Capítulo 52
Capítulo 52 – La advertencia de Sunir
Sinir
En el último segundo, E parece darse cuenta de lo que está haciendo yienza a retroceder.
Desafortunadamente para e, el aroma de su excitación está llenando el peque?o espacio donde
estamos confinados, y el deseo en sus ojos es tan fuerte que no puedo detenerme. Atrapo su nuca
antes de que pueda alejarse de mí, remando susbios en un movimiento rápido.
E me ofrece un peque?o gemidostimero y luego se hunde voluntariamente en mis brazos,
deslizando sus brazos alrededor de mi cuello y presionando su suave cuerpo al mío. Gru?o en
respuesta, mi loba se ríe en mi cabeza cuando se estremece notablemente. E es tan bemente
receptiva, cada toque mío envía ondas de calor a través de su peque?o cuerpo. Es demasiado
tentador seguir tocánd y acariciánd de nuevas maneras, sólo para ver cómo reiona
a pesar de su desgana o desinterés en involucrarse conmigo. E no muestra ninguna vión
ahora. Sospecho que nuestra acalorada conversación empujó a superar sus inhibiciones o
preocupaciones. Está demasiado excitada para pensar con ridad y aunque sé que no debería
aprovecharme. No soy un santo. No conozco a ningún hombre o lobo que pueda negar una ofrenda
tan dulce, y Diosa es dulce.
E devuelve mis besos con abierto fervor, separando susbios para mi lengua inquisitiva y
moviéndose hasta que está a horcajadas en mi regazo. En poco tiempo, su centro hinchado se
presiona contra mi dureza, separado sólo por mis pantalones y su vestido. Quiero arrancar ropa de
su cuerpo, exponer cada centímetro de su suave piel y finalmente cumplir mis fantasías eróticas sobre
e. últimamente me he reprimido tanto con tensión sexual que me he encontrado
haciendo listas en mi cabeza, anotando todass cosas que me gustaría hacer con encantadora
humana si alguna vez decide dejarme entrar en su cama. .
Es prácticamente una tortura no intensificar nuestra cita cuando sé lo cerca que estoy de hacer
realidad esos sue?os, pero al mismo tiempo estoy muy feliz de simplemente tener a E en mis brazos
de esta manera. Susbios sonpletamente adictivos y felizmente podría pasar horas probándolos
de esta manera. E, por otrodo, parece más impaciente. Poco a poco aparta susbios de los míos
y los recorre por mi mandíb y por mi cuello, mientras sus ágiles dedos se ocupan de desabrochar
los botones de mi
camisa.
Cuando me doy cuenta de lo que pretende, atrapo sus delgadas mu?ecas. “Tómatelo con calma,
preciosa”. Le aconsejo, preocupada de que se arrepienta de esto si dejo que esto continúe. “Ni
siquiera estamos en casa todavía.
This belongs to N?velDrama.Org - ?.
E gru?e sin decir pbra, y continúamiendo y mordisqueando mi cuerpo incluso mientras tengo
sus manos cautivas. Lo siguiente que sé es que sus peque?os dientes se están hundiendo en mi
pectoral, no un mordisco o un mordisco, sino un verdadero mordisco. Parece que a mi dulce humana
no le importaba que rechazaran, y está reionandoo si cualquier loba cuya pareja no le
estuviera dando lo que necesita. Agarro una de mis grandes manos en los sedosos mechones de su
cabello, alejánd de mí antes de que pierda el control porpleto. Se necesita toda mi fuerza de
voluntad para no tira al asiento y rema de una vez por todas, pero de alguna manera lo logro.
“Joder, no puedes hacer eso, E”. Me quejo.
“?Por qué no?” La miro y veo un puchero indignado tan adorable que tengo que besa de nuevo.
“Porque sólo lospa?eros se muerden entre sí”. Suspiro cuando nos separamos. “Es
increíblemente íntimo, conlleva significados que no entiendes”.
“Así que explícate”. E responde, con el ce?o arrugado por confusión.
Soltando una carcajada. Dejo de sujetar surgo cabello y acaricio mis dedos a través de los
mechones. “No puedo. Es cosa de lobos. Es parte de nuestro vínculo, hay magia que pasa entre dos
socios”. Continúo. “Y que me muerdas eso una invitación abierta para que mi lobo te reme. No
es fácil detenerlo”.
No le digo que este no debería ser el caso. Un simple mordisco de cualquier mujer al azar ciertamente
no tentaría a mi lobo, ni siquiera un mordisco de un amante lo tentaría a él a menos que quisiera
rema de todos modos. Pero E no lo sabe y no quiero abruma. Aún así, mis pbras tienen
el efecto deseado, idea de que mi lobo reme hace que E se ponga sobria más rápidamente
que cualquier otra cosa, y tensión entre nosotros baja a fuego lento.
