Capítulo 2386
Desesperación
—No te preocupes, Díaz. Hay otras personas en el reino secreto, así que estoy seguro de que aún
podrán aguantar un poco si se encuentran con bestias demoníacas. Dirijámonos allí para rescatarlos
de inmediato. Todo irá bien —Bruno aconsejó.
—Todo es culpa tuya. Debió de ser tu discípulo quien llevó al se?or Casas al reino secreto. —Casio
lanzó dagas con los ojos a Bruno.
Bruno optó por retroceder, no queriendo iniciar una discusión en aque coyuntura.
—Jugar al juego de culpa en tales circunstancias no ayuda en absoluto. Debemos actuar rápido.
Vámonos.
Justo cuando se disponían a irrumpir en el reino secreto con sus hombres para rescatar a Jaime y al
resto, llegó Lope Marcio con sus hombres, de aspecto ansioso. Estaba muy preocupado cuando se
enteró de que su hijo también había entrado en el reino secreto y se había encontrado con bestias
demoníacas.
Al ver que Casio y Bruno se preparaban para partir con sus hombres, preguntó:
—?Qué hacen?
—?Vamos en misión de rescate! Las bestias demoníacas están atacando el reino secreto y algunos de
nosotros estamos atrapados dentro —Bruno deró.
—?Perfecto! ?Vamos juntos! Mi hijo también está atrapado allí! —sugirió Lope.
En circunstancias tan terribles, hicieron caso omiso del conflicto que una vez hubo entre ellos y
dejaron a undo sus diferencias, pues salvar vidas era su máxima prioridad.
Pronto, cientos de personas entraron en tropel en el reino secreto a través de Puerta del Fuego,
corriendo hacia su destino sin demora.
Al mismo tiempo, Bosco, de Puerta del Trueno, se dirigió al reino secreto des bestias demoníacas
con miembros del Castillo de Media Luna Creciente para rescatar a Cleo, que también estaba
atrapado dentro.
La bata en el reino secreto des bestias demoníacas había alcanzado su punto álgido en ese
momento.
La extraordinaria velocidad del Tigre meante había superado imaginación de Jaime. Se movía
tan rápido que Jaime ni siquiera podía tocarlo.
Por otrodo, Kerem estaba rodeado de muchas bestias demoníacas vdoras, mientras que el
dragón dorado que se manifestaba a partir del Poder de los Dragonesnzaba continuos ataques
contras criaturas vdoras, aprovechando su ventaja.
Mientras tanto, mucha gente que luchaba en tierra ya había perecido tras ser atacada pors bestias
demoníacas, al no poder soportar intensidad de embestida.
Un discípulo del Castillo de Media Luna ndió su espada y cortó cabeza de una bestia
demoníaca que cargó contra él. Sin embargo, antes de que pudiera replegar espada, otra bestia
demoníaca se abnzó sobre él. Una aterradora oleada de aura envolvió al discípulo mientras
bestia gru?ía y le arrancaba cabeza.
La misma escena espantosa se repetía una y otra vez, pues cantidad de bestias demoníacas era
abrumadora.
Owned by N?velDrama.Org.
Evangelina y Zero luchaban con desesperación por sus vidas. No tenían tiempo libre para ayudar a
Jaime aunque lo deseaban.
Poco a poco, más gente moría en medio de masacre y, tras el aumento de bajas, empezaron a
aparecer brechas en el círculo defensivo que formaban, haciendo situación más precaria de lo que
ya era.
Jaime miró al suelo desde el aire. Un brillo gélido apareció en sus ojos al contemr los cuerpos sin
vida.
—?Mueran, animales! —rugió Jaime mientras sujetaba Espada Matadragones, y el dragón dorado
que se unió a bata gru?ó antes de volver al instante aldo de Jaime.
Jaime estaba decidido a matar al Tigre meante lo antes posible para poder salvars vidas de
todos.
El terror invadió los ojos del Tigre meante cuando miró al dragón dorado que se quedaba detrás de
Jaime. De inmediato se dio vuelta para huir hacias profundidades de Monta?a de Bestia
Demoníaca.
Jaime entró en ión. Saltó al aire y persiguió al Tigre meante, concentrando toda su energía en
eliminarlo.
Sin darse cuenta, persiguió al Tigre meante hasta el centro de Monta?a de Bestia Demoníaca.
Mientras tanto, Kerem se puso nervioso al enfrentarse solo as bestias vdoras.
La energía espiritual de Kerem estaba casi agotada tras unarga e intensa bata, por lo que pendía
de un hilo, luchando por aguantar.
Justo entonces, una bestia demoníaca vdora de afdos colmillos cargó directamente contra
Kerem. Abrió sus fauces sangrientas, queriendo tragárselo entero.
Ante semejante amenaza, Kerem maldijo para sus adentros. Se había quedado sin salvación y sólo
podía cerrar los ojos, desesperado.