Capítulo 13
Capítulo 13 – Dieta durante el embarazo
e
Esto es confuso.
Era mucho más fácil para mí odiar a Sinir cuando él era autoritario y mandón, no estoy seguro de
qué hacer con toda esta amabilidad. Parece demasiado bueno para ser verdad, y eso es una se?al de
alerta garantizada. Aprendí de manera más difícil cuando era huérfano, si parece demasiado bueno
para ser verdad, es porque lo es.
Al mismo tiempo, no puedo alejarme de Sinir. Todavía me abraza y mece con más ternura de lo que
jamás hubiera imaginado. ?Alguien alguna vez me abrazó de esta manera? Mike ciertamente no lo
hizo, y aunque Cora siempre me ha consdo en momentos de necesidad, esto no se sienteo
abrazar a Cora. Soy consciente del toque de Sinir de una manera que está lejos de ser fraternal,
sientoo si su calor me quemara y me pregunto si los hombres lobo tienen temperaturas más altas
que los humanos.
De repente se me ocurre que si Sinir es mitad de atento con sus hijos, mi bebé tendrá más amor
del que yo podría haber esperado. Realmente será un padre maravilloso, suponiendo que esto no sea
un acto para hacerme aceptar alguna nueva condición en nuestro acuerdo. Por otra parte, recuerdo lo
amable que siempre ha sido con Jake y Millie, y que obviamente ama a los ni?os.
No estoy seguro de dónde viene, pero de repente siento una oleada de celos por mujer que se
convertirá en su pareja. E tendrá mucha suerte, y es obvio que su esperma no era el problema con
sus luchas de fertilidad pasadas ahora. Probablemente tendrán muchos hijos juntos y mi bebé podrá
tener hermanos a quienes amar y con quienes jugar. Quizás no pueda tener una familia numerosa,
pero mi hijo será parte de una, y eso es lo importante, ?verdad? Entonces, ?por qué me siento tan
amargado ante idea de que otra mujer esté con Sinir?
Podría sospechar que una loba se sentiría amenazada por mi bebé, porque evitaría que uno de sus
propios cachorros se convirtiera en el heredero de Sinir, pero sé que tampoco es eso. Me acurruco
más cerca mientras mis lágrimas disminuyen y Sinir ronronea, provocando que un delicioso
escalofrío recorra mi espalda. ?Por qué es tan difícil alejarse de él? ?Por qué me decepciona tanto
idea de dejar sus brazos?
No puedo sentirme atraído por él. No puedo. ?Es una receta para el desastre!
“?Qué estás pensando?” Su voz profunda suena en mi oído y me sobresaltoo si me hubieran
sorprendido. Puedo sentir que ya me sonrojo, y cuando lo miro, hay una sonrisa deplicidad en su
rostro.
This belongs to N?velDrama.Org - ?.
Intento conjurar una excusa que explique mi vergüenza, así que confieso una verdad a medias:
“Estaba pensando que quiero más hdo”.
Sinir ahora frunce el ce?o, mirando el cuenco que acabo de terminar. “Creo que eso podría ser
exagerar. El médico dijo que necesitabas una dieta muy nutritiva”.
Al bebé no le gusta esto, y a mí tampoco. Mi antojo aún no ha sido satisfecho y nadie se ha dignado
jamás a decirme qué puedo o noer. “Soy un adulto, Sinir. Puedo ocuparme de mi propia salud”.
“Te pedí que me maras Dominic”. Me lo recuerda, atrapándome en el punto de mira de sus
prantes ojos.
“Mi punto sigue siendo el mismo sin importar cómo te me”. —digo trivialmente, alejándome de él por
fin. Me deslizo de su rodi y me pongo de pie. Su cuello está empapado con mis lágrimas, y aunque
estoy de pie y él arrodido, todavía es casi tan altoo yo. Coloco mis manos en mis caderas,
tratando de no acobardarme ante su expresión severa.
“?Y si te preparo algo más, cuál es tu to favorito?” Preguntas de Sinir.
Poniendo los ojos en nco, recojo mi cuenco y lo rodeo, dirigiéndome hacia puerta. Mis dedos
están a centímetros del mango cuando el brazo del tronco de un árbol rodea mi cintura y me levantan.
“?Ey! ?Bájame!”
“Qué peque?o humano tan travieso”. Sinir cloquea con desaprobación y me deja en el sofá.
“Dijiste que era libre de ir a donde quisiera aquí”. Le recuerdo. “Quiero ir a cocina”.
“Puedes ir a cocina si quieres”, coincide, “pero no si sólo vas a llenarte de hdo. Ese bebé
necesita más que azúcar y grasa para crecer y ser fuerte”.
Cuanto más pasa esto, más me sientoo un ni?o. Aquí estoy, exigiendo dulces cuando sé que no
son lo mejor para mi hijo, pero no puedo evitar los antojos que tengo. El bebé quiere lo que quiere y no
hay razonamiento con mis hormonas. Son más fuertes que cualquier síndrome premenstrual o cambio
de humor que haya experimentado antes, me hacen sentiro una persona diferente. Soy un adulto
maduro, he estado solo toda mi vida; me crié a mí y a Cora, aunque e es mayor. Entonces, ?por qué
tengo ganas de llorar de nuevo simplemente porque no voy a salirme con mía?
