Capítulo 84
Capítulo 84: Sinir hace un desvío
Sinir
Cuando llego a casa de Roger, no se sorprende en lo más mínimo al encontrarme oscureciendo su
puerta. “Me preguntaba cuándo ibas a aparecer”. Bromea, abriendo puerta de par en par para
darme bienvenida al interior.
“?Soy tan predecible?” Me quejo, cruzando el umbral.
“No, todavía no estaba seguro de si me arrancarías cabeza o no después de llegar”. Roger
comparte irónicamente.
“Has estado hando con E”. Lo evalúo con frialdad, recordando objeción del dulce humano a
que yo usara esta táctica precisa contra nuestros enemigos.
Roger reso. “No es necesario. Crecí contigo, conozco tu modus operandi, hermano”.
“Bueno, tienes que agradecerle a E por mi temperamento tranquilo de cualquier manera. Parece
confiar en que cumplirás tu pbra y protegerás su secreto. Le explico, mirándolo con recelo.
“Y viniste a averiguar si e tiene razón”. Roger adivina.
“?Es e?” pregunto. “?O es este otro de tus trucos?”
“No es un truco”. Roger dice simplemente, llevándome a su estudio. “Pero no lo hago por ti, lo hago
por e”.
Absorbo esta información lentamente. Parece más fácil creer que mi hermano ayudaría a un extra?o
antes que a mí, pero también hay algo en su tono, una emoción no expresada que no entiendo del
todo. “?Por qué te importa lo que le pase a e?” pregunto.
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
“Porque e es exactamente lo que has estado diciendo que es todo el tiempo. E es valiente,
inteligente y buena hasta méd. Sólo Diosa sabe cómo lograste consegui, pero ciertamente
no mereces”. Roger responde, dándome una mirada de m gana que me dice que sólo está medio
bromeando.
Mi lobo gru?e posesivamente en mi cabeza, le gusta.
Bueno, si le gusta nos ayudará. Respondo uniformemente.
Pero e es mía. Mi lobo discute ferozmente. Ni siquiera se le debería permitir mira.
?Podrías contrrte? Lo amonesto.
?Nopartiré! El obstinado depredador está hundiendo sus talones, haciendo que se me erice el
pelo y se extiendans garras. Es por eso que debemos rema, para que otros lobos no vengan a
olfatear a nuestra pareja.
Estás actuandoo un ni?o. Ahora estoy perdiendo los estribos, harta y cansada de estar en
desacuerdo con mi animal interior. E no es nuestrapa?era y no voy astima con una marca
de remo que su cuerpo no pueda soportar. Además, incluso si Roger está interesado en E, e
no está interesada en él. Ten algo de respeto por ti mismo.
“No tengo, noo quieres decir”. Corrijo, sacándome de mi conflicto interno. “E ha sido inflexible
al respecto: solo está interesada en mío el padre de su bebé”. Comparto y decido que mi
hermano no necesita saber loplicada que es realmente mi rción con E.
Roger reso: “?A quién enga?as? Esa mujer está ramente enamorada de ti y sé que quieres
para siempre. Tu lobo está jodidamente enamorado.
“E está embarazada de mi cachorro, eso nos está cambiando a los dos, ninguno de nosotros puede
confiar en nuestros sentimientos en este momento”. Razono, usando con él misma lógica que he
estado empleando para justificar mi propia moderación. Si me permito creer que todo lo que sucede
entre E y yo es real, no habrá nada que pueda detener a mi loba, y no quiero asusta o empuja
a hacer algo que realmente no quiere o para lo que no está lista. .
“Sabes tan bieno yo que el embarazo no puede hacer ques personas se enamoren
mágicamente, incluso si ya están interesados el uno en el otro”. Roger se bu, sonando realmente
celoso ahora. “No desperdicies un regalo, Dom”.
Me detengo en seco. “?Quién dijo algo sobre el amor?”
Sus ojos se ponen en nco. “Honestamente, Dominic, a veces pienso que no tienes cerebro en
cabeza”.
“Nos acabamos de conocer”. Le recuerdo. “Y desde entonces no hemos experimentado nada más que
drama, no es sólo el embarazo lo que puede jugar cons emociones”.
“Me parece que aprovecharías cualquier excusa para negar lo que tienes dnte de cara. Y si no
tomas conciencia y haces algo al respecto, otros lobos que no sean tan testarudos empezarán a entrar
en tu territorio. Roger advierte, sonandoo si le gustaría liderar carga. “Es posible que E no
pueda serviro una verdadera Luna, pero eso sólo es una preocupación si tienes una manada que
liderar. A nadie le importará si e es humana cuando ramente puede tener hijos cambiaformas”.
“?Es eso una amenaza?” Respondo, mis defensas irritadas por el obvio anhelo en su voz.
“No me enga?o lo suficienteo para pensar que E alguna vez podría perdonarme por ayudar al
Príncipe a nificar el primer ataque”. Roger suspira.
