Capítulo 178
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 178
e
Realmente nunca he consumido drogas. Experimenté en universidado mayoría de gente y
he participado en algunas fiestas a lorgo de los a?os, pero nada en mi limitada experiencia me
preparó para el éter. Tan prontoo Leon lo inyecta, inmediatamente siento que toma el control.
La habitación a mi alrededor se vuelve más nítida y borrosa,s paredes parecen vibrar con energía.
Cierro los ojos ante los extra?os estímulos visuales y un caleidoscopio de color cobra vida contra mis
párpados, llenando el vacío negro con luz. Me siento más ligero que el aire, extra?amente eufórico, y
mis ya agudos sentidos de lobo se vuelven aún más vívidos. En algunos aspectos mi cuerpo se siente
muy lejano, pero en otros no puedo evitar deleitarme con sensación de t del sofá contra mi
piel, os nuevas notas que detecto en el lejano repique des campanas de ciudad.
“?Cómo te sientes, E?” Pregunta León, e incluso su voz suena diferente, más profunda ypleja.
“Alto.” Lo admito honestamente, abriendo los ojos de nuevo y maravillándome de forma en que
pintura en pared frente a mí parece moverse.
“Eso es normal.” León dice, asintiendo. “?Es un subidón rjado o abrumador?”
Hago una pausa antes de responder, sintiendoo si mi cerebro estuviera retrasado. “Es un poco
abrumador”. Lo admito, revisando el rincón de mi mente habitado por mi lobo. Está tumbada
pacíficamente, libre de agresión y ansiedad que consumieron hace unos minutos. En cambio,
su lengua sale de su boca mientras se estira y disfruta des sensaciones que fluyen a través de
nosotros, incluso rodando y frotándose contra el suelo.
No necesito ninguna explicación para elportamiento de mi lobo, porque siento el mismo lánguido
consuelo y tranquilidad. Mis pensamientos están en silencio, pero mi cuerpo está lleno de
sensaciones. Me acurruco más entre los cojines, deseando estar en mi nido. Considero pedir que me
muevan (todo allí es mucho más suave y agradable), pero en algún lugar en el fondo de mi cabeza soy
consciente de que este maravilloso estado mental probablemente será deshecho por terapia que
tengo por dnte. No quiero arruinar mi espacio seguro dejando que algo malo suceda allí. Aún así,
estoy tan ocupada pensando en mi hermoso nido que olvido que se suponía que debía responder una
pregunta.
Devanándome los sesos para recordar lo que León me había preguntado, digo: “Pero me siento
mucho más tranquilo que hace un minuto”.
“Bien. Sigamos adnte yencemos”. Propone León, recostándose en su asiento. “Piénsalo E,
?qué es lo primero que recuerdas de tu vida?”
“No recuerdo mucho”. Confieso, preocupándome al pasar mi mano por mi panza.
Al menos no ramente. Mi infancia es una especie de confusión, peque?os destellos y una
comprensión des cosas que sucedieron, pero pocas escenas que pueda recrear en mi cabeza,
?sabes?
Las pbras surgen mucho más fácilmente de lo que puedo recordar que hayan sucedido en el
pasado. Normalmente har de mi infancia eso sacarme los dientes, arrastrar los pensamientos
fuera de mi mente para formar pbras forzadas y frases ipletas. No menciono ques escenas
que recuerdo en alta definición sons que menos quiero recordar,s cosas que me marcaron tanto
que un solo sonido de olor puede llevarme de regreso a ese lugar. “Probablemente lo primero fue el
hambre. Mi hermana llorando por lo mucho que le dolía el estómago y cabeza, y yo tratando de
crme en cocina en medio de noche para buscarle algo deer”.
“?Qué edad tenías entonces?” León pregunta con curiosidad.
“?Quizás cuatro?” Supongo, “lo suficientemente mayoro para haber descubierto cómo escaparme
de nuestro dormitorio, pero lo suficientemente joveno para no haber descubierto cómo abrir
cerraduras todavía.
Cuando llegué a cocina mi n se vino abajo porque estaba cerrada con ve y luego me atrapó el
conserje”.
“?Qué pasó cuando te atraparon?” Leon presiona, llevándome más profundamente en el recuerdo.
Entonces mi euforia trasciende a un nuevo reino y sientoo si se abriera una puerta en mi mente.
No estoy seguro de que me guste: sentimientos extra?os me invaden y se encarnan en todo mi cuerpo
de una manera que no entiendo. No estoy acostumbrado a sentir emociones; normalmente sólos
pienso, siendo consciente de que existen, pero incapaz de manifestas porpleto. Es casio
si estuvieran atrapados en una vitrina de vidrio… o lo estaban. Ahora el cristal se hace a?icos a mis
pies y toda una vida de deseos y dolores emergen tambaleándose. Intento apretar los pu?os, pero
sólo lo consigo con uno, el otro aprieta mano de Henry con fuerza. Mueve su mano libre para
envolver mía por ambosdos, recordándome que no estoy s sin decir una pbra.
