Capítulo 173
#Capítulo 173: El corazón de manada
e
Me lleva un tiempo alejarme de los huérfanos una vez que se han instdo en el pcio. Sé que
tengo mil cosas que hacer, pero ver a tantos peque?os necesitados de amor y cuidado es
simplemente demasiado para mí. Para resistir. Me quedo unas horas para ayudar a Isabel y James a
instrse, mirando furtivamente en su dirión de vez en cuando para ver cómo vans cosas.
Isabel es tan distante con Jameso lo es conmigo, pero él es gentil y firme, y no parece importarle
suportamiento frío.
De vez en cuando encuentro que loba me devuelve mirada, pero hay un ro matiz de celos en
su observación. No puedo culpa; en su lugar, probablemente también me odiaría por ser tan feliz.
Después de un rato, e se acerca a mí y me interrumpe mientras preparo catres para los cachorros.
“Deberías dejarnos terminar esto. Debes tener cosas más importantes que hacer”. Me encojo de
hombros.
“En realidad, esta es hora a que normalmente estaría tomando una siesta”.
Comparto, preguntándome si fue un error hacer referencia a mi embarazo o se?r cómoda
comodidad de mi vida, y luego odiando el hecho de que siento necesario analizar demasiado mis
pbras de esta manera. He pasado por suficientes traumas para saber ques personas que
caminan Las cosas que te rodean sólo empeorans cosas.
“Entonces vete a dormir”.
Isabel instruye bruscamente, se?ndo hacia mi cintura.
“Necesitas descansar y no podrás darte ese lujo en unos meses”.
Hay un trasfondo extra?o en sus pbras y tengo sensación de que daría cualquier cosa por volver
as noches de insomnio y los días abrumadores de ser madre primeriza.
“Si te parece bien, me gustaría quedarme”. Respondo simplemente, esponjando una almohada antes
de mete debajo des suaves mantas de mi catre actual.
“Estaba pensando que a los cachorros les gustaría hacer suyo este espacio. Podríamos construir un
fuerte o…”
“No son tus mu?ecos de práctica”. Isabel interrumpe, cons manos ens caderas.
“Son cachorros reales que están sufriendo mucho, necesitan consuelo y seguridad en este momento.
Encari?arse con otro adulto que simplemente desaparecerá tan prontoo tenga su propio cachorro
al que abrazar, no los ayudará”.
Respiro profundamente y considero cuidadosamente mis siguientes pbras antes de har.
“No necesito práctica, Isabel. He estado criando bebés desde que era uno, ni?os que,o estos
cachorros, lo han perdido todo y necesitan todo el apoyo que puedan obtener. Ahora no puedo
prometer que lo haré”. Siempre tengo tiempo para dar, ya sea por guerra o distancia física o
cualquier otra cosa que pueda pasar. Pero puedo decirles que llegada de mi hijo no me hará
olvidarme de estos ni?os, estoy aquí porque me importan. y quiero ayudar”. Hago una pausa,
estudiando a otra mujer de cerca.
“Y puede que todavía no sea madre, pero eso no significa que no tenga sabiduría quepartir”. La
boca de Isabel se contrae, peligrosamente cerca de un carcaj.
“Bueno, te equivocas en una cosa”.
E responde con rigidez, levantando nariz.
“Ya eres madre… más que yo, al menos”.
Tengo tantas ganas de abraza que necesito todas mis fuerzas para contenerme, pero sé que e no
lo agradecerá.
Isabel tiene tantos muros levantados en este momento que probablemente me mordería sólo por
intentarlo. Eienza a darse vuelta, pero levanto voz, imbuyénd de algo de mi recién
descubierta autoridad femenina alfa.
“Una vez madre, siempre madre. Tu amor por tu hijo no termina con su vida, Isabel”.
Se cong y se detiene en seco. No se da vuelta ni dice una pbra, pero veo que sus hombros se
hunden y su cabeza cuelga.
Isabel se retira al dormitorio que le preparamos y un minuto después escucho sus sollozos ahogados
flotando a través de puerta.
James aparece a mido, con expresión impotente de un alfa enfrentado a una loba que llora.
“?Qué pasó?”
Hay una nota de acusación en su voz y me doy cuenta de lo rápido que se une a afligida madre.
“E te contará su historia cuando esté lista”.
Respondo, angustia palpable de sus gritos me hace querer llorar.
“E es terca y está sufriendo. Tendrás que darle tiempo”.
James me mira fijamente y puedo sentir agitación de su lobo.
“Esto no es algo que pueda arrer, ?verdad?”
Casi quiero sonreír, pero todavía me duele otra mujer.
“No.”
Murmuro suavemente, “nada podrá arrer esto.
Pero si puedes superar sus dientes y garras, quizá puedas darle un hombro sobre el que llorar. Me
mira con incertidumbre.
“?No crees que es demasiado pronto?” Sacudo cabeza.
“Nunca es demasiado pronto para un abrazo cuando alguien está sufriendo”.
James coloca su hombro con expresión de un guerrero que va a bata, luego marcha con
determinación hacia habitación de Isabel.
La puerta se cierra detrás de él, pero todavía puedo escuchar los gru?idos indignados de Isabel y una
peque?a pelea antes de que James emita un gru?ido dominante.
Luego hay silencio y un gemidostimero.
Losmentos de Isabel se hacen más fuertes entonces, ya no amortiguados por sus esfuerzos por
contener el dolor ni amortiguados por sus orgullosos intentos de permanecer cada.
A sus sollozos pronto se les unen ronroneos y, de repente, me alegro tanto de haberme quedado aquí
con nuestra gente que me asombra.
