Capítulo 190
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 190
e
Cuando vuelvo al presente, habitación está enpleto silencio. Henry todavía me toma mano,
aunque también sostiene un balde en caso de que necesite enfermarme. León me observa de cerca,
como si intentara descifrar mi estado mental. Gabriel, Phil!ppe y Roger miran desde puerta en un
silencio horrorizado. No me había entusiasmado tenerlos aquí conmigo durante un momento tan
vulnerable, pero al final acordamos que necesitábamos tantos cerebros en el casoo fuera posible.
Además, estoy descubriendo que no me importa tener tantos amigos a mano, este es realmente un
mundo nuevo y extra?o para mí.
“?Quieres que te saque del éter, E?” —Pregunta finalmente León, y me doy cuenta de que esta vez
no se había visto obligado a darme el antídoto. Todavía sigo flotando bajo influencia de droga,
todavía en el abrazo seguro de euforia a pesar des cosas horribles que acabo de recordar.
Todavía no siento, no estoy procesando, y no creo que quiera. Sacudo cabeza en se?al de rechazo
y me llevo mano al vientre. El bebé se acerca a mí a través de nuestro vínculo, inseguro y asustado.
?Habíaprendido mi miedo, mi impotencia? ?O lo único que sabía era que yo estaba sufriendo?
“?Puedo tener algo bueno?” Solicito, sin saber realmente lo que quiero o necesito. “
?Algo para el bebé?
“Tengo justo lo que necesitas”, responde Henry, sacando su teléfono. Presiona un botón y luego el
sonido de los ronroneos de Sinir llena el aire. Olvidé que le había enviado grabación que mi
compa?ero me proporcionó hoy, pero ahora estoy más que feliz por ello. Rafe y yo nos calmamos
instantáneamente, y aunque el anhelo por Sinir tira violentamente de mi corazón, me hundo más en
el lujoso sofá y trato de perderme en el acogedor sonido.
“?Algo más?” Henry pregunta, acariciando mi cabello.
“?Tenemos paletas hdas?” Sollozo y por primera vez me doy cuenta de que mis mejis están
empapadas de lágrimas. Por un momento me deleito con sensación de humedad sda en mi
piel, del ardor en mis ojos. Todo parece muy diferente en este estado, y podría pasar horas explorando
los sentimientos, si no tuviera que indagar también en mi pasado.
“Revisarés cocinas, y si están afuera, conseguiré algunas”. Roger promete, saliendo de
habitación.
“Hablemos de lo que acaba de pasar”. Leon sugiere una vez que me haya rjado. Por supuesto, esto
es lo último que quiero hacer, ahora que el recuerdo se acabó quiero dejarlo en el pasado donde
pertenece.
“?Tenemos que hacerlo?” Pregunto en voz baja, tratando de desaparecer en el sofá. Estúpido sofá,
piensa mi lobo, quiero mi nido, ?por qué seguimos haciendo esto aquí? Está todo lleno de bultos y no
hay suficientes almohadas. ?Dónde se supone que debo estar ahora?
“Creo que deberíamos”. León responde gentilmente. interrumpiendo mi animal interior. “No hamos
de nuestra última sesión porque fue muy angustiosa, pero ahora pareces estar más tranqu”. Hace
una pausa y, cuando no respondo, continúa. “Sé que sólo estás haciendo esto para encontrar
respuestas para guerra, pero mi trabajo no sons respuestas, E; ni siquiera es guerra. Mi
trabajo es tu salud mental, ayudarte aprender y afrontars cosas que descubrimos de forma
productiva”.
“Dominic no me obligaría.” Respondo con petncia, alcanzando el teléfono de Henry para poder
equilibrar el dispositivo sobre mi barriga. El altavoz golpea contra mi panza, el volumen aumenta para
mi cachorro y nos permite a ambos sentirs vibracioneso si realmente estuviera aquí con
nosotros.
“No estoy seguro de que eso sea cierto, peque?a madre”. Henry me advierte, con esa voz paternal
que calienta mi alma y molesta a mi lobo por ser mandón.
“Me ha ido bien sin ayuda de este brujo”.
En cambio, discuto y escucho a Gabriel ahogar una carcajada.
Le dices. Mi lobo anima. Lobo entrometido.
Recuérdale que nuestropa?ero podría matarlo con nada más que su dedo me?ique si quisiera.
“?De verdad?” Cuestiona Leon, sin parecer molesto en lo más mínimo por mi insulto. “El hecho de que
no recordaras estas cosas no significa que no te estuvieranstimando, afectando forma en que
interactúas con el mundo”.
“No tenemos tiempo para esto”. Yo insisto. “Entiendo que quieras ayudar, pero lo que más me
preocupa es descubrir quiénes son estos sacerdotes y por qué siguen apareciendo en mi pasado”.
“?Entonces no te molesta el hecho de que mataste a esos hombres?” Leon insinúa con curiosidad.
“?Sabías que eras capaz deeter tal violencia antes, incluso en defensa propia? ?Te imaginaste
que tendrías tanta habilidad para ello?
