Capítulo 144
Capítulo 144: E pide misericordia
e
Cuando me despierto, mi cuerpo se llena del dolor más exquisito.
Mi mano inmediatamente salta a mi cuello, donde marca de Sinir está grabada en mi piel. Ser
remado fue experiencia más intensa de mi vida, y siento notablementeo si Sinir y yo ya
no fuéramos personas separadas, sino dos mitades del mismo todo. Su gran cuerpo me envuelve
mientras duerme, y me sorprende darme cuenta de que puedo sentir el orgullo y satisfión de su
lobo interior incluso mientras descansa.
Realmente no puedo explicar cómo se siente el vínculo. De alguna manera eso mi vínculo con el
bebé, excepto que en lugar de destellos de emoción confusa, puedo sentir constantemente los
sentimientos de Sinir, en una forma profunda de empatía que a veces resulta confusa y
abrumadora. Nuestros corazones ahoraten en perfecta sincronización y sé que podemos
comunicarnos telepáticamente cuando lo deseemos, aunque no hayamos tenido oportunidad de
probar este don en particr. Hasta ahora no hemos hecho nada más que hacer el amor. De hecho mi
nuevopa?ero me despertó tres veces durante noche para volver a llevarme, y mi pobre S** está
tan hinchado y sensible que tengo miedo de que Sinir se despierte y prodigue más atención a mi
cuerpo exhausto.
Intento escabullirme de cama mientras él duerme, pero sus poderosos brazos me rodean con fuerza
y luego se oye un ruido sordo en mi oído. “?Y adónde crees que vas?”
“Sólo al ba?o.” Miento y me doy cuenta de inmediato de que esto es un error. Si puedo sentir los
sentimientos de Sinir, él ciertamente puede sentir los míos.
“Tsk, tsk”, cloquea, rodándome sobre mi espalda y cerniéndose sobre mí. Su voz es severa pero solo
hay amor, diversión y deseo en sus ojos. Tan prontoo veo estas emociones, tambiéns siento,
mezdas cons mías y, sin embargo,pletamente distintas. “Ya le estás mintiendo a tu nueva
pareja, ?problemas?” —bromea Sinir, acariciando mi meji. “?Y estás tratando de escabullirte de
mí?”
“Pensé que intentarías tener intimidad si te despertaba”. Le explico, sólo un poco de mal humor.
“?Ser íntimo?” repite Sinir, con un brillo diabólico en sus ojos esmeralda. “Quieres decir que
pensaste que intentaría ponerte en celo otra vez”.
Me sonrojo y tiemblo, segura de que nunca me acostumbraré a oírlo har de esta manera. Me
escandaliza y me excita de golpe, y sé que por eso lo hace. Si tan solo pudiera ocultarle mi reión,
pero eso es más imposible que nunca ahora. “Bueno, ?me equivoqué?” Exijo indignado. “Estoy
demasiado dolorido para soportar más el afecto de tu lobo, Dominic”.
El ce?o de Sinir se frunce y se sientapletamente, “Bebé, ?por qué no lo dijiste?” Se mueve
entre mis piernas y retumba suavemente cuando intento cerras con fuerza. “Vamos, déjame ver,
cari?o”.
No confío ens intenciones del astuto lobo, y cuando trato de sentir sus emociones a través de
nuestro vínculo para descifrar si esto es un truco o una preocupación genuina, me doy cuenta de que
no puedo. “?Cómo estás haciendo eso?” Pregunto con curiosidad, más que un poco intrigada al darme
cuenta de que podría haber una manera de proteger mis sentimientos de mi pareja.
“Puedes aprender a ocultarle algunas cosas a tu pareja, pero requiere práctica”. Sinir responde con
voz ronca, separando mis muslos sin ningún problema. “Aunque no estoy seguro de querer decirte
cómo”. A?ade irónicamente.
Pongo mi mano sobre mi centro, mis sospechas aumentan. “?Y por qué me ocultas tus sentimientos
ahora?” Pregunto, ahora convencido de que todo esto es sólo un n.
Una oleada de preocupación me asalta y me rjo un poco. “Es un viejo hábito”. Sinirparte de
m gana: “No está en mi naturaleza dejar que los demás sientan mi ansiedad, especialmente mi
pareja”. Con ternura retira mi mano para poder examinar mi carne maltratada, ronroneando con
simpatía y canturreando cuando ve lo roja e hinchada que estoy. “Pobre peque?o lobo”. Murmura,
abriendo con cuidado misbios para poder mirar más de cerca: “He sido demasiado duro contigo,
?no?”
?No! Mi lobo exma, y sonrisa masculina de Sinir me dice que acabo de lograrunicarme
telepáticamente con éxito. Pongo los ojos en nco ante el tonto canino, que ama demasiado su
dominioo para arriesgarse a que sea suave con nosotros. Así que agrego con descaro: Esto es
exactamente lo que sucede cuando intentas meter un ariete en el ojo de una cerradura.
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
Sinir se ríe y su cálido aliento revolotea sobre mi piel expuesta. Pobrepa?ero maltratado. Su
voz suena en mi cabeza, maldecida con un Alfa demasiado bien dotado para que tu peque?o cuerpo
lo acepte. Hay mucha diversión en su voz y arquea una ceja mientras continúa. Aunque no te oí
quejarte cuando te corriste sobre mí anoche.
