17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 2410

Cap铆tulo 2410

    Capítulo 2410


    Pertenece a mi familia


    Sigfrido miró a Jaime, pues se sentía presionado por éste.


    ??Parece que pronto voy a perder mi puesto en sificación Suprema de Honor!?.


    —?Muy bien, Jaime! —gritó Hada emocionada y saltó a taforma.


    Cleo, que había estado a sudo todo este tiempo, tenía una expresión sombría en el rostro.


    Owned by N?velDrama.Org.


    Al aterrizar en taforma, Hada estaba tan extasiada que sus bonitos ojos briban con intensidad,


    y su mirada estaba llena de afecto y admiración.


    Al ver aquello, Jaime, con una mirada tierna, le dedicó una leve sonrisa.


    Como Jaime tenía que confiar en Hada para infiltrarse en el Pcio de Nube Violeta, no tenía más


    remedio que forjar una buena rción con e.


    Alguien vio que Hada y Jaime intercambiaban miradas cari?osas y bromeó:


    —Se?or Higareda, ?es Jaime su futuro yerno? ?Por qué nunca nos ha hado de él?


    Santiago sabía que aque persona no hacía más que tomarle el pelo, pero aun así frunció el ce?o y


    le gritó a Hada:


    —?Hada, cuida tus modales! ?No puedes subir al andéno te dé gana! ?Bájate!


    Al escuchar los gritos de Santiago, Hada hizo un puchero y bajó del andén.


    —Se?or Yura, aquí pasa algo raro. ?Cómo consiguió Jaime hacer sonar Campana del Dragón? ?O


    el martillo o Campana del Dragón deben estar rotos! Jaime es sólo un Replicador de Espíritus de


    Tercer Nivel. ?Cómo pudo con facilidad tomar el martillo e invocar nueve dragones dorados? ?Esto no


    tiene sentido! Si ni el martillo ni Campana del Dragón están rotos, ?este tipo debe estar ocultando su


    verdadera fuerza! Ahora que ha encogido Campana del Dragón y ha guardado, ?es seguro


    suponer que conoce los secretos de Campana del Dragón! —rugió Sigfrido. Se negaba a aceptar el


    hecho de que un Replicador de Espíritus de Tercer Nivel lo hubiera vencido.


    Quirino también estaba extra?ado, así que frunciós cejas y preguntó:


    —Jaime, ?cómo has encogido Campana del Dragón y has mantenido alejada? ?Conoces los


    secretos de Campana del Dragón? ?Es asío pudiste convocar con facilidad a esos nueve


    dragones dorados?


    —Así es. Conozco los secretos de Campana del Dragón. Además, ?en realidad es mía! —Jaime


    asintió.


    En cuanto esas pbras cayeron, multitud se alborotó.


    Mientras tanto, Quirino miraba a Jaime con incredulidad.


    ?No loprendo. La Campana del Dragón ha estado aquí durante tantos a?os. ?Cómo es que de


    repente le pertenece a Jaime??.


    —?Eres tan engreído, Jaime! La Campana del Dragón lleva aquí muchos siglos. ?Cómo puede ser


    tuya? Aún eres muy joven —Sigfrido pensó que Jaime estaba hando tonterías.


    De hecho, al igual que Sigfrido, todos los demás pensaban que Jaime mentíao un estafador.


    —No me importa si me crees o no. Lo que importa ahora es que Campana del Dragón pertenece a


    mi familia. Por lo tanto, tengo derecho a recupera —dijo Jaime con calma.


    —?Tu familia? —Quirino frunciós cejas—. ?Quién es tu padre? ?Quiénes son tus antepasados?


    ?Cómo llegó a ser suya Campana del Dragón?


    —No puedo decirle quién es mi padre, pero sé que Campana del Dragón pertenece a mi familia. Si


    no me creen, les reto a que intenten tocar Campana del Dragón. No sólo no conseguirán tocar


    campana, sino que estoy seguro de que ninguno de ustedes podrá levantar el martillo. —Jaime sacó


    Campana del Dragón de su Anillo de Almacenamiento.


    En cuestión de segundos, Campana del Dragón se hizo tan altao una persona, y el martillo se


    colocó justo aldo de campana.


    —?Eres un mentiroso! ?No te creo! —Sigfrido gritó y se acercó al martillo y a campana, aceptando el


    desafío.


    Sin embargo, por mucho que Sigfrido lo intentó, no pudo levantar el martillo tras varios intentos. El


    martillo no cedía por mucha fuerza que ejerciera.


    Al ver cómo habían salidos cosas, Sigfrido estaba tan avergonzado que se le escapabans


    pbras.


    Quirino, por su parte,nzó una mirada a Jaime y se agachó para levantar el martillo. Su cuerpo emitía


    una fuerte oleada de aura mientras intentaba levantar el martillo, pero éste era tan pesadoo el


    plomo. Huelga decir que él tampoco pudo levantar el martillo.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)