Capítulo 181
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 181
e
Duermo toda noche y hasta bien entrado el día siguiente.
Mi mente está confusa cuando me despierto, y toma un momento para que todo vuelva a mí. Hago
una mueca cuando los recuerdos de mi sesión de hipnosis se afianzan y mi primer pensamiento es en
Rafe. Aprovecho nuestro vínculo. El peque?o ser está dormido, pero puedo sentir el estrés persistente
y el miedo adheridos a su conciencia. Acuno mi vientre entre mis brazos, sintiendo una nueva
profundidad de dolor por causarle dolor a mi hijo, más allá del arrepentimiento, tristeza o culpa.
La fuerza y esc me toman por sorpresa y sé que tengo que trabajar para contrr los
sentimientos que envío a través de nuestro vínculo. De repente entiendo muy bien por qué Sinir me
oculta los malos sentimientos, y aunque no me gusta que me mantengan en oscuridad, no creo que
él tampoco esté equivocado. De hecho, me alegro de que mi pareja esté lo suficientemente lejoso
para que ayer tampoco pudiera sentir mi miedo y mi dolor.
Le habría afectado mucho más que a Henry, y ya tiene más que suficiente de qué preocuparse.
Tomo un ba?o de burbujas y, mientras descanso en el agua humeante, mi cachorro se agita, revolotea
en mi útero y emite un pulso de energía cautelosa…
Todavía está cauteloso, todavía confundido y molesto por lo que escuchó y sintió durante mi trance.
“H dulce cachorro”. Tarareo, acariciando mi ombligo y deseando poder mecerlo ya en mis brazos.
“Está bien, todo está bien”. Le envío todo el afecto, el consuelo y calma que puedo reunir y él se
rja, sus minúsculos dedos se aferran a pared de mi úteroo si estuviera tratando de
alcanzarme. Apoyo mi mano en eldo opuesto de suya, cantando una suave canción de cuna y
deseando tener capacidad de un hombre para ronronear.
Creo que Rafe siente lo mismo, porque un momento después me envía un recuerdo borroso y a medio
formar: unas manos grandes y protectoras y un sonido profundo y retumbante, lo que nos reconforta a
ambos más que cualquier otra cosa. Una punzada de anhelo pa?a el pensamiento confuso y me
doy cuenta de que extra?a a Sinir.
Sé mi amor. También lo extra?o.” Comparto, pausando mi canto por un momento mientras lucho por
contener mi propio anhelo. No quiero nada más que sentir el toque de Sinciair, escuchar su amada voz
susurrando consuelo en mi oído, incluso a cientos de kilómetros de distancia. Al mismo tiempo, no me
atrevo a marlo. Si lo hago, sé que sentirá que algo anda mal y no voy a distraerlo del esfuerzo de
guerra haciéndole preocuparse de que no puedo manejar algunos recuerdos. Después de todo, viví
estas cosas, si pude sobrevivir a es, seguramente podré sobrevivir recordánds.
Así que salgo de ba?era y me visto, y me pongo un vestidorgo y fluido cuando me doy cuenta de
que mis jeans de maternidad ahora están demasiado ajustados para caber sobre mis caderas y mi
barriga. ?Estás experimentando un crecimiento acelerado, munchkin? Le pregunto a mi cachorro,
emocionado ycido de que esté cada vez más grande y más fuerte.
Solo recuerda que mamá es mucho más peque?a que papá, así que no crezcas demasiado, ?de
acuerdo? Agrego, recordandos ses de parto donde nos dijeron que esperáramos bebés de doce
libras. Me pregunto si me habría convertido en una mujer más alta y más grande si mi lobo no hubiera
estado atado, pero supongo que no hay forma de saberlo ahora.
Cuando salgo de mi habitación, con intención de llevar mi estómago gru?ón a cocina para tomar
un refrigerio, mis guardias se enderezan e inn el pecho,o si quisieran verse lo más grandes y
poderosos posible. Es un poco extra?o, pero no pienso en suportamiento hasta que bajos
escaleras y siento todos los ojos siguiéndome a través del pcio, y todos los murmullos silenciosos
dando vueltas a mi paso. Escucho algunos fragmentos de los susurros, mi corazón se hunde cuando
escuchos pbras, sacerdotes… su lobo estuvo atado… tantos a?os”.
Aparentemente todo el mundo sabe lo que pasó durante mi hipnosis, y por mucho que quiera
acurrucarme para esconderme del escrutinio de tantos extra?os, levanto barbi y los ignoro. No es
hasta que escucho otro fragmento de discurso más cerca des cocinas que me doy cuenta de que su
tono no espasivo ni condescendiente, sino reverente. “?Cómo sobrevivió?… Elegida por
Diosa… bendecida”.
Si pensé ques cosas mejorarían una vez alcanzara el nivel de servicio del pcio, estaba muy
equivocado. En todo caso mo más atención, y cuando entro as cocinas provoco bastante
revuelo. De inmediato me llevan a una si y ponen to tras to deida frente a mí, cocineros y
sirvientas ansiosos murmuran su admiración y me piden que nombre cualquier to o manjar,
prometiendo preparar lo que desee. . Sonrío y les agradezco, insistiendo en que no necesito nada
especial. aun así, jefa de cocina, una mujer mayor con una actitud sensata, se niega a dejarme ir
hasta que le haya dicho miida favorita, prometiendo cocina para cena de esta noche, lo
hago, y luego me retiro rápidamente a casa de los huérfanos. . Si hay alguien con quien puedo
contar que no me tratará de manera diferente, ya sea con asombro o lástima, es Isabel.
E no decepciona, cuando entro arquea una ceja sardónica. “Bueno, si no es Santa E”.
