Capítulo 99
Capítulo 99 – Sinir le dice a E
Sinir
Mi lobo está ara?ando superficie de mi piel, decidido a dejarlo salir para poder destrozar a Lydia.
Apretando los dientes, entrecierro los ojos hacia malév loba. “Lydia, eres segunda persona que
intenta chantajearme este mes y tengo que decirte que esto se está poniendo muy viejo”.
Poniendo los ojos en nco, continúo. “Y parece que estás olvidando que estoy en junta directiva
de prensa asociada de Moon Valley. Tengo iones en todass publicaciones importantes de
ciudad. Es más, ninguno de los medios quiere que el Príncipe gane campa?a, porque si lo hace
prensa libre desaparece”.
Lydia gru?e, levantandos manos, “?bien, entonces simplemente se lo enviaré por mensaje de texto a
todass personas que conozco! ?Se moverá de esa manera!
“Y lo refutaré”. Le informo fríamente. “Diré que es una foto vieja de cuando estábamos casados, y
manada me creerá, porque eres un traidor que los abandonó”. Mientras hablo, escaneo habitación
en busca de su teléfono. Si refuto su historia, es cierto que manada probablemente se pondrá de mi
lado, pero honestamente no quiero arriesgarme.
Finalmente veo su dispositivo, sobre impecable colcha nca de cama del hotel. Me enderezo en
toda mi altura y me acerco a Lydia, elevándome sobre e. “Has ido demasiado lejos esta vez, Lydia”.
Dero, apoyánd contra pared. “Voy a dejar que te vayas, pero tienes que irte ahora. Sal de
Moon Valley al atardecer y no regreses”.
“?O que?” E murmura amargamente,s lágrimas aún se ciernen sobre sus pesta?as. “?Me
matarás?”
“Ya no eres mi pareja”. Le recuerdo: “Y nunca mereciste estar en primer lugar. Te mataré si me
obligas, pero no tiene por qué ser así. Vuelve con tu marido, adopta un ni?o si eso es lo que quieres,
pero mantente alejado de mi familia.
N?velDrama.Org owns this text.
Lydia niega con cabeza, todavía llena de desafío, incluso cuando el olor de su miedo se hace más
fuerte con cada momento que pasa. “No te creo. No creo que realmente me harías da?o”.
Con mucho control, cierro mi pu?o alrededor de su garganta, miránd con el ce?o fruncido y
dejánd sentir toda fuerza de mi ira. “Me quitaste a mi hermano durante más de una década”.
Le recuerdo. “Consideraste apropiado ignorar el destino hasta que pensaste que podrías beneficiarte
de él, y me culpaste de nuestras luchas por fertilidad durante a?os”. Mi voz es apenas más que un
gru?ido, y aunque ya no me siento inseguro por este desaire en particr, no cambia el dolor que me
infligió en ese momento.
Sigo adnte, observando cómo crece el pánico en los ojos de Lydia cuando su suministro de aire se
corta abruptamente. “Te fuiste cuando manada más necesitaba una Luna fuerte. Has puesto en
peligro a todos en Moon Valley con tu egoísmo, despejaste el camino para que un Tirano remara el
trono. Me drogaste, intentaste robar mi esperma y, encima de todo, hiciste llorar a mi E.
Siseo, asombrado al descubrir que mi lobo encuentra esto tan ofensivoo Lydia empujando a
manada al borde de guerra. Por supuesto, fueron más que simples lágrimas, E se escapó debido
a los trucos de Lydia, podría habe matado si no hubiera encontrado tan rápido. “La única razón
por que aún no estás muerto es porque eras mipa?ero, pero esa protión ya no existe”.
La suelto abruptamente, me acerco a cama y tomo su teléfono mientras e permanece acurrucada
contra pared, jadeando por aire. “Tienes hasta el atardecer, Lydia. Después de eso, todass
apuestas están cerradas.”
Salgo corriendo de habitación, sin detenerme a mirar atrás. No lo necesito… Puedo escuchar
espalda de Lydia deslizándose por pared para poder acurrucarse en el suelo, sollozando su dolor y
furia. érase una vez el sonido de mi predestinadopa?ero tan angustiado me habría puesto de
rodis, ahora solo me llena de satisfión.
Debería habe echado de mi vida hace a?os. De hecho, en primer lugar, nunca debí haber
comenzado una rción con e. Por supuesto, no era lo suficientemente fuerte en ese momento,
pero ahora sí lo soy. Tengo que serlo, para mi manada, para E y Rafe, incluso para Roger.
Quiero ir directamente a casa con E, pero sé que primero necesito liberar algo de esta energía
violenta. Llevo a mis guardias al bosque, me muevo en el momento en que salgo del auto y los llevo a
correr a través del denso bosque. No me detengo, corro a toda velocidad y dejo a mis hombres en el
polvo. Corro hasta ques mas de mi furia finalmente se apagan, y solo me doy vuelta una vez
que mi lobo está lo suficientemente tranquiloo para pensar en Lydia sin gru?ir.
