Capítulo 157
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 157
Cora confía en Roger
3era persona
Mientras Sinir y E corrían pors sinuosas calles de capital vanarana, Roger encontró su
mirada fija en Cora. La humana miraba a su hermana con asombro,o si no pudiera creer lo que
veía. El viento revoloteaba entre su cabello negro, llevando su ahora familiar aroma al lobo rudo.
Roger se había mantenido cerca de Cora desde que huyeron de Moon Valley. Cuando él apareció por
primera vez en su puerta diciéndole que tenían que huir del territorio, e estaba demasiado atónita
para responder. él terminó empacando una bolsa para e mientras e miraba en shock, en silencio,
hando solo en respuesta a preguntas directas. En el coche, él y Henry le habían explicado
situación con tanta profundidado pudieron, pero él podía sentir su miedoo si fuera suyo.
mó a sus instintos protectores y sintió una extra?a afinidad por esta mujer; al igual que él, e
estaba viendo a su hermano menor conquistar el mundo y, aunque nunca expresó ninguna
insatisfión con su suerte en vida, Roger se preguntó.
Moviéndose a sudo, Roger observó cómo pareja retozando se convertía en nada más que
peque?os puntos en distancia, “Increíble, ?no?” Comentó, sorprendiendo a mujer preocupada.
“Hace un mes ni siquiera pensábamos que tuviera un lobo, y ahora esto”.
Cora negó con cabeza. “Ni siquiera puedo entenderlo. Conozco a E toda mi vida… y e siempre
ha sido diferente, pero pensé que eso era simplemente… E siendo E”.
“?Qué quieres decir?” Roger preguntó con curiosidad ahora.
Su boca se estira en una sonrisa irónica. “No necesito decirte lo que es crecer a sombra de alguien”.
E murmuró después de un momento pensativo. “Y no me malinterpretes, E hizo sacrificios
increíbles por mí, me cuidó ens buenas y ens ms. Pero mentiría si dijera que nunca me
molestó que e fuera mucho mejor en todo, que fuera lo suficientemente fuerte o valiente para
enfrentars cosas que yo no podía”. Cora hizo una pausa y cerró los ojos con fuerza por un momento
con evidente arrepentimiento. “No estoy orgulloso de ello, pero a veces incluso culpo por
protegerme en lugar de dejarme sufrir. ?Qué te parece eso de desagradecido?”
Roger se encogió de hombros. “Es natural querer pelear tus propias batas”. él sintió empatía y captó
su mirada, “y el hecho de que no estés orgulloso de un sentimiento no lo convierte en inválido”.
Los ojos de Cora se abrieron ligeramente cuando los ojos de Roger se varon en los suyos y sintió
un ligero aleteo de excitación en su estómago. ?Cuándo alguien había observado con tanta
atención? ?Como si estuvieran mirando directamente a través de e hasta el centro mismo de su
ser? El lobo de Roger se animó cuando sintió una chispa de interés en los ojos color chocte de
Cora, y se acercó mientras e seguía adnte. “Bueno, de cualquier manera, ahora tiene sentido”.
E continuó. “Por qué E siempre pareció atraer a genteo un imán, por qué siempre fue
más inteligente, más fuerte y más rápida a pesar de que tiene el tama?o de una mu?eca”.
“Lo entiendo.” Roger asintió y miró a Sinir y E una vez más antes de darse vuelta y animar a
Cora a hacer lo mismo. “Pero tener sentido no hace que verlo sea menos surrealista”.
“Puedes decir eso de nuevo”. Cora se rió entre dientes, preguntándose por qué había seguido los
movimientos del hombre con tanta naturalidad. “Y lo curioso es que el lobo ni siquiera es parte más
extra?a: es lo diferente que es con Dominic”.
“?Cómo es eso?” Preguntó Roger, guiando a Cora hacia una hdería con una mano firme en parte
baja de su espalda.
“De mejor manera.” Cora sonrió, aunque no llegó del todo a sus ojos. Roger no conocía historia
completa de E y Cora, pero sabía lo suficienteo para darse cuenta de que había algunos
esqueletos en sus armarios. Estaba seguro de que estaba viendo algo ahora, alguna oscuridad
pasada que se cernía sobres hermanas incluso en sus momentos más felices. “Siempre supe que
nuestras vidas… forma en que crecimos… le pasó factura a E, pero e siempre lo mantuvo
reprimido. Nunca ha confiado lo suficiente en nadieo para depender de ellos y nunca ha sabido
cómo abrirse o ser vulnerable”.