Fue una cosa muy peque?a, lo sé, pero no puedo evitar sentir que esto es correcto.
Estos huérfanos, los refugiados, necesitan que alguien los cuide y no puedo evitar pensar que soy
persona adecuada para ese trabajo.
De repente recuerdo lo que Sinir me dijo acerca de ques Lunas eran el corazón de una manada,
y luego explicación de Henry sobre mi papel de inspirar a los Alfas en cumbre.
Un torrente de culpa cae sobre mis sentidos cuando me doy cuenta de lo mal que me equivoqué con
Sinir.
No sólo tenía razón al decir que me quedaría en capital, sino que ni siquiera llegamos a discutir
todass razones pors que es importante, porque lo excluí.
Estoy tan avergonzado de mí mismo. Un rato después encuentro a Roger ens cocinas del pcio.
“?Qué estás haciendo aquí?”
Pregunto de buen humor, sentándome a sudo en una des mesas de trabajo.
“Estoy intrigando”.
Informa con picardía.
“Cora se escapó el otro día antes de poderer el hdo que pidió, así que el pastelero me ayudará
a preparar uno fresco”.
Parece tan satisfecho consigo mismo que tengo que reírme a pesar de mi mal humor.
“Oh, e se va a poner furiosa”.
“?M idea?”
Pregunta Roger, aparentemente reconsiderándolo ahora.
“No, buena idea. Por eso se va a enojar”. Yo explico.
“A e le encanta el hdo y si encuentra fuerza para resistirse se pondrá de mal humor porque no
podrá disfrutarlo, y si cede, se resentirá contigo por hace feliz”.
Roger se ríe sombríamente.
“Excelente.”
él sonríe, mirándome con curiosidad.
“?No te importa? ?Mi interés en e, quiero decir?
“No”,parto honestamente.
“En realidad, creo que ustedes dos podrían estar bien juntos, pero tienen mucho trabajo por dnte”.
Content ? N?velDrama.Org 2024.
“No lo sé.”
Roger está de acuerdo, sin parecer molesto en lo más mínimo por esta perspectiva.
“Por supuesto, sistimas, te arrancaré los brazos y te golpearé con ellos hasta que mueras por
pérdida de sangre o por un traumatismo contundente”. novelebook agrego suavemente, en un tono
perfectamente serio.
“No esperaría menos”.
él asiente y a?ade solemnemente.
“Pero no tengo ninguna intención de hacerle da?o, E”.
“Bien.” Respondo brevemente, mis ojos exploran habitación en busca de opciones deida.
“?Y tú?” Roger pregunta, observando mi curiosa exploración.
” ?Bocadillo de tarde? ?Antojo de embarazo?
“En realidad, estuve ocupado y me salté el almuerzo”. Lo confieso, mi estómago gru?e justo en el
momento justo.
“Ooh, te lo voy a contar”.
—bromea Roger, sonandoo un ni?o en un patio de recreo.
“Dominic no lo aprobaría”.
Me quedo boquiabierto, “oye, acabo de darte mi bendición para salir con mi hermana y ?así eso
pagas mi amabilidad?”
—objeto, entrecerrando los ojos cuando él continúa sonriendo.
“?Vas a tener muchos problemas!” él se bu, sin ceder.
“?Eres un chismoso!” Acuso, golpeando su brazo.
‘”‘?Nunca has oído que a los soplones les dan puntos?”
“Sí, pero de alguna manera no creo que seas del tipo que apu? a un hombre por dtarte”.
él evalúa, pellizcando mi meji.
“Tu eres muy dulce.”
Aparto su mano, mi vergüenza y culpa suben a superficie cuando sus pbras asimn.
“No soy.”
Suspiro con tristeza.
“Puedo ser un verdadero mocoso”.
“?Por qué dices eso?”
—Pregunta Roger, dejando de bromear a luz de mi humor severo.
“Oh, últimamente he sido una mpa?era para Dominic”. Yo confieso.
“Hice su trabajo mucho más difícil porque no me salí con mía, y también he hecho algunas cosas
realmente hipócritas. Actualmente estoy reuniendo el coraje para marlo y disculparme”.
“Bueno, buena noticia es que no necesitas mucho coraje. Sabes que él siempre te perdonará”.
Roger me dice con confianza.
“Quiero decir, sí, parte lógica adulta de mi cerebro lo sabe”.
Estoy de acuerdo, “pero peque?a huérfana asustada que hay en mí todavía asocia el admitir
verdades difíciles o el malportamiento con el peligro. Espera que una pbra equivocada ione
un interruptor y haga que él deje de amarme”.
“Bueno, dile a ese huérfano que se calle, porque esa ya no es tu vida, E”. Roger me instruye con
firmeza.
“E no sabe de lo que está hando. Mi hermano te ama más que a nada”.
“Gracias.” Respondo, sacudiendo cabeza.
“Este ha sido un momento realmente extra?o para mí. Realmente pensé que entendía todass
formas en que mi equipaje afecta mi cabeza, pero eso si enfrentars cosas ms de mi pasado
creara todas estas nuevas formas de manifestarse”.
“Lo entiendo.” Roger expresa.
“Cuando finalmente reconocí que Dominic no era el monstruo que había imaginado, pensé que
cambiaría de página y todo sería más fácil. Pensé que era el final, en cambio, era elienzo.
Enfrentar verdad de lo que pasó no es parte difícil, son todass consecuencias posteriores”.
“Estoy aprendiendo exactamente eso”. Entonces lo confirmo, “y ahora tengo que lidiar con eso”.
Roger me aprieta mano.
“Buena suerte.”