tenga información: respuestas sobre todo esto, cosas que tal vez


    no existieron en mi pasado”.


    “Estoy escuchando muchos tal vez y tal vez, peque?a”. Respondo suavemente, tratando de tener en


    cuenta que e lleva más de treinta a?os esperando tener una madre. Odio idea de impedirle a E


    todo lo que quiere, especialmente esto, pero no puedo soportar idea de que e corra aún más


    riesgos de los que ya está.


    “Pero hay posibilidades y posibilidades que podrían cambiar el rumbo de esta guerra”. E argumenta.


    “?No vale pena descubrirlo, Dominic?”


    “?Y si e está en algún lugar al que no puedes seguir? ?En algún lugar tan lejano que nos llevará


    meses encontra? pregunto bruscamente. “?Hasta dónde estás dispuesto a llegar para obtener


    respuestas? ?Encontra es lo suficientemente importanteo para poner en riesgo a nuestro


    cachorro? ?Perder guerra para que naciste?


    “Eso no es justo”. E responde, su dolor ro en su voz. “No pedí nacer para luchar en esta guerra.


    No pedí nada de esto; lo único que pedí fue nuestro bebé, nunca haría nada para arriesgarlo”.


    “Lo sé”, exhalo,mentando mis pbras. “Lo siento, no debería haber sugerido eso”. Estoy


    desesperada por devolverle sonrisa a su rostro, para aliviar el dolor que puedo ver en sus ojos, pero


    que nuestra distancia me impide sentir a través del vínculo. “Tú tampoco preguntaste por mí”. Le


    recuerdo con una sonrisa. “Y mira lo bien que nos ha ido”.


    E se bu, pero hay una ra picardía en su expresión. “Ja,o si disfrutara tener un lobo gigante


    y gru?ón dándome órdenes cada segundo de cada día”.


    Me río entre dientes, “Niégalo todo lo que quieras, problema, pero recuerda que puedo escuchar


    forma en que tu corazón se acelera cada vez que te tomo en mano”.


    “Ogro.” Acusa, sacándome su peque?a lengua rosada.


    Mi lobo gime en mi cabeza: “Eso es algo peligroso, dulce amigo, tienes suerte de que no estemos


    juntos o le daría una lión a esa preciosa lengua”. Hugo se ara garganta y menza una


    mirada exasperada, un recordatorio importante de que no estoy solo. E también lo escucha y mi


    distrión temporal llega a su fin. Aunque se ríe y se sonroja, también mira a los cachorros


    acurrucados a su alrededor para asegurarse de que todavía están durmiendo y lleva conversación a


    un territorio más dócil.


    “No estaba diciendo nada de esto sólo porque quiero conocer a mi madre, Dominic”. Hace una pausa


    y desvía mirada. “Quiero decir que quiero… por supuesto que quiero… pero puedo ser paciente. He


    esperado tanto tiempo y puedo esperar más… pero cada vez que voy a una sesión con Leon aprendo


    algo nuevo y abrumador… Simplemente pensé que si hay alguien por ahí que tiene todas estas


    respuestas, entonces tal vez yo nos habría tenido. seguir haciendo esto, aprendiendo fragmentos


    cada pocos días de manera más agonizante…” E me mira con los ojos muy abiertos. “Tal vez eso


    me convierte en un cobarde: querer respuestas sin hacer el trabajo”.


    “Eres lo más alejado de un cobarde que he visto en mi vida”. Le informo seriamente. “Y no lo digo sólo


    porque te amo o porque quiero que te sientas mejor. Es natural querer evitar el dolor innecesario y no


    te culpo en lo más mínimo por sentirte así”.


    “Pero no quieres que me vaya”. E evalúa, ligeramente apaciguada.


    “No quiero nada de esto”. Lo confieso, esperando que se dé cuenta de cuán profundamente


    comprendo yparto su propia frustración. “Si por mí fuera, tú y yo tendríamos una peque?a caba?a


    ens monta?as donde podríamos criar a nuestros hijos y correr por el bosque, y nunca tener que


    pensar en política o profecías”.


    “Pero esa nunca será nuestra vida”. E sementa con voz ronca, con los ojos brintes.


    “Tal vez algún día, cuando esto termine y nuestros cachorros crezcan. Cuando Rafe asuma el trono y


    yo me retire, podremos ir a buscar ese lugar. Nos haremos viejos, grises y gordos, y todo esto


    parecerá un mal sue?o”. Yo sugiero.


    “No del todo mal”. E protesta y puedo ver su brazo moverse, acariciando su vientre. “También ha


    habido muchas cosas buenas. A veces es difícil apreciar cuando todo lo demás es tan terrible. Se


    siente mal disfrutar lo que tenemos cuando tantas otras personas están perdiendo todo lo que


    aprecian”.


    “Lo sé.” Estoy de acuerdo, “pero también es por eso que tenemos que valorar lo que tenemos y no


    darlo por sentado. Esta guerra es un horrible recordatorio de lo rápido que puede terminar todo”.


    “Nunca te daré por sentado”. E promete con una sonrisa, “no importa lo mandón que seas. Eres mi


    todo, Dominic. Nunca me sentí vivo hasta que te conocí”.


    “Tampoco te daré por sentado”. Hago un voto y estas promesas me recuerdan ceremonia de


    apareamiento que nunca tuvimos. Le dijimos a manada que estábamos esperando hasta que


    naciera Rafe, y cuando finalmente confesamos verdad y podríamos haber considerado tener uno


    antes, se desató el infierno. Se me ocurre una idea nueva y en cuanto pienso, sé que es correcta.


    Deberíamos tener nuestra ceremonia de apareamiento antes de que vaya a bata, antes de que


    podamos separarnos nuevamente. “E-”


    Antes de que pueda hacer mi propuesta, una explosión ensordecedora detona a nuestro alrededor y el


    mundo se vuelve negro.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)