Saco con cuidado el dulce bulto de mi regazo y coloco en el asiento a mido. La nie de lujuria
todavía cubre sus ojos, pero puedo ve descender lentamente del subidón de endorfinas. Su pulso
ya no corre tan rápido y coloco mi palma en su vientre, sintiendo a nuestro cachorro. Está despierto y
emite pulsaciones de feliz satisfión, sin duda contento de tenernos a ambos cerca. Acaricio
tiernamente el estómago de E, todavía deleitándome con elusiva conciencia de nuestro bebé. “La
influencia del cachorro es fuerte y cada día actúas máso un lobo”. Yo observo.
“Lomento.” E finalmente confiesa, pareciendo realmente perdida ahora. “No sólo por el bocado…
por todo. No sé qué me pasó”.
“No tienes que disculparte”. Contesto. “Me gusta besarte”.
“Pero no es…” E niega con cabeza. “No quiero eso.” E insiste, mirándome. “Gracias por
detenerme, yo no… nunca he perdido el control de esa manera. Hice tanto escándalo porque no
desdibujamoss líneas de nuestra rción y luego mencé hacia ti de esa manera… realmente no
sé cómo sucedió”.
Sí. Pienso divertido. Debería haber esperado tanto dada vena traviesa de E y forma en que me
ha estado probando en broma desde el principio, asíos veces que ha rechazado muy
seriamente mi autoridad. Necesita una mano firme, anh el tipo de cuidado que sólo una pareja
fuerte puede brindarle, y no importa en lo más mínimo que sea humana.
“Está bien.” Repito: “Y siempre haré lo que pueda para asegurarme de que no nos dejemos llevar”.
Una gran excepción surge en mi mente y, después de esta noche, sé que no puedo pospone más.
“Pero E, realmente necesito advertirte sobre caza salvaje”.
“?Cómo es eso?” E pregunta.
“El evento de caza salvaje ocurre en penúltima noche del festival. Es una tradición donde los lobos
machos cazan”, tengo cuidado de poner esta pbra entreis, en caso de que e malinterprete,
“suspa?eros en el bosque”.
“Lo sé.” E respira. “Aileen me contó todo. E dijo que tendría queenzar caza, pero que
estaba bien que no pudiera cambiar porque de todos modos entraría al bosque en forma humana”.
“Sí.” Confirmo. Me pregunto si esposa de mi beta le contó el resto. “Y supongo que sabes lo que
sucede cuando atrapan as lobas”.
E se sonroja de color escata. “Aileen dijo que se celebra ‘haciendo nuevos lobos’”. Por muy
avergonzada que parezca estar diciendo estas pbras, querida humana no parece tomárselo en
serio. Entiendo por qué e podría pensar que no hay nada de qué preocuparse en nuestro caso, pero
desafortunadamente esa no es realidad
“correcta”. Estoy de acuerdo de nuevo. “Pero debes entender que cuando llegue a ti ya me habrán
tradado. Mi lobo tendrá el control y no es tan gentil ni tan pacienteo yo”.
“Pero retrocederás, ?no?” E pregunta, sonando repentinamente
ansiosa.
“Sí, pero él seguirá a vanguardia y nosotros habremos estado a caza”. Me pregunto si e
comprende todass implicaciones de esto y luego me doy cuenta de que no es posible. Sólo un
cambiaformas podría entenderlo. Sé que tengo que ser más directo. “Esa noche trae el amanecer del
solsticio, cuando nuestra magia es más fuerte. Nuestros lobos estarán más cerca de superficie ese
día que casi cualquier otro día del a?o. No seré yo mismo, no podré contenerme sin tu ayuda. Mi lobo
verá a madre de nuestro cachorro y querrá realizar el ritual para hacerte el amor. Si me animas, no
podré detenerme”
“Así que no te animaré”. E responde,o si solución fuera realmente así de
simple.
“Puede que sea más difícil de lo que piensas”. Advierto. “El cachorro ya está cambiando tu
comportamiento y el evento es muy acalorado desde el principio. No podemos permitir que lo que
pasó esta noche suceda en caza”.
E hace una mueca, “Está bien”. E asiente gravemente, ramente tomándose el asunto muy
en serio.
“Hay una cosa mas.” Agrego, mi boca formando una línea dura.
“?Sí?” E me insta.
“Una vez que te alcance, debes dejar de correr”. —digo, esperando que influencia del bebé no sea
lo suficientemente fuerteo para obliga a hacer esto. Una verdadera loba no se rendiría hasta
que su pareja inmovilizara contra el suelo, pero si llega tan lejos no creo que pueda contenerme. “Si
continúas, mi impulso de presa se anrá y te perseguiré… Sería un tipo diferente de estímulo, pero
igual de peligroso. Así que hagas lo que hagas, no corras”.
E traga saliva: “Lo prometo”.
–
Me siento aliviado de haber terminado esta conversación, de saber que estamos en misma página.
Y, sin embargo, vi cuán curiosa se volvió E esta noche acerca de nuestras costumbres, y puedo ver
la misma curiosidad en e ahora. Sólo tengo que esperar que curiosidad no sea tan fuerteo
para que decida ponerme a prueba noche de caza. Si lo hace, ambos estaremos en un gran
problema.