Cuando entraron en tienda, Roger procesó esta información con crecienteprensión. Si había
algo que sabía sobre su hermano peque?o, es que Sinir nunca toleraría que su pareja lo
mantuviera a distancia o enfrentara sus problemas solo. “Sabía todo eso, pero no me di cuenta de
cómo agobiaba… atrapaba. La E con que crecí no era juguetona ni de espíritu libre. Era
valiente, desafiante y oscuramente divertida en ocasiones, pero ?esa E? ?La que se despoja de su
humanidad en calle y sale corriendo hacia el atardecer a jugar, aunque el mundo que nos rodea esté
en mas? Cora niega con cabeza. “Nadie merece tanta felicidad más que E, y odio no haber
visto nunca estedo de e antes”.
Se detuvieron en puerta del salón y Roger estudió a Cora de cerca, tratando de leer entre líneas de
sus pbras. “?Te sientes culpable? ?Que no pudiste sacar estedo de e?
Cora soltó una risa sardónica. “Me siento culpable por muchas cosas”, confesó siniestramente. “Pero
no esto. Necesitaba encontrar a su pareja para sentirse segura al salir de su caparazón. Eso no es
algo que alguna vez pudiera hacer por e”.
“?Y tú?” -Preguntó Roger con picardía, guiánd hasta el mostrador de servicio. “?Qué se necesitaría
para sacarte de tu caparazón?”
Cora parpadeó sorprendida. “?Qué te hace pensar que aún no lo he hecho?”
Roger se rió entre dientes y se dio cuenta de que Cora se sonrojó ante el sonido. “Toda una vida de
experiencia”. Finalmente respondió vagamente.
“Bueno, no es exactamente fácil”. Cora se evadió. “Estoy huyendo en un país que ni siquiera sabía
que existía hasta ayer”.
Roger mostró sus colmillos, “?Y? Eso no detiene a tu hermana”.
“Mi hermana está borracha de amor”. Cora le recordó. “Sue?os que ni siquiera sabía que tenía se
están haciendo realidad a diestro y siniestro”.
“?Y tus sue?os?” Roger presionó, suportamiento se volvió cada vez más depredador por el
momento. No estaba seguro de qué tenía esta humana, pero cuanto más haba, más intrigante
encontraba. Cuanto más quería presiona, sólo para ver cómo reionaría.
“?Qué puedo conseguirte?” El adolescente detrás del mostrador de hdos les sonreía,
completamente ajeno a que estaba interrumpiendo una conversación que Roger encontraba cada vez
más fascinante. Cora, por otrodo, estaba más que feliz de aprovechar distrión. Ordenaron y
Roger siguió a Cora hasta una mesa en el frente, manteniendo a su padre y a Gabriel en su periferia.
El viejo Alfa y el Rey estaban en una profunda conversación, y aunque Roger sentía que podría estar
aflojando sus deberes de manada, simplemente no podía desviar su atención de lobo del humano.
“Entonces, ?qué opinas de todo esto?” Preguntó Cora cuando se sentó, se?ndo resndeciente
ciudad que los rodeaba.
Roger se rió entre dientes: “No puedes despistarme tan fácilmente, Cora”. Le gustó sentir su nombre
en su lengua, y lo hizo rodar de undo a otro, casi de manera experimental, antes de soltar
finalmente sba final. El sonido pareció sorprender también a Cora, quien reprimió un escalofrío.
“No sé a qué te refieres”. Cora mintió, ganándose un rugido grave del lobo sentado frente a e. Su
mandíb cayó con indignación. “?Me estás gru?endo?”
“Eso es lo que pasa cuando gente me miente”. Roger le informó con frialdad, arqueando una ceja.
Content ? N?velDrama.Org 2024.
“Oh, o si fueras tan perfecto?” Acusó Cora, cruzando los brazos sobre el pecho. “Sé que estabas
trabajando con el Príncipe contra tu propia familia. Esperas que crea que nunca mentiste para
promover tus juegos políticos”.
“Y ahora estás cambiando el enfoque hacia mí”, observó. “No negaré los errores de mi pasado, pero si
esperas que hable de ellos, espero tu honestidad a cambio”.
Cora,pletamente agotada y a vez ofendida y excitada por elportamiento del cambiaformas,
se apartó de su si. “Mira, no sé por qué crees que tienes derecho a harme de esta manera, pero
en lo que a mí respecta, no te debo nada, y menos aún mi honestidad”.
“?No? Te salvé vida hace apenas unos días”. Roger le recordó, con una chispa de picardía en sus
ojos oscuros.
“Sólo porque Dominic te lo pidió”. Cora argumentó: “No finjas que habrías pensado en mí de otra
manera”.
Roger inclinó cabeza en se?al de reconocimiento. “Puede que tengas razón”. él edió, pero
mientras continuaba sus ojos briron con su lobo “pero no te equivoques, peque?o humano, esa es
última vez que dejaré de pensar en ti otra vez”.
Cora, sin saber qué hacer o cómo interpretar esto, giró sobre sus talones y huyó.