Decido trabajar desde casa por el resto del día y finalmente regreso con E. Cuando llego a casa, e
está profundamente dormida en mi cama, acurrucadao una bolita debajo des sábanas. Al
principio creo que el bulto redondo en ropa de cama es una de sus almohadas, pero cuando noto
que respira, me doy cuenta de que el precioso humano se ha escondido en un capullo de algodón y
plumón de ganso. Sin poder resistirme, levanto el edredón para asomarme al interior, inclinándome
para besar su cabello cuando veo su expresión serena.
Luego me dirijo a ducha, todavía sudando por carrera. Suspiro mientras el agua humeante me
envuelve, diciéndome a mí mismo que tengo que volver a trabajar después de estar limpio, sin
importar lo mucho que quiera meterme en cama con E y tomar una siesta toda tarde.
?Solo por un momentito? Mi lobo suplica. ?Cinco minutos?
Sabes que nunca son solo cinco minutos. Me quejo. Cinco minutos se convierten en quince y eso se
convierte en una hora. Además, E necesita descansar. Probablemente despertaré si intento
unirme.
Pero prometimos informarle sobre Lydia. Me recuerda, decidido a ganar discusión.
Y lo haremos. Lo prometo, cuando se despierte a su debido tiempo.
Así que me obligo a vestirme y voy a mi estudio, prometiéndome que volveré a ver a E en unas
horas. Al final, sin embargo, acaba encontrándome. Alrededor des tres escucho peque?os pies
caminando por el pasillo y luego un suave golpe en mi puerta.
Cruzo habitación en un instante, abro y miro a hermosa humana con el ce?o fruncido. “?Qué
haces fuera de cama?”
“Me permiten dos caminatas de veinte minutos, ?recuerdas?” Eenta intencionadamente.
“Además quería un refrigerio y cuando le pregunté a mi guardia me dijo que estabas en casa”.
“Mhmm, ?y cómo bajastes escaleras?” —Pregunto, apartando algunos mechones de pelo de su
cara vuelta hacia arriba.
“Marcus me cargó”. Dera E, se?ndo al guardia que todavía sigue. “?Qué pasó con Lydia?”
Miro al guardia en cuestión y le digo a mi lobo que no podemos enfadarnos con el hombre por seguir
nuestras órdenes de no dejar que E se acerque a ninguna escalera, sólo porque no nos gusta el
hecho de que haya tocado. “Vamos a cocina a buscarte un bocadillo y luego podemos har”.
Sugiero, levantando a E.
“Dominic, quiero caminar”. E gime. “He estado atrapado en cama todo el día”.
“Pero hay más escaleras”. Me opongo, secretamente agradecido por este hecho. Sé que pobre
debe estar volviéndose loca, pero no he podido abraza desde esta ma?ana y he extra?ado
incluso después de este corto tiempo separados.
“Bien, pero estaré de pie cuando lleguemos allí”. E dera obstinadamente.
“Mientras estés a mido, por mí está bien”. Respondo, abrazánd fuertemente mientras navego por
los pasillos. “?Tuviste una buena siesta?”
“Estuvo bien, ?qué pasó con Lydia?” E presiona.
“Muy impaciente”. —Cloqueo, camino a cocina y pongo sus pies en el suelo. “Laida es lo
primero. ?Qué anhbas?
E cuadra los hombros, cruza los brazos sobre el pecho y levanta barbi desafiante. “Dominic
Sinir, no te diré nada nieré un bocado hasta que me cuentes qué pasó”.
Arqueo una ceja, me alzo sobre e y le doy mi mirada más desaprobadora. E me mira fijamente por
unos momentos, pero finalmente cede cuando emito un ruido sordo. “Bien”, reso, yendo al
refrigerador. Saca una bolsa de zanahorias peque?as y un poco de hummus casero de mi chef, abre
deliberadamente el recipiente y sumerge uno de los bastones de naranja en el rico puré y se lo mete
en boca. E mastica y traga, luego dice: “?Ahí, feliz?”
“Aún no.” Murmuro, tomándome asiento en el mostrador y tirando de e para que se pare entre mis
piernas. Mi loba se rja tan prontoo está en el círculo protector a mi alcance, sabiendo que
podemos atrapa siienza a sentirse débil. Mojo otra zanahoria y acerco a susbios, decidida
a darle deer un mínimo de cinco antes de finalmente eder apartir los últimos
acontecimientos. E mastica obedientemente los bocados y puedo decir que tenía más hambre de lo
que había estado dispuesta a admitir. Su energía de mal humor disminuye gradualmente, hasta que
espera ansiosamente el siguiente bocado.
Un poco más tarde, por fin les anuncio noticia. “Lydia no está embarazada”.