Sonrío, sintiendo una oleada de cari?o por mujer quisquillosa. Por eso me gusta. E no me juzga,
no mepadece ni me ad. E me ve exactamente igual que ayer y lo necesito cuando ya casi no
me reconozco. “Buenas tardes, Isabel.” Saludo cordialmente. Hay un bebé envuelto en un portabebés
contra su pecho, y avanzo para admirarlo. Sadie nos mira con ojos azules muy abiertos y le acaricio
meji con un dedo. ?Cómo está e?
Se está mimando muchísimo. Isabelenta secamente, su tono enmascara el profundo afecto que
sé que siente por el bebé. “E siempre quiere que carguen y sementao una peque?a alma
en pena si menosprecian aunque sea por un momento”.N?velDrama.Org owns this text.
“Qué chica tan afortunada que estés aquí para cumplirle todos sus caprichos”. Bromeo, paseando para
ver cómo están los otros cachorros. Incluso con los ni?os que hemos podido acoger en familias
locales, los aviones siguen trayendo más y guardería se está volviendo demasiado grande para que
una mujer pueda maneja s.
Algunos voluntarios más de ciudad han expresado interés en ayudar aquí. Si tuvieras más manos a
la obra, podrías turnarte con se?orita Spoily allí. Ofrezco, asintiendo con cabeza hacia Sadie y
observando de cerca expresión de Isabel. Entrecierra los ojos y agrego, “o podrían liberarte para
que puedas dedicar tu tiempo a los cachorros que necesitan más atención”.
Isabel rodea espalda de Sadie con un brazo protector y sé que he leído correctamente. E está
ramente apegada al cachorro. (No voy a permitir que cualquiera entre aquí”. E responde con
rigidez.
Tendría que entrevistarlos”.
“Eso puede ser organizado.” Lo prometo, sonriéndole a un ni?o peque?o que acaba de despertar de
su siesta y ahora está parado en los barrotes de su cuna, rogando que lo carguen. Lo acerco a mis
brazos y beso sus mejis regordetas. “Bueno, h, guapo. ?Tuviste una buena siesta?
Se ríe mientras lo hago rebotar en mis brazos, pero su risa se apaga rápidamente,o si estuviera
recordando algo desagradable. “No me gustans siestas”. Susurra de mal humor.
?En realidad?” Pregunto, haciendo que mi voz suene sorprendida.
Me encantans siestas. Las siestas sons mejores”.
Me mira con curiosidad. “?Tomas siestas?”
“Por supuesto que sí, siempre que puedo”. Comparto, estudiando su peque?o rostro mientras sus
rasgos se fruncen.
“Mami también duerme siesta”. Me dice un minuto después, luciendo sombrío pero esperanzado.
?E esta aqui?”
“Ningún Angel.” Suspiro, acercándolo un poco más. él apoya su meji contra mi hombro, sollozando
suavemente. “?Solías dormir siesta con tu mami?”
Pregunto. ?Ya no te gustan porque e no está aquí para acurrucarte contigo?
él asientestimosamente y le froto espalda. Veo a Isabel mirándonos con una mirada de abyecta
desesperación, pero cubre rápidamente y se da vuelta. Bueno, te diré una cosa. Sé que no soy
tan buenao tu mamá, ?pero tomaré una siesta contigo si quieres?
él asiente de nuevo y le doy un apretón, tratando de verter todo el amor de mi corazón en su peque?o
cuerpo. Siento un tirón en mi vestido y miro hacia abajo para encontrar a otro cachorro flotando a mi
lado. Esta es una ni?a de unos cuatro a?os y me mirao si no estuviera segura de si soy real.
“?Puedo tomar una siesta contigo también?” E pregunta tímidamente: “Tengo pesadis cuando
duermo s”.
“Por supuesto.” Lo prometo, pronto me encontré con un coro de “?Yo también? ?Qué hay de mí?
?Puedo?” Miro a los otros cachorros y me doy cuenta de que han estado escuchando todo el tiempo y
que todos tienen expresiones igualmente esperanzadas. “Te diré una cosa, ?por qué no hacemos un
fuerte con una manta grande y bonita, y cada tarde, cuando duerma siesta, cualquiera que quiera
venir a abrazarme será bienvenido? ?Como suena eso?”
Un coro de aprobación llega a mis oídos, y envío a los guardias a puerta para que reúnan mantas y
almohadas adicionales, y ni?a que se aferra a mi falda dice: “Mi hermana mayor dice que eres una
princesa, y Diosa te envió con nosotros”. . ?Tiene razón? ?Es realmente cierto?
Isabel reso ante mi expresión de sorpresa.
Los rumores llegan a guardería tan rápidoo al resto del pcio. ?Realmente pensaste que no
lo sabrían?”)
“No soy una princesa”, le digo a ni?a. Y no conozco los nes de Diosa más que tú, peque?a.
E será mejor que una princesa”. Isabel intervino, suavizando su tono hacia ni?a.
Cuando supa?era dirija su ejército de regreso a casa y derroque al tirano, e será Reina”. Me
sorprende firme convión en su voz,o si estuviera esperando este futuro. Su mirada hda se
encuentra con mía y veo que es más que una mera convión, está más cerca de una demanda.
Me doy cuenta de que cree en Sinir y en mí, le hemos dado esperanza cuando e no quería y
ahora va a hacer que mantengamos. E no tolerará que decepcionen y eso es lo último que
quiero hacer.
Si hay más secretos esperando en mi pasado, tengo que seguir buscándolos. Necesito respuestas si
quiero hacer lo correcto con Isabel y estos cachorros, con todos los cambiaformas y humanos que
sufren en esta guerra. No tengo muchas ganas de volver a probar hipnosis y el éter, pero puedo ser
valiente por ellos, aunque no por mí mismo.