Capítulo 79
“?Qué piensas acerca de esto?” Pregunto, desviando atención de E del estante de mamelucos
que está examinando actualmente.
“Oh, ?entonces te importa lo que quiero ahora?” E responde,nzándome una mirada
malhumorada. E ha estado haciendo pucheros desde que dejamos nuestra se para padres, y a
pesar de que el instructor pensó rápidamente para evitar que tuviéramos una discusión muy pública,
sé que E no ha superado mi orden prepotente con respecto a un parto en el hospital. Decidimos
pasar nuestra tarde libreprando artículos para bebé antes de salir de casa hoy, o estoy seguro de
que e no habría aceptado quedarse en mipa?ía. La obstinada criatura ha hecho todo lo posible
para ignorarme desde nuestro desacuerdo, solo permitiéndome toca cuando era necesario para
se y apenas hablándome.
Ahora, mientras estoy considerando cunas y cochecitos, E se ha colocado lo más lejos que puede
sin perder de vista, una línea que parecía entender que no debería cruzar sin importar lo infeliz que
esté conmigo. Suspirando, cruzo peque?a tienda hasta que me acerco a e. “E, por supuesto
que me importa lo que quieras. No quise descartar tus sentimientos antes, pero hay algunos riesgos
que simplemente no estoy dispuesto a correr”.
“Sólo quería considerar mis opciones”. E refunfu?a en respuesta, cruzando los brazos sobre el
pecho y sin querer juntando sus atrevidos pechos. “Ni siquiera sé si me gustaría tener un parto en
casa, simplemente pensé que era algo a considerar”.
Apartando mi mirada de su exuberante cuerpo, respondo. “Lo entiendo y si nuestra situación fuera
diferente, no tendría ningún problema con un parto en casa, pero nuestra situación no es diferente”. La
alcanzo, pero e se aleja de mi alcance. “Si quieres un parto en el agua o una do, podemos
organizar esas cosas en el hospital, pero debemos ser prácticos”.
E me mira con furia y subio inferior temndo peligrosamente. Tengo el mal presentimiento de
que está a punto de llorar y de repente deseo que me gru?e otra vez. No recuerdo haber escuchado
nunca un ruido tan lindo excepto de cachorros reales. No iba a dejar que se saliera con suya, pero
también había sido muy difícil no sonreír. “No quiero que el bebé corra alto riesgo”. E finalmente
comparte, con voz ronca. “No es justo”.
“Estoy de acuerdo.” Le digo seriamente, odiando idea de que alguno de ellos sea amenazado. “Pero
es realidad y tenemos que asegurarnos de que el parto sea lo más seguro posible. De hecho, si tu
presión arterial no baja al final de semana, creo que debemos volver al médico”.
E asiente, luchando contra el hipo. Sus ojos dorados brin y rápidamente estoy perdiendo
paciencia con distancia entre nosotros. “Bueno.”
“Bueno.” Repito, agachando cabeza para intentar mar su atención. “?Entonces somos amigos
otra vez? ?Podemos besarnos y hacers paces?
E viene voluntariamente a mis brazos, su peque?o y cálido cuerpo está lleno de tensión y bordes
afdos. Se acurruca en mi abrazo y respira mi aroma, aunque no deja de estar de mal humor por
completo. “Será mejor que no seas tan mandón en s de partos”.
Me río entre dientes, baja y profunda, acariciando surgo cabello. “Oh, ?me vas a dejar estar en
s de partos?” Pregunto, sorprendida de que e quiera esto, a pesar de que siempre neé entrar
por fuerza.
Para mi sorpresa, E retrocede y respira profundamente. “Vas a estar allí, ?no?”
Parece tan asustada ante perspectiva de dar a luz s al bebé que mi lobaienza a ronronear
instintivamente. “Por supuesto, dulce E. No voy a dejar que lo hagas solo; incluso si me odias
cuando llegue el momento y tratas de echarme, no lo haré”.
Su corazón acelerado se desacelera, pero me mira con recelo. “Eso suena mandón”.
“Dije que estaría allí, no que no sería mandona”. Bromeo, acercánd de nuevo.
“Tirano.” E acusa, incluso mientras acaricia su rostro contra mi pecho.
? N?velDrama.Org - All rights reserved.
“Alborotador.” Respondo, aliviada de que ya no estemos en desacuerdo a pesar de que encuentro
irresistible su naturaleza luchadora. Prefiero mantener nuestros desacuerdos en broma, en lugar de
serios. “Tampoco hemos hado de nombres de bebés”. Me doy cuenta en voz alta: “Probablemente
deberíamos resolver estas cosas antes de volver a se. No creo que nuestra maestra apreciara que
le hayamos robado el protagonismo”.
“Podemos har de nombres”. E está de acuerdo, pareciendo contenta de permanecer envuelta en
mis brazos, a pesar de que otros clientes ya están mirando en nuestra dirión, sonriendo para sí
mismos. Sin darse cuenta, E bosteza enormemente y sus encantadoresbios se estiran más de lo
que pensé que era posible.
“Mhmm, ?quieres seguirprando mientras lo hacemos?” Pregunto, tratando de mantener
diversión fuera de mi voz. “?O quieres ir a casa y tomar una siesta?”