Respiro profundamente y opresión en mi pecho se alivia ligeramente. Estaba a punto de decir que
no lo recuerdo, pero me doy cuenta de que no es cierto. Por primera vez, puedo seguir este recuerdo
más allá de ser atrapado. “Me denunció y al día siguiente me metieron en el palco de castigo”.
“?Qué es caja de castigo?” Pregunta León, sonando preocupado.
“Así eso lo mábamos cuando éramos ni?os”. Yo suspiro. “Era donde metían a los ni?os
peque?os que se portaban mal: esta peque?a habitación en el sótano, sin luces ni ventanas. Nos
encerrarían dentro y nos dejarían en estrecha oscuridad durante horas y horas. No habíaida ni
agua, ni contacto con el mundo exterior. Lo más que pasé allí fueron dos días”.
“?Alguien fuera del orfanato lo sabía?”
N?velDrama.Org owns this text.
—pregunta Henry, sonando sospechosamenteo lo hizo su hijo cuandopartí el abuso que sufrí
con él,o un hombre decidido a encontrar a los responsables y destruirlos.
“A los ni?os nunca se les permitió interactuar con gente del exterior. A veces los padres venían a ver si
había ni?os que querían adoptar, pero siempre nos decían que nosportáramos lo mejor posible:
ser vistos y no escuchados.
Sin embargo, Cora y yo siempre nos escondíamos cuando venían. Teníamos miedo de separarnos”.
Le explico, pensando profundamente.
“?Entonces nunca conociste a nadie del mundo exterior?”
Leon posa, y aunque puedo decir que está tratando de ocultar emoción en su voz, siento una pizca
de decepción,o si este hecho significara que nos dirigimos hacia un callejón sin salida.
“Lo hicimos más tarde”. Le informo, “Después de que nos escapamos.
Y hubo una vez… —Me detengo, sintiendoo si hubiera una imagen flotando en el borde de mi
conciencia, justo fuera de mi alcance. Me recuerda a intentar recordar un nombre o una pbra que
está en punta de lengua, sólo que esta vez es una parte de mi propia historia.
“?Estás recordando algo, E?” Dice León, lleno de paciencia.
“No… no puedo alcanzarlo”. Resoplo de frustración.
“No intentes forzarlo. Cuanto más trabajes en ello, más difícil será”. Entrenadores leoneses.
“Simplemente respira profundamente por mí y deja que el recuerdo venga a ti. Decías que rara vez
conocías a forasteros y que te escondías cuando llegaban. Déjame preguntarte esto: si conociste a
alguien, ?por qué fue posible? ?Cuándo pasó y por qué no te escondiste?
“Porque no eran padres”. Respondo, sin siquiera intentarlo. “Y ellos estaban allí para ayudarme”.
Continúo, imagen borrosa se vuelve más ra en mi mente. “Yo tenía once a?os. Eran dos hombres
con túnicasrgas y olían muy extra?o”. Recuerdo. “Eran altos y poderosos, desprendían esa energía
que no entendía pero que me asustaba. Cuando los vi, algo dentro de mí se arrugó”.
“Sigue adnte E. ?Cómo supiste que estaban ahí para ti? León anima.
“Cora y yo nos estábamos preparando para ir a cama”. Respondo, no estoy seguro de dónde viene
esta información.
Es casio si le estuviera dando vida sólo después de ques pbras salieron. Tan prontoo lo
digo, puedo verlo en mi mente. “El director del orfanato entró en el dormitorio y todos se dispersaron.
Pensaron que era él, que había llegado temprano…” Estoy tan perdido en el recuerdo que no me
detengo para explicar, “Yo fui el único que se quedó afuera y el director simplemente sonrió. Me dijo
que debía haber sabido que tenía visitas. Me sacaron y quedé aterrorizada. Sabía lo que pasó cuando
la gente llegó por noche y te llevó. Naturalmente asumí que queríanstimarmeo los demás… y
lo hicieron, pero no de manera que esperaba”.
Las manos de Henry aprietans mías por reflejo, pero no me atrevo a mirarlo, a ver lástima en sus
ojos. “El director me dejó solo con los hombres; parecía muy extra?o,o en trance.
Los hombres me sentaron y me dijeron que eran sacerdotes de una orden muy sagrada. Dijeron…
dijeron que tenía magia dentro de mí y que necesitaban suprimi para poder permanecer oculto”. Mis
ojos se abren de golpe cuando el recuerdo vuelve a mí porpleto. “Creo… creo que se llevaron a
mi lobo”.