Capítulo 38
Capítulo 38 – Consecuencias
Sinir
Cuando llego a dirión que me proporcionó Cora, es todo lo que puedo hacer para mantener mi
temperamento bajo control. No había explicado lo sucedido, sólo que e y E debían ser recogidas
en un club nocturno. Pude mantener calma mientras e me contaba los detalles, pero descubrí que
mi ira crecía exponencialmente cuanto más me acercaba a mi peque?o humano desobediente.
Después de todo lo que pasó cuando se escapó para ver a mi padre, no puedo creer que me haya
desafiado otra vez. Sin embargo, tan prontoo doy vuelta a esquina del callejón detrás del
lugar, mi furia se evapora.
Al principio ni siquiera estoy seguro de lo que estoy viendo. Roger está parado cerca de puerta
trasera, desnudo, desali?ado y magudo. El olor de lobos extra?os llega hasta el cielo y sangre
está salpicada por el suelo que se aleja del club, junto con numerosas hues de patas grandes. Cora
está parada entre E y yo, su cuerpo más alto protege a madre de mi cachorro de vista. Parece
ilesa pero un poco conmocionada, vestida con un vestido rojo ajustado.
Roger se pone rígido al verme y Cora se gira hacia mí y finalmente rev a E. Tiene los brazos
alrededor de su cuerpo y lleva un minivestido negro brinte y tacones. E está mirando al suelo, su
energía agitada y retraída al mismo tiempo. Tiene un enorme hematoma negro y azul en el pómulo
alto y un corte en elbio, y sangre seca congda alrededor de herida.
Corro hacia adnte, sorprendida cuando Cora me intercepta, con una expresión suplicante en su
rostro. “Por favor, sea amable, está en shock”.
Inmediatamente rodeo y alcanzo a E. Roger y Cora levantan mano para detenerme, “?No!” Es
como si pensaran que mi toque podría asustar a E, pero tan prontoo nuestros cuerpos se
conectan, tensión se escapa de Eo una represa que esta. E viene hacia mí
instintivamente, dejándome abraza contra mi pecho y acurruca cerca de mi cuerpo. Sus
peque?as manos se aferran a mi camisa mientras su nariz presiona mi pecho, respirando mi aroma.
Roger y Cora miran confundidos y me pregunto si E habría tenido miedo de que los tocaran. Las
implicaciones obvias de por qué e se sentiría así me invaden y abrazo con más fuerza. “?Qué
pasó?” Pregunto, mirando a Roger. Si no fuera por evidente necesidad de consuelo de E, ya
podría haberlo atacado. Ver a un hombre tan cerca de e cuando estaba herida fue un
desencadenante violento.
“Pícaros”. Roger responde simplemente. “Capté su olor cerca de mi casa y los seguí. Cuando llegué
tenían a E acorrda. Estaban hando de…” Se ca, mirando nerviosamente a mujer en mis
brazos. “Los enviaron a mata, pero obviamente querían divertirse un poco con e primero”.
No puedo contener el gru?ido que desgarra mi pecho, y no estoy seguro de qué me enfurece más: el
hecho de que alguien quisierastimar a E, forma en que tiem ante descripción de Roger, o
el hecho de que él mencionó su intenciones frente a e. E se acerca más a mí y envuelvo mi abrigo
alrededor de su cuerpo tembloroso, abotonándolo alrededor de su espalda para que ambos estemos
cómodos por dentro. “Los rechacé y huyeron”. Roger continúa. “Pero e ya estaba herida antes de
que yo llegara… no parecía que hicieran nada, pero no lo sé”.
Al acercar misbios al oído de E, no puedo evitar voz ronca y entrecortada. Mi lobo se está
volviendo loco en mi cabeza y lo único que quiero es cazar a los responsables y destrozarlos. “?Te
tocaron?” Exijo, acariciando su cabello. E sacude cabeza contra mi pecho y escucho el sonido de
un hipo,o si se estuviera conteniendo. E todavía no me mira y me doy cuenta de que
probablemente tiene miedo de estar en problemas a pesar de que necesita mi consuelo.
“Creo que uno de ellos golpeó”. Cora suministra, sin duda refiriéndose al rostro maltratado de su
hermana. “Pero e realmente no haba de eso. E seguía diciendo que estaba bien y que quería
irse a casa”. Puedo imaginármeloo si estuviera allí, y siento una oleada de calidez al saber que
E me buscó en busca de seguridad cuando rehuía de los demás.
Cora frunce el ce?o y continúa. “Ni siquiera sé cómo encontraron. Estábamos adentro bando y
luego… no sé, creo que se sobrecalentó o algo así y salió. Pero… eso si estuvieran
esperando”.
