Capítulo 130
Capítulo 130 – El rescate del príncipe
Sinir
Estaba listo para asaltar el Pcio Real cuando supe que el Príncipe se había llevado a E, y si
hubiera estado seguro de su ubicación, ya lo habría hecho. Sería definición misma de arrogancia
encarc dentro de su propia casa, aunque no descarto nada del Príncipe. Más importante aún,s
vidas de mi pareja y mi cachorro están en juego y no puedo ser demasiado cuidadoso.
Después de calmarme lo suficienteo para dejar de imaginar todass formas en que me gustaría
mutr al otro hombre, le pedí a Hugo que mara a mis mejores guerreros, a pesar de que acababan
de salir del campo de bata. Junto a Gabriel, Sean y el resto del equipo masacrado, los hombres
elegidos son los mejores luchadores que puedo reunir a mis espaldas, y no tengo ninguna duda de
que los voy a necesitar. Cuando llegaron yo todavía estaba demasiado rabioso para pronunciar
pbras concretas, así que Hugo les explicó situación. Observo el horror y indignación reflejados
en sus rostros cansados y me conmueve cuando, uno por uno, todos se ponen de pie y me prometen
su lealtad en lucha que se avecina.
Ni siquiera tuve que preguntar, y una peque?a parte de mí tenía miedo de que vieran el asalto a mi
parejao un reflejo de mi propia debilidad. Ya era bastante malo que el Príncipe fuera capaz de
encontrar suficientes pícaros para apoderarse de ciudad, ?y ahora esto? ?Qué se de Alfa ni
siquiera puede proteger a su pareja? Me sientoo unpleto fracaso por no mantener a E y
Rafe a salvo, por no considerar que familia real podría derar que el peligro pasó para atacar a mi
pareja.
Mi lobo no ha dejado de aur en mi cabeza, entre ráfagas de gru?idos mortales y gemidosstimeros,
simplemente aú y aúo si esperara que su propio lobo pudiera escucharlo telepáticamente. él
se está ahogando en su dolor, pero yo me estoy ahogando en mi culpa. Le prometí que siempre
estaría a salvo y no pude hacerlo. Sólo Diosa sabe lo que le están haciendo en este mismo
momento.
Mi padre también está aquí; vino a petición de Roger después de que llegamos a casa y estoy
agradecido por su constante presencia. Mi propio lobo podría estar a punto de volverse
completamente loco, pero sé que mi padre me disuadirá si empiezo a perder el control de verdad.
Debe pensar que me estoy acercando a ese punto, porque se da vuelta y apoya su mano sobre
mía. “Lo que sea que estés pensando, detente. Castigarte por esto no ayudará en nada”. él frunce el
ce?o con simpatía, haciéndome saber que entiende a pesar de que no va a tolerar que me regodee.
“E necesita tu fuerza, no tu autpasión”.
Asiento, apreciando su calmado recordatorio. Sentir pena por mí mismo no solucionará nada. “Ya
mé a beta del Príncipe”. Hugo les está explicando a los hombres. “Han pedido una reunión y
acordamos dejarles fijar hora si nosotros fijamos el lugar. No revremos ubicación hasta quince
minutos antes de cita”.
“?Cuál es el n una vez que estemos allí?” Pregunta el lobo más grande del grupo. “?La van a
traer?”
“Improbable.” Hugo suspira: “Esto es sólo para recopr inteligencia. Probablemente van a solicitar un
rescate y, mientras tanto, debemos intentar recopr tanta informacióno sea posible. Todo el
mundo debe observar cada detalle posible:s pbras que utiliza, forma en que organiza sus
propias guardias. Observa sus expresiones faciales mientras los Alfa han, intenta detectar cualquier
tic o lenguaje corporal que pueda dar una pista sobre su ubicación o sus nes”.
“?Cuándo es reunión?” Pregunta el mismo guardia, asintiendo junto cons instriones.
“Es dentro de media hora, lo que significa que sólo tenemos un poco de tiempo para prepararnos. Sé
que es pronto, pero no queríamos darles tiempo para near más o tratar de averiguar el destino con
anticipación. Significa que tampoco tenemos tiempo para preparar una emboscada, lo cual
lamentablemente es una concesión que tuvimos que hacer”.
“Pero podemos pedir refuerzos”. Otro lobo sugiere: “Apuesto a que harán exactamente lo mismo una
vez que sepan dónde está”.
“Lo haremos, pero esta es una situación muy delicada. Lo más probable es que hayan preparado
algún tipo de contingencia en caso de que el Príncipe no regrese de reunión o tarden demasiado en
registrarse. La vida de tu Luna está en juego; no podemos ser demasiado cuidadosos. explica Hugo.
Doy un paso adnte,cido de ver lo ansiosos que están mis hombres por ayudar. “Aprecio su
dedicación y su valentía esta noche. Ya hemos pasado por un infierno ens últimas horas y quiero
asegurarme de que todos aquí estén preparados para otra pelea sis cosas llegan a un punto crítico.
