Capítulo 24
Capítulo 24 – Pies fríos
Sinir
Estoy sentado en mi oficina, hando con mi gabe, cuando el delicioso aroma de E llena mi
nariz. He estado pensando en e de vez en cuando toda ma?ana, preguntándome cómo tomó
noticia de entrevista y odiando no haber podido contárselo en persona. Normalmente no haría tal
cosa, pero necesitaba har con mis guardias sobre su investigación sobre el intruso, y e había
estado durmiendo tan dulcemente que no podía soportar desperta.
Puedo sentir lo cerca que está ahora y me pregunto si algo salió mal. Ya estoy de pie cuando escucho
a mi asistente animánd a quedarse: “No, él querrá verte, solo espera un momento”.
“Lo siento, realmente no es urgente”, protesta E. “Debería haber sabido que estaría ocupado”.
E se está alejando, sus delicados pasos se alejan y empujo puerta antes de que pueda escapar.
“?Y adónde crees que vas?”
E se cong en su lugar, su peque?o cuerpo se tensao un resorte. Cuando se da vuelta, mira
al suelo, “Lo siento”. E dice de nuevo: “No quise interrumpir”.
Miro a los lobos por encima del hombro, “Déjanos”.
E se muerde elbio inferior mientras los miembros de mi gabe pasan junto a e fuera de
oficina, moviéndose inquietos sobre sus pies. Puedo decir que algo está molestando, pero tampoco
puedo evitar pensar en lo hermosa que se ve con el vestido color crema que abraza sus curvas. “Ven
aquí, peque?a”. Ordeno, sin moverme de puerta.
Esto ma su atención y indignación bri en sus ojos dorados cuando su mirada se fija en mía.
Puedo decir que quiere desobedecer, pero arqueo ceja en se?al de desafío y e lentamente cruza
“Bueno, yo pienso.” E califica, inconscientemente apoyando su meji en mi mano. Mi lobo se anima
ante su obvia respuesta a mi toque, y le hago se?as para que entre.
“?Puedo traerte algo? ?Has almorzado?” pregunto, pensando en el cachorro.
“Mi estómago ha estado demasiado revuelto”. E admite, viéndose culpable.
Presiono mi mano contra su vientre no, sintiendo lostidos del corazón del cachorro y pinchando el
vínculo mental. El bebé parece perfectamente contento, pero me preocupa que E no hayaido.
“Podemos pedir algo de almuerzo”. Sugiero, resistiendo el impulso de seguir tocánd.
“Sin-Dominic, necesito har contigo”. E responde, ignorando oferta y apenas recordando
marme por mi nombre de p.
“ro, ?qué está pasando?” Pregunto, tomando asiento detrás de mi escritorio.
Las manos de E se mueven inquietas y está mirando el movimiento ansioso en lugar de mirarme a
los ojos. “Creo… creo que estoy teniendo dudas”.
Esto ma mi atención alto y ro. “?Cómo es eso?”
“Lo que estamos haciendo… está mal”. E se ahoga, temndo positivamente. “Es un fraude. Yo…
no sé si podré soportar presión”. Sus mejis están sonrojadas de color y suenao si fuera a
llorar. “Sé que dije que podía hacerlo, pero no estoy segura de poder pretender ser alguien que no soy
por el resto de mi vida… pero no quiero perder al bebé”. Ahora e realmente está llorando y me
levanto en un instante. E me da espalda, con los hombros temndo,o si no quisiera que
viera lo molesta que está. “No quiero farte, no puedo perder al bebé. Simplemente no sé qué hacer”.
Me acerco detrás de e, mi corazón duele por el pobre peque?o humano. Debería haber previsto este
problema. E es honesta y de buen corazón; por supuesto, una vida de enga?o le molestaría.
Supongo que cuando llegamos al acuerdo no me di cuenta de cuánta integridad tiene e, pero ahora
lo sé. E se estremece cuando tomo sus hombros entre mis manos y tengo que girar su cuerpo a
fuerza para mirarme de nuevo. “Ven aquí”, digo de nuevo, pero esta vez no es una orden. Es una
invitación, una que tengo que obligar a E a aceptar acercánd a mis brazos.
Content is ? by N?velDrama.Org.
Tan prontoo envuelvo en mi abrazo, e se quiebra, emitiendo un sollozo desconsdo y
envolviendo sus delgados brazos alrededor de mi cintura. Debe estar aferrándose a mí con todas sus
fuerzas, pero se siente tan poderosoo el agarre de un ni?o enparación con mi fuerza
cambiaformas. “Lomento.” Profeso, besando su cabello. “Debería haberme dado cuenta de cuánto
te pedía este n”.
“?Todavía puedo hacerlo!” E insiste desafiante, ramente fuera de sí cons necesidades
competitivas de demostrar su valía, quedarse con su bebé y hacer lo correcto.
