17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 188

Cap铆tulo 188

    Capítulo 188


    Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 188


    e


    N?velDrama.Org owns this text.


    Después de colgar con Sinir, le devuelvo el teléfono celr al Rey y miro a los hombres reunidos”.


    ?Cuándo llega León? —Pregunto, reprimiendo un escalofrío.


    “Dentro de una hora”. Gabriel responde, con rostro solemne.


    Aunque todos estuvieron de acuerdo en que los acontecimientos en casa justificaban acelerar mis


    sesiones de hipnosis, ninguno de ellos está contento con mantenerlos en secreto. Tampoco estoy


    contento con eso, pero también temo otra visita traumatizante a mi pasado.


    “Antes de que llegue, creo que deberíamos tomarte algunas muestras de sangre, E”. —sugiere


    Henry. “Sé que los médicos en Moon Valley no encontraron ninguna coincidencia genética para usted,


    pero existe posibilidad de que podamos rastrear su ascendencia observando los rasgos genéticos


    que históricamente se han documentado en ciertas líneas sanguíneas. No nos ayudará si los genes


    heredados no se expresan a través de fenotipos ancestrales, pero ciertos marcadores en su ADN aún


    podrían permitirnos establecer conexiones importantes”.


    “Pero seguramente eso sólo funcionaría si mis antepasados   provienen de una línea sanguínea que se


    considera digna de ser documentada”. Me opongo con incertidumbre. “Quiero decir, si vengo de una


    larga línea de don nadies, entonces no habrá nada que encontrar”.


    Phil!ppe, Henry, Gabriel y Roger intercambian miradas significativas. Parecen tener una conversación


    completa y silenciosa, intercambiando encogimientos de hombros y expresioneso si estuvieran


    luchando contra responsabilidad de responder entre sí. “


    ?Qué?” Finalmente les digo, sintiéndome exasperada.


    “Es sólo que, E”, suspira Roger, “es muy poco probable que provengas de don nadie al azar. No es


    imposible, pero el hecho de que hayas sobrevivido a tener a tu lobo atado y hayas demostrado ser


    rival para Dominic… eso indica un nivel de poder que debe transmitirse a lorgo de los siglos,


    volviéndose más fuerte con cada generación. Explicaría por qué Diosa te eligió… e bendijo a


    ciertos lobos con más magia que a otros desde el principio”.


    Miro entre ellos con curiosidad. “?Eso significa que todos ustedes tienen el mismo tipo de linaje?” Le


    pregunto: “?Teniendo en cuenta que estás entre los Alfas más poderosos que existen en


    actualidad?


    “Eso es exactamente lo que significa”. Henry confirma, sin sonar en lo más mínimo jactancioso. “Los


    Sinir, el linaje de Gabriel, incluso Phil!ppes, todos son increíblemente distinguidos y se remontan a


    los primeros lobos”.


    Cruzo los brazos sobre el pecho. “Eso no lo parece, ?entonces qué? ?Estás condenado a ser pobre e


    impotente?”


    “Así no eso funciona”. Gabriel se ríe. “Muchos otros rasgos resultan más útiles que fuerza


    bruta, razón por cual algunas otras líneas sangrientas han desaparecido porque los mados lobos


    más débiles los enga?aron. Y el hecho es que, justo o no, esto podría contener algunas pistas sobre tu


    pasado, así que ?no vale pena explorarlo?


    De repente, me viene a cabeza ni?a que me preguntó si soy una princesa y lucho con


    iodidad de esta idea. “Supongo, aunque no creo que me guste idea de ser parte de unarga


    línea de élites snobs”.


    “Oh, vamos”, bromea Roger, “no somos tan malos”.


    Logré esbozar una peque?a sonrisa por su broma, pero me quejé durante todo el sorteo. Cuando el


    médico se va, trato de tomar una siesta antes de que llegue Leon, y eso me sirve de mucho. Termino


    despierto y mirando al techo, temiendo sesión que está por llegar. Intenté decirme a mí mismo que


    todo estaría bien, pero lo sabía mejor… y tenía razón.


    Media hora más tarde me encuentro en el familiar estupor del éter inducido pors drogas, y el mundo


    gira a mi alrededor en una neblina alucinógena. Las manos de Henry son cálidas alrededor des


    mías y trato de concentrarme en los buenos sentimientos, en lugar de ens paredes que se


    derrumban en mi mente.


    “Muy bien E, última vez que estuvimos aquí recordaste que te visitaron un par de sacerdotes


    cuando eras una ni?a. Entiendo que fue un recuerdo un tanto traumático para ti”. Leónienza


    suavemente.


    “Eso es por decirlo suavemente”. Henry murmura en voz baja y aprieto su mano para hacerle saber


    que estoy bien.


    “Sí.” Respondo, deleitándome con los destellos de estres que ban sobre mis párpados oscuros.


    “Quiero preguntarle si alguna vez volvió a ver o har con esos hombres”. León pregunta. “?Recuerda


    haber conocido a otros hombres o mujeres con ropa simr que haban de cosas que usted no


    entendía?”


    Respiro profundamente y trato de concentrarme, recordando sus rostros arrugados mientras trato de


    contener los sentimientos evocados por ese recuerdo en particr. Estaba dispuesto a decir que no,


    pero cuanto más me concentro en los detalles de sus túnicas y los timbres de sus voces, me doy


    cuenta de que eso no es cierto. “Sí.” Digo, incluso cuando me doy cuenta. “Los vi de nuevo”.


