Capítulo 75
Capítulo 75– Hormonas
e
Han pasado tres semanas desde el baile y, aunque apenas puedo creerlo, parece que todo el drama
de campa?a pasó con Solstice. No ha habido nada más que calma desdes vacaciones, y estoy
más que emocionada de haber podido rjarme un poco, aunque una parte de mí está esperando que
nos quiten alfombra.
He pasado mi tiempo leyendo libros sobre bebés, haciendo nes para nuestra guardería y pensando
en nombres de bebés, y lo mejor de todo es que cada día siento menos náuseas y menos dolor. De
hecho, ayer marcó elienzo de mi segundo trimestre (dado que los embarazos cambiaformas son
muy cortos) y parece imposible pensar que mi bebé llegará en cuatro cortos meses. Mi estrés ya se ha
aliviado al saber que estoy dejando atrás fase más vulnerable de mi embarazo, y ni siquiera me
importa haber visto menos a Sinir ahora que ha vuelto a su horario de trabajo normal.
Bueno, eso no es del todo cierto. Le extra?o. Lo extra?o mucho más de lo que debería, pero también
agradezco el espacio. Es mucho más fácil resistir nuestra atrión mutua cuando no estamos
constantemente juntos ni participamos en rituales íntimos y salidas románticas.
Copyright by N?v/elDrama.Org.
No sé por qué eres tan testarudo. La vocecita en mi cabeza murmura. Si eventualmente vas a rendirte,
?por qué no tirar toa ahora y disfrutar de estar juntos en los últimos meses antes de que nazca el
bebé? Te das cuenta de que dentro de cuatro meses nunca volverás a estar solo.
No volveré a tener esta discusión. Yo decido. Acordamos que es mejor para el bebé si podemos ser
padrespartidos sin que el drama de nuestra propia rción se interponga en el camino.
Quieres decir que tú lo decidiste y él estuvo de acuerdo porque no sabe que es una razón tan
estúpida. Mi conciencia me ataca.
?No es estúpido! Yo insisto. Voy a ser madre, tengo que poner a mi bebé en primer lugar; de eso se
trata ser madre.
Sigues diciéndote eso. La voz se bu. Ambos sabemos que no eres más que un gato grande y
asustadizo.
?Oh, ponle un calcetín! exmo, perdiendo paciencia. “Estúpida conciencia”. Murmuro en voz alta,
revisando los percheros de ropa en mi armario gigante y tratando de elegir un atuendo para nuestra
se de padres esta noche. “Engreído, molesto, imposible…”
“Hando solo, ?problemas?” La voz profunda de Sinir rompe mi enojada diatriba y salto unos tres
metros en el aire.
Al girarme, lo encuentro apoyado en puerta del armario, mirándome atentamente. “?Dominic, me has
dado un susto de muerte!”
El gran lobo chasquea, acercándose y acercándome a sus brazos, acariciándome suavemente. “Lo
lamento.” él canta, besando mi cabello. “A veces olvido lo débil que es tu audición”.
“?Mi audición está bien!” —objeto, sintiéndome irracionalmente enojado de repente. “El problema es tu
ridículo sigilo de cambiaformas. No está bien que alguien tan grandeo tú pueda moverse tan
silenciosamente”.
“Está bien.” él está de acuerdo y tengo ligera sospecha de que está reprimiendo una sonrisa. “Es mi
culpa, soy una bestia grande y deunal y necesito hacer un mejor trabajo pisoteando”.
Me alejo de él, entrecerrando los ojos. “?Te estás riendo de mi?”
Ahora Sinir sonríe: “?Hay alguna manera de que pueda responder esa pregunta que no te
moleste?”
Resoplo, decidiendo no dignificar esa pregunta con una respuesta. Vuelvo a mi armario y empiezo a
buscar opciones de pantalones. “Ya nada encaja”. Me quejo, eliminando cada par de pantalones que
encuentro. “?No puedo abrochar ninguno de estos!”
La palma de Sinir frota suave curva de mi vientre. Los cambios aún son muy leves, pero mi ropa
ha pasado de ser un poco ajustada a demasiado peque?a. Puede que mis senos ya no estén tan
sensibles, pero se salen de todos mis sostenes, y mis blusas ajustadas favoritas ahora se estiran y se
tensan para cubrir mi barriga en crecimiento. “Eso es algo bueno, E”. Sinir me recuerda
suavemente. “Significa que el bebé está creciendo y fuerte”.
“?Ya basta de eso!” Discute, sin estar seguro de por qué estoy tan decidido a no estar de acuerdo con
todo lo que dice. “Todo lo que eso significa es que tu cachorro gigante está cada vez más cerca de
llevar mi cuerpo más allá de sus límites. Las mujeres normales no muestran tanto en esta etapa,
?sabes? Me arde garganta por amenaza des lágrimas, aunque sé que no estoy siendo
razonable. Me sientoo si estuviera en una monta?a rusa, puedo ver exactamente lo que está
pasando, pero tampoco puedo bajarme.
Sinir cloquea con simpatía: “Estás teniendo un día difícil, ?verdad, cari?o?” Puedo escuchar
culpa en su voz y me dan ganas de llorar aún más. Ha estado trabajando mucho desde casa y puedo
decir que siente que nos está descuidando, pero tampoco hay nada que hacer. Tiene mucha
responsabilidad y situación sólo empeorará si gana corona. De repente me siento fatal por haber
sido tan gru?ona con él, cuando él ya se está culpando a sí mismo a pesar de hacer todo lo posible
por cuidarme.