“Pero todavía puedes tener esperanza”. Sugiero, dejando que una nota de amenaza se filtre en mi
voz.
“Dominic, ya terminé de luchar con mi propia familia. Por lo que parece, nos necesitaremos unos a
otros en los próximos meses… si va a haber una guerra, no podemos estar divididos”. Hace una
mueca, aunque noto que en realidad no respondió a mi pregunta. Después de todo, una cosa es decir
que no perseguirás a alguien y otra es decir que no quieres hacerlo en primer lugar.
“Estoy tratando de ganar para que no haya una guerra”. Me quejo. “Pero estoy de acuerdo: hemos
sido enemigos durante demasiado tiempo. Ninguna mujer debería interponerse entre hermanos y, a
diferencia de Lydia, E nunca querría hacerlo.
“Lydia no pudo evitarlo”. Roger se defiende, algo de su antigua animosidad sale a superficie. “Fue el
vínculo”.
Frunzo losbios, tratando de decidir si quiero contarle a Roger verdad sobre Lydia o no. Nunca
antes había estado dispuesto a escuchar y sé que esta es una oportunidad para arars cosas
entre nosotros. También sé que podría resultar contraproducente y catastrófico. “Entendido, Lydia nos
usó a los dos”. Dero, decidiendo que más mentiras no ayudarán en nada. “Sé lo que te dijo, pero
e sabía que estábamos destinados durante dos a?os antes de que te dejara”.
“?Qué?” Roger se queda boquiabierto, los engranajes giran visiblemente en su mente mientras lucha
por procesar esta información. “No, tu vínculo se manifestó cuando cumpliste 18 a?os”.
Sacudo cabeza, decidida a que me escuche. “Se manifestó cuando tenía 16 a?os, pero papá no me
nombró heredero hasta que llegué a edad adulta. La única razón por que decidió ceder ante el
destino fue porque él lo anunció en mi cumplea?os. Antes de eso, e dejó perfectamente ro que yo
no era lo suficientemente bueno para e”.
Roger se desploma en una si. “Pero nunca dijiste…”
“?Por qué habría? E no me quería y yo quería que fueras feliz. No quería darte otra razón para
odiarme”. Yo confieso.
“Entonces, ?por qué me traicionaste?” él sisea, su lobo brindo en sus ojos. “?Si realmente quisieras
que yo fuera feliz, podrías habe rechazado cuando e cambió de opinión?”
“?Yo era un cachorro!” exmo. “Había pasado dos a?os en miseria, a?orando a mi pareja. Mi lobo
estaba medio loco por sentimientos no correspondidos y yo era demasiado joven para saberlo mejor.
Nuestro vínculo me cegó y no fue hasta a?os después que me di cuenta de lo tonto que había sido.
Nunca quisestimarte… simplemente no era lo suficientemente fuerte para resistir el destino. Al
menos no entonces”.
Roger se sienta y me observa atentamente. Después de unosrgos momentos, se frota cara con
palma de mano y me sorprende ver que tiene los ojos rojos, al borde des lágrimas. “No he sido un
muy buen hermano contigo, ?verdad?”
“Has sido un dolor de cabeza”. Bromeo, soltando una risa exasperada. “Roger, cuando éramos
peque?os, eras mi héroe. ?Te habría seguido a cualquier parte!
“Pero nunca te dejé”. Termina mi pensamiento, cerrando los ojos con fuerza. “Papá intentó decirme mil
veces que no fue tu culpa que mamá muriera. Y sé que no fue justo de mi parte tratarte tan
horriblemente. En retrospectiva, ni siquiera creo que seas a ti a quien odiaba, simplemente estaba muy
enojado con Diosa por quitárm y necesitaba a alguien a quien culpar”.
“Lo sé.” Afirmo, recordando nuestra discusión después de Caza Salvaje. Parece que cualquier otra
conversación que tengamos estos días es una explosión emocional muy esperada. Hemos derramado
a?os de sentimientos y resentimientos en unas pocas semanas, y nuestra rción ya parece haber
dado un giro. Por primera vez desde que era ni?a, siento que mi hermano es más amigo que enemigo.
Roger me está dando una sonrisa llorosa y me doy cuenta de que él se está dando cuenta de lo
mismo que yo. “Y pensar que todo lo que hizo falta fue un peque?o ser humano para finalmente
hacernos har de todo esto”.
Para mi sorpresa, le devuelvo sonrisa. “Un ser humano diminuto y muy especial”. Corrijo, pensando
en hermosa criatura que dejé en casa.
Roger frunce el ce?o: “En algún momento tendremos que har sobre cómo empezó todo esto, Dom.
E dijo que todavía no sabes cómo se cambió tu muestra en elboratorio de esperma.
“Esa es una conversación para otro momento”. Mi mandíb se aprieta por reflejo. “No se lo he dicho
a E todavía, pero mis investigadores han encontrado evidencia que sugiere que quienquiera que sea
el responsable es muy poderoso… y sabían exactamente lo que estaban haciendo”.