Sus pbras me atraviesan y de repente sientoo si tuviera hielo ens venas. Maté a esos
hombres. Les quité vida sin pensarlo dos veces y sin remordimientos. Se lo merecían… ?no? Iban a
lastimarme, virme, vendermeo un bien mueble… pero eso no cambia el hecho de que yo los
asesiné. Es por mi culpa que ya no existen en esta tierra. ?Tenían familias?
?Personas que los lloraron? Ni?os que dejé sin padre – ?no! Deja esto, no servirá de nada.
“Har de ello no cambiará el pasado”. Yo insisto. “
Está hecho.
“?No crees que vale pena explorar todass cosas que sufriste porque no tenías a tu lobo para
protegerte o porque intentabas proteger as personas que amas?” Leon presiona y mi frustración
crece. “Si fuera yo, creo que me sentiría muy enojado con esos sacerdotes por quitarme mi magia, por
quedarse quietos y simplemente mirar mientras esos hombres me atacaban”.
“?Pero no fuiste tú!” —espeto, más ferozmente de lo que pretendía. Me indigna darme cuenta de lo
furioso que estoy, talo él dice. Aún así, azoto mi ira contra él, en lugar de reconocer verdad de
sus pbras: “Me asaltaron, los sacerdotes se llevaron a mi lobo. Deja de presumir que sabes cómo
me siento”.
“Entonces, dime.” León provoca: “dime cómo te sientes, E, y no presumiré.
Entonces Roger regresa y oigo el glorioso crujido del envoltorio de una paleta hda. Acepto el dulce
frío con entusiasmo, regocijándome mientras los sabores explotan en mi lengua. “Oh, Dios mío, esto
es lo mejor que he probado en mi vida”. Sé que es el éter el que ha, pero incluso esa conciencia se
desvanece un minuto después, cuando aparecen visiones de postres hdos en colores neón en el
techo sobre mi cabeza. Mientras me pierdo en alucinación, escucho a los demás seguir hando.
El Rey suspira y, para mi sorpresa, ha en mi defensa. “León, odio decirlo porque sé que, en primer
lugar, estabas en contra de tener una audiencia tan grande, pero si esto se va a convertir en una
verdadera sesión de terapia, entonces el resto de nosotros probablemente no deberíamos estar aquí.
Como dijiste. En realidad, no es por eso que acudimos a usted. Si E no quiere hacer el trabajo, no
puedes obliga”.
“Solo estoy tratando de cuidar a mi paciente”. León se defiende, sonando resignado. No es seguro ni
responsable descubrir este tipo de traumas con alguien, sólo para cortarlo y dejar que lo afronte solo.
Seríao si un médico realizara una cirugía y luego nunca hiciera controles posoperatorios ni
fisioterapia. Si E quiere estas respuestas, debe afrontas después, no simplemente ignoras”.
“Entiendo.” El Rey está de acuerdo: “Y tienes razón, pero estas no son circunstancias normales”.
“E ha pasado por mucho”. Henry a?ade: “Y ahora está lidiando con muchas cosas. Tengo que
admitir que me preocupa lo que pueda pasar si empiezas a investigar todo esto cuando e está bajo
tanto estrés”.
“La excavación ya está hecha”. León lo corrige”
Estas cosas no van a desaparecer simplemente. ?Alguno de ustedes sabe cómo le ha ido desde
primera sesión? ?Cómo se ha sentido?
“Sabes que puedo oírte.” Hablo, de repente muy consciente de que Phil!ppe abre boca y le
preocupa que me dte sobre mis pesadis. “No soy un ni?o y puede que esté drogado, pero no
tienes que har de mío si no estuviera aquí. Es muy condescendiente” Continúo saboreando mi
paleta mientras sigo adnte. “Estoy bastante seguro de que ya he dejado ro mis sentimientos al
respecto, y yo soy el paciente, así que es mi elión”.
“Bien.” León concede, sonando molesto y exasperado. “Pero recuerda mis pbras: estás cortejando
el desastre”. Se acerca a mí y parpadeo ante el terapeuta gru?ón. “E, espero que me mes para
har cuando bajes del éter. Puedes marme en cualquier momento, cuando estés listo estaré
esperando”. Se marcha sin decir una pbra más y miro a mi alrededor, a los rostros sombríos de los
hombres restantes.
“?Entonces, qué es lo que pensamos?” Roger pregunta después de un momento.
“?De qué se trataba ese recuerdo? ?Por qué los sirvientes de Diosa harían tal cosa?
“La estaban probando”. Henry concluye sombríamente.
“?Proba para qué?” Gabriel responde sonando confundido.
“?Para ver si e era digna? ?Si pudiera sobrevivir?
—sugiere Henry, sin parecer particrmente seguro con estas explicaciones. “Quizás para ver si
estaba lista”.
“?Para qué?” El Rey presiona.
“No tengo idea, pero puedo decirles que si alguna vez vuelven a aparecer, tendré algunas pbras
para ellos”.
Henry gru?e.
N?velDrama.Org owns this text.
“?Crees que hay más? ?Más recuerdoso este? Gabriel pregunta entonces.
Henry suena tan entusiasmadoo un verdugo firmando una sentencia de muerte. “Odio decirlo,
pero me temo que los hay”.