Me río a pesar de mí mismo, porque él tiene razón y ambos lo sabemos. Me encanta lo peque?a y
delicada que me siento aldo de Sinir, incluso si esos valores están fuera de lugar por sociedad
humana que me crió, y ciertamente he disfrutado con él en cama. Mis pensamientos se ven
interrumpidos cuando Sinir acerca peligrosamente su boca a mi cuerpo. Toma ángel, déjame
besarlo mejor.
Las rmas se disparan en mi cerebro, pero luego ya es demasiado tarde. La talentosa lengua de
Sinir se desliza a lorgo de mi sexo,miendo humedad acumda en mi entrada y moviendo el
peque?o manojo de nervios en cima de mi montículo. “Dominic no… ohhh”. Exmo, suspirando
mientras una nueva de calor me consume. Hace un momento pensé que mi clítoris podría caerse
si Sinir lo tocaba, pero el dolor que invoca está bordeado por un profundo cer que no entiendo.
De repente me doy cuenta de que preocupación que habíapartido conmigo desapareció hace
mucho y fue reemzada sólo por astucia y triunfo.
Con boca ocupada, mipa?ero continúa usando nuestro ece mental. El sonido de su risa
oscura llena mi cabeza, seguido pronto pors pbras, no estaba mintiendo acerca departir mis
preocupaciones, pero tal vez dejé dedo el hecho de que también puedes aprender a proyectar
cosas que no están ahí, o solo revr. algunos sentimientos mientras mantiene otros ocultos.
Estoy jadeando mientras él continúamiendo afecto sobre mi S **, mis dedos se enredan en su
cabello mientras gemidos confusos y necesitados salen de misbios. Aún así, sus pbras logran
prar neblina de lujuria y desorientación que consume mi mente, y siento un estallido de alivio.
Estoy inmensamente feliz de saber que todavía podré sorprender y enga?ar a mi pareja, talo él lo
ha hecho conmigo ahora.
Otra risa retumbante suena en mis pensamientos: Tienes unrgo camino por recorrer antes de que
puedas enga?arme, amigo. Pero mentiría si dijera que no estoy emocionado de verte intentarlo.
Sólo quieres una excusa para azotarme otra vez. Respondo, intentando y sin poder parecer ofendido
por idea.
Sinir hace una pausa en sus atenciones para mirarme, sus ojos brin con un hambre letal. Maldita
sea.
__________________
Cuando Sinir termina de hacer su maldad conmigo, salto de cama y me pongo bata, poniendo
la mayor distancia posible entre cama y yo. Sinir parpadea y se da cuenta de que ya no estoy
tiradoo un mu?eco de trapo sobre su pecho, antes de entrecerrar los ojos y decirme: “No
recuerdo haberte dado permiso para dejar mis brazos, peque?a”.
“Aléjate de mí”. Ordeno, se?alándolo y tratando de sonar firme. “Mi cuerpo está fuera de los límites
hasta que tenga oportunidad de recuperarse, ?está ro?”
Sinir sonríe y me doy cuenta de que básicamente he logrado desafiarlo. Se levanta de cama y
comienza a rondar hacia mí. “?Es eso así?”
“Dominic, lo digo en serio”. digo seriamente. “Estoy agotado. No me he levantado en todo el día y ya
necesito una siesta. Piensa en el bebé”. Los animo, sabiendo que si esto no funciona, nada lo hará.
Sinir busca mi rostro y luego se suaviza visiblemente. él me alcanza y yo, vte, me acerco a él.
“Lo siento mi amor.” él ronronea, acurrucándome más cerca. “A mi lobo le resulta difícil no dejarse
llevar por ti. Acuéstate y te traeré algo deer”.
Mi estómago gru?e justo en el momento justo y detecto un pulso de culpa en Sinir. él siente que me
ha estado descuidando y, por más que me alegro de saber que mi cuerpo está a salvo de otro ataque
de lujuria, no puedo soportar esto. Le envío cada pedacito de negación en mi corazón directamente
hacia él. “Dominic, no puedo agradecerte lo suficiente por todo lo que has hecho por mí estos últimos
días. Salvaste mi vida otra vez, me cuidaste durante el peor día de toda mi vida: el peor dolor físico y
emocional que jamás haya conocido. Me perdonaste incluso cuando pensamos que había matado a
nuestro bebé. Continúo, mi voz se quiebra al recordar ese dolor. “Has hecho exactamente lo contrario
de descuidarme”. Promo apasionadamente: “Te amo tanto y he estado en tal cielos últimas 24
horas que solo necesito un descanso”.
Sinir me abraza más cerca. “Gracias cari?o.” Lo profesa con ternura. “Pero hay una cosa que
debemos arar. Amo a nuestro cachorro más que a vida misma, pero si tuviera que elegir salvar a
uno de ustedes en lugar del otro, ni siquiera sería una pregunta para mí. Podemos tener otro bebé,
pero yo no puedo tener otro tú”.
Mi corazón se siente lleno a punto de estar y parte de culpa que me ha estado caiendo
desde que me vi obligado a tomar esa terrible decisión se desvanece. Me doy cuenta de que había
tenido mucho miedo de perder a Sinir por intentar salvar mi propia vida, especialmente después de
queenzamos nuestra rción profundamente opuestos a mi consideración de abortar. Algo se
rompe dentro de mí, y lo siguiente que sé es que estoy llorando por todo el dolor y el miedo, el trauma
de todo lo que acabo de sobrevivir y también alegría. Sinir ronronea y me mece en cuna
segura de mi nido, y me doy cuenta de que él también está llorando. Los últimos días han sido un
desafío para ambos y necesitamos desesperadamente catarsis.