    “?Cuando?” León pregunta, con tanta indiferenciao si estuviéramos hando del clima.


    “I…. No sé.” Tartamudeo, sin querer profundizar más en posibilidad; después de todo, si mi primer


    incidente con ellos resultó en captura de mi lobo, no estoy ansioso por saber qué podría haber


    sucedido después.


    “No te resistas al éter, E”. León aconseja. “Solo deja que te lleve. Sé que no es fácil, pero


    necesitamos saber esto. Todo esto es para ayudar a manada, ?recuerdas?


    Grito mi asentimiento, tratando de reenfocarme mientras él continúa: “Intenta imaginar el escenario.


    ?Dónde estaban cuando los volviste a ver? ?Qué estaban haciendo?


    Destellos de un bosque oscuro irrumpieron en mis pensamientos, seguidos por el sonido de mis pies


    chocando contra maleza, mi corazóntiendo con fuerza en mis oídos mientras adrenalina inunda


    mis venas. Tengo que alejarme. Pienso frenéticamente. ?No puedo dejar que me atrapen! Sólo sigue


    adnte, no te detengas.


    “Hay alguien persiguiéndome”. Jadeo,prendiendo mientras mi respiración se vuelve jadeante. No


    hay luz en el bosque salvo luna, y mientras me alejo del monstruo que tengo detrás, veo a los


    sacerdotes parados entre los árboles altísimos… observando… sin hacer ningún movimiento para


    ayudarme.


    “Intenta retroceder más, E. ?Quién te persigue?


    ?Por qué empezaste a correr? —insiste León, en el mismo tono tranquilo.


    Tan prontoo lo dice, soy transportado a un callejón oscuro a unos pocos kilómetros del orfanato.


    Tengo trece a?os y es el primer verano que Cora y yo intentamos vivir en calle. Después de huir del


    orfanato y del abuso del Doctor, habíamos durado dos meses enteros hurgando en bolsillos y


    esforzándonos para mantener nuestras barrigas llenas. Poco a poco habíamos aprendido los trucos


    del oficio: cómo permanecer ocultos des autoridades y des bandas emprendedoras que podrían


    reclutarnos; cómo ocultar nuestros refugios fuera de vista y mantenernos calientes ens noches


    más frescas; incluso cómo navegar por algunos de los cierres y corredores secretos de ciudad para


    deszarse.


    Todo estuvo bien hasta esta noche, cuando estábamos de regreso a nuestra base de operaciones


    actual después de irrumpir en los ba?os públicos en busca de algunas duchas robadas. Teníamos el


    pelo mojado y goteando, y nos reíamos a carcajadas, todavía en lo alto de emoción de nuestro n.


    “Creo que deberíamos hacer esto al menos una vez a semana; su seguridad es tan débil que dudo


    que se den cuenta”. Me río.


    “Cada semana, ?qué tal todos los días?” Sugiere Cora, cons mejis limpias y sonrosadas por


    primera vez en muchos días.


    “Eso sí que es jugar con fuego”. Una voz profunda sonó detrás de nosotros.


    Ambos nos dimos vuelta, nuestros ojos se abrierono tos cuando vimos a dos hombres


    enormes elevándose sobre nuestros delgados cuerpos. “Te arriesgas con demasiada frecuencia y sólo


    estás pidiendo que te atrapen”. El segundo hombre estuvo de acuerdo, con un brillo hambriento en sus


    ojos.


    Cora y yoenzamos a retroceder, ambos sintiendo que lo que quisieran estos hombres, no era


    bueno. Mi mente luchaba por permanecer en el presente, inmediatamente consumida por el último


    ataque del médico… el dolor, vición y vergüenza de tenerlo encima de mí.


    “?E!” Cora me devolvió al presente y el primer hombre me ofreció una sonrisa enfermiza. “Qué bonito


    nombre. No tengas miedo, cari?o, sólo queremos divertirnos un poco”.


    Mi primer pensamiento fue encontrar alguna manera de alejarlos de Cora, y me giré y le susurré al


    oído: “Corre. Corre y escóndete, yo los alejaré”.


    “?E no!” E jadeó, “No puedo -“


    “No dejaré que me atrapen, ya sabes lo rápido que soy”. Yo prometí. “Ahora ve.” Pareciendo insegura,


    Cora giró sobre sus talones y se alejó corriendo. El segundo hombre empezó a ir tras e, pero


    extendí una mano para bloquearlo. “Espera, no necesitas. Déj en paz y haré lo que quieras”.


    “?Es eso así?” Preguntó el primer hombre, sonriendo. “?Tienes alguna idea de lo que queremos,


    hermosa?”


    “Puedo adivinar. ” Respondí, tratando de mantener mi voz firme mientras contaba en silencio cuántos


    segundos habían pasado desde que Cora corrió.


    “?Qué opinas?” Preguntó el segundo hombre.


    “Bueno, e ciertamente traerá el precio del arrendatario, y sabes que los clientes prefieren una puta


    dispuesta”. Miró en dirión en que Cora había corrido. “E se ha ido de todos modos.” él


    evaluó, volviéndose hacia mí. “Muy bien, ni?a, ?por qué no nos demuestras tu valía? De lo contrario,


    comenzaremos a buscar a tu amiguita”.


    Tenía que esperar que Cora tuviera suficiente tiempo para escapar, y no me había perdido su


    comentario acerca de que yo iba a conseguir un precio más alto. “ro”, sonreí, “tendrás que


    atraparme primero”.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)