Capítulo 3
Capítulo 3 – Solicitud
E
Tres días para ir.
Repito estas pbras para mí misma mientras camino por calle, aún preocupada por mi posible
embarazo, incluso mientras me preparo para luchar por mi hermana. De alguna manera, es un
mecanismo de afrontamiento: estoy a punto de suplicarle a Dominic Sinir que salve el trabajo de
Cora, y necesito un pensamiento reconfortante para ayudarme a superar esto.
Sus guardaespaldas me ven primero, y puedo ver cómo mueven boca mientras me acerco, sin duda
notificándole de mi presencia. Acercándome nerviosamente detrás de Dominic, me pregunto por
centésima vez si esto es un error. ?Quién soy yo para pedir un favor a uno de los hombres más
poderosos dela? Sacudiéndome, le digo a peque?a voz en el fondo de mi mente que se calle,
esto es por Cora. Puede que no sea valiente por mí misma, pero puedo ser valiente por e.
“?Se?or Sinir?” pregunto con timidez, sintiendo cómo mi corazónte violentamente contra mi caja
torácica.
Se da vuelta y me mira imperiosamente desde arriba. “?Sí?”
“Soy E Reina, ni?era de Jake y Millie Graves”,ienzo, mordiéndome elbio inferior.
Sus ojos oscuros se fijan en mi boca, y de repente me sientoo un conejo asustado frente a un
lobo hambriento. “Sé quién eres, E”. El sonido de mi nombre en susbios me estremece. Pronuncia
las sbas familiares con tanta intención,o si realmente significaran algo para él.
“Oh… bueno, no quiero ser impertinente, pero soy amiga de Dra. Cora Daniels…” Tan prontoo
digo su nombre, su expresión se cierra y alguna emoción no identificada pasa por sus ojos.
“E me dijo que está en problemas en el trabajo, y sé que eres uno de los donantes del banco”,
improviso. “No sé de qué acusan a Cora, pero estoy segura de que es inocente. Se toma su trabajo
increíblemente en serio y nunca haría nada que ponga en riesgo su carrera”.
“?Y qué esperas que haga al respecto?” pregunta Dominic ominosamente. Puedo decir que no cree mi
débil historia, su lenguaje corporal ha cambiado porpleto, y puedo sentir su creciente ira vibrando
en el aire a nuestro alrededor.
“Solo pensé… esperaba que si tienes influencia allí, puedas decir algo a su favor”, termino, sintiendo
cómo el color inunda mis mejis. Me avergüenzo de mí misma por este intento tan débil, pero no sé
cómo manejar un tema tan delicado de otra manera. Lo último que quiero es meter a Cora en más
problemas.
La mandíb de Dominic se tensa mientras me observa, y voz en el fondo de mi cabeza me insta a
huir. “Según he oído, tu amigaetió un error muy grave, ys consecuencias han sido más que
apropiadas. Lo mejor que puede hacer ahora es asumir responsabilidad de sus errores, no enviarte
a hacer su trabajo sucio por e”.
-Yo… e no, ?ni siquiera sabe que estoy aquí! Lo juro. -imploro.
-He dicho todo lo que tengo que decir sobre este asunto. -dera Dominic, dándome espalda y
entrando en su casa. La puerta se cierra de golpe, y me quedo con sus diversos guardaespaldas.
-Tienes que irte ahora, se?orita. -anuncia bruscamente uno de los hombres.
-No puedo. -gimo-, él tiene que entender, ?va a perderlo todo!
-No te lo vamos a pedir de nuevo. -gru?e un segundo guardia, una ra amenaza en sus pbras.
-Por favor, e es inocente. -ruego-, tienes que… -antes de que pueda decir algo más, los hombres me
agarran de los brazos yienzan a intentar llevarme fuera de propiedad. Sintiéndome realmente
desesperada, vo los talones en el suelo, decidiendo que mi dignidad vale toda futura de Cora. -Te
lo suplico, si pudiera har con el se?or Sinir.
-Ya has hado con él. -murmura el primer guardia-, y francamente tienes suerte de que haya sido tan
generoso contigo. Tu amiga ramente te dijo cosas que no debería.
Lo siguiente que sé es que me han arrojado fuera de propiedad y sobre acera con tanta fuerza
que pierdo el equilibrio, cayendo al suelo mientrass lágrimas brotan en mis ojos. Las puertas de
hierro se cierran de golpe detrás de mí, y no tengo más opción que alejarme antes de avergonzarme
aún más.
Por supuesto, esto fue solo elienzo de mi desgracia. Cuando llegué al trabajo al día siguiente,
descubrí que mis ves ya no encajaban ens cerraduras de puerta principal. Toqué, abrumada por
Gasté todo mi dinero en inseminación y sin trabajo casi no tengo nada. ?Cómo voy a poder
permitirme tener un bebé ahora? Garantizo que no voy a obtener una buena referencia de madre de
Jake y Millie.
Como sis cosas no fueran lo suficientemente ms, cuando regreso a casa encuentro una p de
facturas en el buzón y ni siquiera reconozco a mitad de los remitentes. Las abro una por una,
sintiendo cómo mi confusión e incredulidad crecen cada minuto.
Al mirars tiendas en el desglose de los cargos, mi sospecha crece: todas son los lugares favoritos
de Mike. ?Es posible que haya hecho esto a mis espaldas? ?Que haya estado ocultándomes
facturas durante meses… o a?os? Sé que lo negará si lo enfrento, lo que me deja solo una opción.
Tengo que mar a Kate. Mi antigua mejor amiga puede haberme traicionado porpleto con su
aventura, pero si alguien sabe lo que Mike ha estado haciendo, es e.