“Podemos seguirprando”. E responde, sin hacer ningún esfuerzo por moverse.
“Sabes que tendrás que dejarme ir para poder hacer eso, ?verdad?” Pregunto, sin querer nada de eso.
E parpadea,o si no se diera cuenta de que ya estaba medio dormida y apoyando todo su peso
contra mí. Da un paso atrás, alisándose el vestido mientras consideras cunas frente a nosotros.
“Bueno, ?qué piensas sobre los nombres?”
Le muestro mi sonrisa más lobuna. “?Qué tal Thor o Rex?”
E se queda boquiabierta, sin darse cuenta de que sólo estoy haciendo travesuras. “?También
podrías marlo pero ch o spike!” E exma, su voz tomando un tono altivo. “Puede que sea un
lobo, pero eso no significa que tengas que darle un nombre de perro, Dominic”.
“Bueno, algún día será Alfa, así que debería ser algo fuerte”. Respondo, todavía sonriéndole a mi
peque?o humano indignado.
E reso, “los nombres no hacen a alguien fuerte; eso es cuestión de carácter e integridad”.
“?Ah, de verdad?” Lo desafío, “entonces crees que mar a nuestro hijo narciso lo preparará para el
éxito, ?verdad?”
Nunca había visto a alguien mucho más bajo que yo intentar mirarme con desprecio, pero de alguna
manera E lo logra. “Creo que si mamos narciso a nuestro hijo, redefinirá pbra paras
generaciones venideras”.
“Tal vez, pero también será intimidado en el patio de recreo durante toda su infancia”. Razono,
fingiendo leer hoja de información de uno de los cochecitos.
“Es por eso que no podemos nombrarlo de manera tan ridíco Rex”. E responde, hurgando
en sus curas. “Simplemente no creo que debas dejar que algo tan arbitrarioo un nombre decida el
carácter de alguien”.
“Bueno, mira, ahí es donde no estamos de acuerdo, verás, creo que hay un gran poder en los
nombres”. Le explico, en realidad quiero decir mis pbras ahora.
E frunce el ce?o pensativamente, “?Qué tal Henry, para tu padre?”
De repente, mi interés en hacer que E se enfade se evapora. “Esa es una idea muy dulce”.
Concedo, inmovilizánd con mi mirada. “?Pero te gusta el nombre Henry?”
“No es mi favorito”. E se encoge de hombros, “pero no me desagrada”.
“Y supongo que alguien que ama a los ni?os tantoo tú, que ha estado intentándolo durante tanto
tiempo… no hay posibilidad de que ya hayas elegido nombres, ?verdad?” Supongo que ya sé
respuesta a mi pregunta.
E se sonroja con un delicioso tono rosa pálido, pero no dice una pbra.
“Bueno, vamos, déjalo”. Yo animo.
“?Por qué no me cuentas el tuyo primero?” E sugiere: “me refiero a los reales”.
Riendo, estoy de acuerdo. “Siempre me ha gustado el nombre Damon. Luego está Gabriel o Maxim…
pero mi favorito es Orión”.
“?Como el cazador, de todos los mitos?” E ara.
“Sin mencionars estres”. Respondo, pensando en constción.
“Me gusta esa idea.” E reflexiona, sonriendo suavemente. “Siempre imaginé que si tuviera un hijo, lo
maría Rafe”.
“Rafe”, repito, pasando el nombre por mi lengua. “Sabes que eso significa lobo, ?no?”
E se detiene en seco, y aunque inicialmente sospecho que simplemente está sorprendida de que el
nombre que eligió tenga este significado particr, cuando miro me quedo paralizado. Tiene los ojos
llenos de lágrimas y se lleva mano al estómago.
“Cari?o, ?qué pasa?” Pregunto con urgencia, acortando distancia entre nosotros.
“El bebé”, responde e, cons mejis dividiéndose en una sonrisa incandescente. “Simplemente se
mudó. ?Creo que podría haber dado una patada!
“?Qué!” Inmediatamente muevo mi mano junto a de e, sabiendo que estoy sonriendoo un
tonto.
“Fue cuando dijiste, Rafe”. Cuando el nombre sale de susbios, un peque?o bulto revolotea contra mi
mano y de repente ambos nos reímos. Mis propios ojos brin ahora y atraigo boca de E hacia
mía. “Creo que acabamos de nombrar a nuestro bebé”. Le digo extasiada entre besos.
Nos quedamos así durante mucho tiempo, diciendo repetidamente el nombre y celebrando cada vez
que nuestro hijo da una patada en respuesta. A través del vínculo puedo decir que le encanta el
sonido de nuestra risa y alegría, y prontoienza a patear solo para hacernos sonreír. Al final,
renunciamos porpleto aspras. Llevo a E a casa y prodigo con todas sus cosas
favoritas: los regalos de cuidado personal que no pude darle después de Caza Salvaje. Pasamos el
resto del día acurrucados frente a un fuego ardiente y deleitándonos con nuestro deleite por este hito.
Sé que nuestro futuro sigue siendo muy incierto, pero ahora mismo todo es perfecto y no voy a dar por
sentado ni un solo momento.