Asiento, “Como sea que haya sucedido, parece que ambos le debemos nuestro agradecimiento a
Roger”. Odio decir estas pbras y todas estas circunstancias me parecen increíblemente
sospechosas. Cora ha dado en el vo, ys se?ales de alerta solo se ven agravadas por el hecho de
que mi hermano logró encontrar a E justo a tiempo para saltar a rescata. Aún así, no quiero
dejarle sospechar. Si sucedeo él dice, entonces le debo mi agradecimiento, y si no fue así,
necesito jugar mis cartas cerca de mi pecho para descubrir verdad. “Hermano, ?puedes pa?ar
a Cora a casa?”
Cora parece muy reacia a dejar a E, pero finalmente se va con Roger y me da otra mirada
implorante mientras se alejan. Si tuviera que adivinar, asumiría que me está pidiendo que no sea
demasiado dura con su hermana, pero no tiene por qué preocuparse. No tengo ninguna intención de
rega?ar o castigar a E, al menos no esta noche.
“Vamos peque?o”. La animo, desabotonándome el abrigo y levantánd en brazos. Desliza sus
brazos alrededor de mi cuello y apoya su meji ilesa contra mi hombro, todavía tan silenciosao
un ratón. El viaje en auto a casa transcurre de misma manera, y cuando llegamos a mansión
llevo directamente arriba, a mi ba?o.
La dejo en el mostrador y busco en los gabes un botiquín de primeros auxilios. E se recuesta
contra el espejo, su rostro desprovisto de toda emoción. “Ven aquí, déjame mirarte”. Instruyo cuando
he recuperado los suministros adecuados.
Tomando el rostro de E entre mis manos, inclino su cabeza de derecha a izquierda, estudiando sus
heridas y tratando de mantener calma. El hematoma en su meji se está hinchando rápidamente,
su centro rojo brinte muestra cuán cerca estuvo el golpe de romper su piel. El corte en subio
parece menor, pero cantidad de sangre seca me hace preocuparme de que sea más profundo de lo
que parece.
Mojo una toallita y empiezo a limpiar el corte, lo que hace que E silbe y haga una mueca de dolor:
“Lo siento, cari?o”. Canturreo. “Tiene que hacerse.” E solloza y cierra los ojos mientras yo sigo
trabajando, decidida a sufrirlo sin quejarme. Por supuesto, cuando cambio el agua por alcohol, e
prácticamente salta del mostrador, gimiendo tanstimosamente que me duele el corazón. “Shh bebé,
lo sé. Casi termino.” Lo prometo, sosteniénd firmemente en su lugar.
“?Quieres contarme qué pasó?” Pregunto un poco más tarde, presionando una bolsa de hielo envuelta
en un pa?o contra su meji. E se estremece, pero reemza mi mano con suya, manteniendo
fría presión.
“Ya te lo dijeron”. E murmura, rindiéndose en silencio mientras le quito el vestido paraprobar si
hay otras heridas.
Me alivia no encontrar ninguna otra herida y cuando presiono mi mano contra su vientre, el cachorro
parece estar perfectamente bien. Lostidos de su corazón son constantes y fuertes, y aunque siento
destellos anteriores de inquietud, sin duda causados por el miedo de Jane, ahora parece aliviado de
estar a salvo en casa con nosotros dos. “Quiero escucharlo de ti”. Presiono suavemente. “Roger y
Cora no saben lo que pasó cuando estuviste a ss con ellos”.
E parpadea y me sorprende falta de emoción en su hermoso rostro. “No fue nada. Salí a tomar un
poco de aire. Entonces escuché movimiento en el callejón y aparecieron. Intenté volver a entrar pero
puerta estaba cerrada…
“?Estaba bloqueado?” —cuestiono, más bruscamente de lo que pretendía.
“Sí, pero probablemente era sólo una puerta automática”. E razona. “De todos modos les ofrecí
dinero, les dije que era tupa?ero y que los matarías si me hacías da?o, entonces uno me
golpeó… yetí el error de provocarlo…” Se ca. “Roger apareció poco después de eso”.
“?Cómo lo provocó?” Pregunto,cida de que esté hando, pero no me gusta mirada hueca
en sus ojos o el vacío en sus pbras.
E mira fijamente su regazo, “no es importante, probablemente neó… virme incluso antes de
eso”.
Suspirando, acerco a mis brazos, “Estoy segura de que lo hizo”. Lo confirmo, sabiendo lo extra?o
que debe parecer este consuelo. Aún así, E sabe ramente exactamente lo que pretendían, y
prefiero que entienda que e no les hizo pensar de esa manera, que negar que el peligro siempre
estuvo presente.
“Realmente no tienes que preocuparte por mí de esta manera”. E dice después de un momento de
abrazos. “Estoy bien.”
Content is ? by N?velDrama.Org.
“No tienes que estar bien, E”. Le informo con severidad.
E se retuerce en mi agarre y suelto de m gana. No estoy seguro de lo que esperaba que dijera,
pero su siguiente pregunta me toma por sorpresa. “?Por qué no me haste de los otros ataques
deshonestos?”