Las dudas se arremolinan en mi propia mente. ?Puede esto realmente funcionar? ?Qué haremos
después de que nazca el bebé y ya no tenga su olor? ?Qué pasa si alguien rciona con E
Reina, humana huérfana y ni?era deshonrada? ?Estoy realmente dispuesto a hace pasar por todo
esto? Ni siquiera sabe los verdaderos peligros a los que se enfrenta y el estrés ya se está volviendo
excesivo. ?Pedirle que se haga pasar por mi Luna le está haciendo da?o al cachorro? ?Qué pensará
cuando tenga edad suficiente paraprender que nuestra rción es una farsa? ?Qué pasaría si
manada descubriera verdad?
Incluso cuando todass posibles cmidades llenan mi cabeza, mi lobo pasa al frente, insistiendo en
que tenemos que encontrar una manera de hacerlo funcionar. E ya ha demostrado ser mi mayor
activo en esta campa?a: no solo me está dando un heredero, sino que encanta a todos los que
conoce. La necesito si quiero ganar. Más importante aún, mi lobo no tolerará idea de deja ir.
Intento decirle que disolver nuestro acuerdo no significa deja ir, pero está absolutamente decidido.
“Vamos, hablemos de esto”. Yo sugiero. Pasando al sofá. “?Qué es lo que más te preocupa de nuestro
n?”
“No quierostimar a nadie”. E susurra,s lágrimas se aferran a sus pesta?as oscuras. “No quiero
enga?ar a los cambiaformas honestos y trabajadores. No quiero que mi vida sea una mentira”.
“?Cuánto tiempo llevas sintiéndote así?” Yo presiono.
“Supongo que un poco desde el principio”. E confiesa, “pero realmente me impactó hoy durante
entrevista. Pensé en hacer esto por el resto de mi vida y me sentí muy abrumador”.
Asiento, colocánd entre mis piernas y acariciando sus costados. “Lo primero y más importante que
necesito que entiendas es que sociedad cambiante no funcionao lo hace sociedad humana.
Somos una especie despiadada y hacemos todo lo necesario para garantizar seguridad de nuestras
manadas”. Yo explico. “Sé que parece un fraude gigante, pero hay que recordar que mi campa?a es lo
único que se interpone entre un montón de gente inocente y un tirano. Si el Príncipe toma el trono,
acabará con el consejo Alfa y toda supetencia política para permanecer en el poder para siempre.
Oprimirá y aterrorizará a millones de personas”.
“Si es tan malo, ?por qué no ha dado ya un golpe de estado?” —pregunta E, un poco más tranqu
a medida que mis pbras asimn.
“Porque todavía no tiene el poder”. Aro: “él no tiene ejército… todavía. Su padre es malo, pero es lo
suficientemente anticuadoo para respetar nuestro sistema político. El Príncipe, por otrodo…”
Me detengo.
“Así que básicamente estás diciendo que mentir es el mal menor”. E resume.
“La honestidad es un rasgo increíblemente admirable”. Me identifico amablemente, “pero también es
un lujo que los cambiaformas no pueden permitirse en este momento. Sé que se siente mal, pero
cuando tus enemigos son tan abominableso el Príncipe, tienes que rompers res para
sobrevivir”.
“?Como espías en tiempos de guerra?” E sugiere malhumorada.
“Un poco.” Esbozo una sonrisa.
E asiente, pensando tan profundamente que frunce el ce?o y tengo que resistir tentación de
suavizars adorables arrugas con mis dedos. “Quiero una vida segura para mi bebé. Si el Príncipe
ganas eliones… ?él…?” E se ca, incapaz de pronunciars horribles pbras.
“Es muy probable”, confirmo, no tengo ninguna duda de que el príncipe intentaría matar a mi heredero;
probablemente ya lo haya hecho.
E frunce el ce?o, “Entonces haré lo que sea necesario para ayudarte a ganar”. Parece mucho más
rjada ahora, pero todavía puedo sentir sus nervios persistentes.
“?Te sentirías mejor si pudieras pasar más tiempo con los cambiaformas y conocer mejor nuestras
costumbres?” Pregunto, sospechando que al menos parte de su inquietud se debe al hecho de que
tiene miedo de fracasar.
E asiente y le doy un apretón. “Está bien, entonces tú y yo vamos a empezar a salir más para que
puedas conocer mi mundo y mi gente”.
“Creo que eso podría ayudar.” E admite. “Lamento haber perdido el control de esa manera, no sé si
sons hormonas o el estrés, ?o qué! Empecé a girar en espiral y no podía parar”.
“Oye”, interrumpo, “está bien. Quiero que me digas cuando lo pierdas, quiero que me hables cuando
tengas preocupaciones o dudas, ?vale?
“Bueno.” E asiente y me da una sonrisa tímida.
“Ahora vamos a darte algo deida y esta noche saldremos”.
No digo lo que estoy pensando, lo que mi lobo tan desesperadamente quiere a?adir a esa frase. Sé
que es demasiado pronto y E todavía está muy asustada conmigo. Aún así, parece demasiado
emocionanteo para negarlo. Esta noche saldremos juntos. En nuestra primera