Este no es el momento de jugar al héroe: si estás demasiado agotado, lesionado o simplemente no
puedes dar lo mejor de ti, dímelo ahora. No quiero más derramamiento de sangre innecesario”.
El primer hombre da un paso adnte con una expresión dura en el rostro. “Todos respetan, Alfa, pero
Gabriel me entrenó, fue uno de los mejores luchadores que he visto y me salvó vida más de una vez
a lorgo de los a?os. Ese bastardo cobarde probablemente tuvo que superarlos en número cinco a
uno sólo para eliminarlo. Y apuntar a una loba reproductora es lo más bajo posible. No me saldré ni un
ápice de línea, pero mentiría si dijera que no espero que nos dé una razón para acabar con él tal
como está.
“Estoy de acuerdo.” El lobo a sudo asiente: “Todos queremos hacerle pagar, y que nos condenen si
vamos a dejarte entrar allí solo”.
“Gracias.” Lo profeso con seriedad, sintiéndome genuinamente conmovido por su apoyo. “Ahora
vámonos”.
Para cuando el Príncipe llega al punto de encuentro media hora después, tengo más de cien lobos
esparcidos por periferia de escena, esperando entrar o rastrear al Príncipe después de que se
vaya. Cuando Damon entra, olfateando nuestro entorno – un almacén desierto en el antiguo distrito
industrial – no puedo evitar avanzar con intenciones letales.
“?Donde esta e?” Trueno, sintiendoo si mi lobo estuviera ara?ando mi piel, derramando mi
sangre en su desesperación por salir”.
“Uh, uh, uh”, se bu el príncipe, moviendo su dedo hacia mí. “Si me pasa algo, te garantizo que
nunca volverás a ver”.
“?Qué diablos estás haciendo?” Cambio de rumbo y mi mirada se dirige al bastión de guardias a su
espalda. Tiene alrededor de una docena de hombres a su alrededor, pero sé que sus guardias son
luchadores de segunda categoría enparación con mis propios hombres.
Sería tan fácil. Sugiere mi lobo con avidez. Podría estar muerto en un instante y entonces podríamos
tomaro rehenes a sus hombres y torturarlos hasta que nos digan dónde está.
El Príncipe me mira atentamente, sin duda leyendo mis pensamientos sedientos de sangre. “Deberías
saber que he quedado enunicarme con los guardias de tupa?ero cada quince minutoso
un reloj. Si no reciben mi mada, matarán a e y a su cachorro por nacer”.
Maldigo en silencio. Pensamos que algo así sucedería, pero sigue siendo un jodido inconveniente.
“Veo que has estado siguiendo los consejos de mi ex esposa”. Comento con dureza, con esperanza
de cabrearlo lo suficienteo para hacer me en su alianza. “No pensé que tuvieras capacidad
de seguir el consejo de una mujer… por otra parte, cuando e es diez veces más inteligente que tú,
serías un tonto no hacerlo. Aún así, es un poco vergonzoso, ?no crees?
El rostro de Damon se sonroja de color y su mandíb se aprieta con fuerza. “Admito que es una
criatura aburrida, pero incluso yo tengo que admitir que ha tenido algunas buenas ideas…o ésta”.
“?Y cuál fue su brinte idea? ?Para distraerme con los pícaros, para hacerme parecer un tonto por
perder a mi pareja? Pregunto, buscando información más que cualquier otra cosa.
El Príncipe frunce el ce?o. “Vas a renunciar a tu campa?a, Dominic. Dimitir, abdicar,o queráis
marlo. Sal de carrera y abandona el territorio. Si haces eso, te devolveré a tu peque?opa?ero
y ustedes dos podrán escapar juntos al atardecer”.
“?Por qué debería creer que realmente me devolverías?” Yo presiono. Mis entra?as han estado
atadas en nudos desde que todo estoenzó, pero ahora se aprietan aún más, asentándose en mi
estómagoo rocas.
“Porque no soy más que un hombre de honor”. El Príncipe responde con altivez: “Tienes mi pbra de
que e estará sana y salva siempre que sigas mis res, Dominic”.
“No te creo.” —digo bruscamente, aunque no tengo intención de aceptar sus ridículos términos.
“Deberías, hasta ahora no le he mostrado nada más que amabilidad y continuaré haciéndolo”. él se
encoge de hombros. “No tengo nada contra ninguno de ustedeso personas; el problema es que
están en mi camino”. él gru?e, sus ojos brin. “Siempre has estado en mi camino”.
N?velDrama.Org owns this text.
“?Cómo sé que e está realmente ilesa? E podría estar en alguna mazmorra en este mismo
momento, sufriendo sólo Diosa sabe qué”. chasqueo. “Si voy a considerar esta oferta, quiero una
prueba de vida”.
“Está bien.” él se encoge de hombros. “Dame 24 horas. Podemos programar otra reunión. Te traeré
pruebas de vida y podrás decirme tu decisión. Simplemente no, si me dices que no, mataré más
rápido de lo que puedes parpadear”.