Todavía estoy atrapada en mis pensamientos cuando siento unos dedos callosos acariciar mi meji,
atrayendo mi atención hacia Sinir. “?Nunca nadie se ha preocupado por ti lo suficienteo para
poner límites?” Pregunta, buscando mi cara. En el tono equivocado podría haber sonadoo un
recordatorio cruel, pero ha con verdadera simpatía.
“Soy huérfano, ?recuerdas?” Muerdo, mi voz llena de emoción. “Nunca nadie se ha preocupado por mí
en absoluto, noo tú quieres decir”.
“Bueno, eso cambia ahora”. Sinir promó con firmeza, sin dejar lugar a discusiones. “Regreso en
un minuto.”
Permanezco en mi habitación, tratando de contrrme y entender en mi cerebro esta nueva y extra?a
rción con Sinir. Me siento muy confundido por suportamiento y mis propios sentimientos. Mi
cuerpo responde a élo nunca le había respondido a nadie – se sienteo si hubiera cobrado
vida después de un sue?o muyrgo – pero tengo que preguntarme si eso es sólo el bebé.
Seguramente si hay un vínculo tan fuerte entre Sinir y el cachorro que tienen un vínculo mental, yo
también debo sentirme afectado.
Estoy tan perdido en mis pensamientos que casi no me doy cuenta cuando el hombre en cuestión
regresa con una bandeja. Lo coloca frente a mí y, aunque me siento lo suficientemente contrarioo
para sentirme tentado a rechazarlo por principio, ese impulso se evapora tan prontoo levanta
campana para revrida que ha preparado. Son macarrones con queso con brócoli, no
exactamente saludables, pero ciertamente mejores que el hdo. Sin mencionar que es mi to
favorito desde infancia.
“?Como supiste?” pregunto, asombrado. Esto no es algo que él pudiera haber aprendido de su vínculo
con el bebé. No es un antojo, sino un hecho personal que muy poca gente conoce.
“Yo tengo mis maneras.” Sinir responde con picardía, ofreciéndome un tenedor.
Lo acepto con gusto y vuelvo a maravirme ante este hombre misterioso… el lobo. Hay tantas cosas
sobre él que no entiendo, cosas que no tienen nada que ver con ser un hombre lobo, y sí con sudo
humano.
“?Qué pasó entre tú y tu pareja?” Pregunto, no estoy seguro de si es una pregunta apropiada para mí,
pero decido probar mi suerte. “Cuando dijiste que no todos lospa?eros predestinados encajan
bien, ?estabas hando de ti mismo?”
Sinir parpadea y al principio no creo que responda, pero después de un momento suspira y se
sienta a mido. Se inclina hacia adnte y apoya los codos en mis rodis. “Sí.” Admite, mirándome
tomar mi primer bocado deida con un enfoque nítido. Gimo de cer cuando los sabores golpean
mi lengua y una emoción ilegible deste en sus ojos verdes. “Lydia era hermosa, inteligente e
increíblemente calcda. No sé si alguna vez hubo realmente amor entre nosotros, o simplemente el
vínculo. Nos casamos porque… eso es lo que haces cuando encuentras a tu pareja. Sabía que e
sería una buena Luna y quería una familia. Quería darle todo lo que e deseaba; así es cons
parejas, incluso cuando los sentimientos sonplicados, te sientes obligado a hacerlos felices”.
“Lamentablemente lo que Lydia quería era un bebé”. Sinir continuó sombríamente. “Y cuando no
pude darle uno, e me dejó por otro Alfa, sin pensarlo dos veces. Al final no estoy seguro si e me
amaba a mí o a mi dinero y poder. Era una mujer muy materialista y el estatus de Luna no valía tanto
si no engendraba un heredero”.
“Eso es horrible.” Murmuro, queriendo alcanzar su mano, pero sin sentirme lo suficientemente valiente.
“Lo siento mucho.”
Antes de que pueda responder, suena voz de una mujer al otrodo de puerta. “?TOC Toc!”
Cuando Sinir se levanta para abrir puerta, miro mi teléfono y veo una serie de mensajes de texto
de Cora. ?Por qué Dominic Sinir me mó para preguntarme cuál es tuida favorita? ?Cómo
estás? ?Qué está sucediendo? ?Estás con él?
Bueno, ese es un misterio resuelto. Creo. Sin embargo, no tengo tiempo para pensar en ello, porque
Sinir está haciendo entrar a una mujer que no reconozco.
“Ah, Aileen, entra”. Sinir invita, mostránd a habitación. “E, e es Aileen, es esposa de mi
Beta y te ense?ará todo lo que necesitas para interpretar el papel de Luna”.
Por más curiosidad que tengo sobre el papel, tengo más curiosidad por Sinir. Quiero seguir
hando, pero él ya se está yendo y Aileen me ofrece una amplia sonrisa. “?Estas listo para<penzar?”