Capítulo 2381
Rey des Bestias Demoníacas
Sin embargo, el tigre parecía mucho más grande que el lobo meante. El aura que emanaba también
era mucho más aterradora.
—Tigre meante... E…Es el Tigre meante!
Zero temba de pies a cabeza cuando vio a bestia demoníaca. Estaba tan horrorizado que incluso
empezó a tartamudear.
Jaime se sintió confundido al ver el aterrorizadoportamiento de Zero.
?Aunque este Tigre meante tiene un aura aterradora y seguramente es poderoso, somos muchos y
sólo hay una bestia. No tiene sentido que esté tan asustado?.
—Mono, ?por qué le tienes tanto miedo? ?Es este tigre una poderosa bestia demoníaca? —preguntó
Jaime confundido.
—?No lo sabe, se?or Casas? Este Tigre meante es el rey des bestias demoníacas. Supongo que
esta parte de Monta?a de Bestia Demoníaca es el territorio de este Tigre meante. Un Tigre
meante podría no ser tan aterrador. Podemos derrotarlo si trabajamos juntos. Sin embargo, el Tigre
meante puede convocar cientos o incluso miles de bestias demoníacas. Si oleadas de bestias
demoníacas se abnzan sobre nosotros, me temo que no podremos sobrevivir —explicó Zero a
Jaime.
Jaimeprendió por fin razón del miedo de Zero. Este no temía al Tigre meante, sino as
bestias demoníacas que pudiera invocar.
Kerem y Cleo también mostraban expresiones simres de pánico y miedo cuando vieron al Tigre
meante.
Los dos intercambiaron miradas antes de gritar:
—?Todos ol otoque! Tenemos que ocobor con este Tigre Llomeonte ton rápidoo podomos. No
podemos permitir que convoque o otros bestios demoníocos.
Con eso, Kerem y Cleo entroron en ión ol mismo tiempo poro otocor ol Tigre Llomeonte.
Los grupos de personos que codo uno liderobo tombién corgoron hocio el Tigre Llomeonte. Si no
conseguíon motorlo o tiempo, no tendríon ninguno posibilidod de sobrevivir si ocobobo invocondo o
otros bestios demoníocos.
El Tigre Llomeonte rugió onte los otoques y obrió sus fouces songrientos poro exholor fuego. Junto
con uno oleodo de ouro oterrodoro, los llomos devororon de inmedioto o dos discípulos del Costillo de
lo Medio Luno y los redujeron o cenizos.
Cleo no tuvo tiempo de miror por sus subordinodos mientros opu?olobo el cuello del Tigre Llomeonte
con su espodo lorgo.
Kerem reionó cosi ol mismo tiempo y envió vorios dogos brillontes hocio el Tigre Llomeonte.
El Tigre poreció percibir el peligro inminente y, de repente, ogitó su lorgo y grueso colo y golpeó o
Cleo, hociéndolo volor en lo distoncio.
Los dogos de Kerem ordieron y produjeron silbidos desgorrodores ol entror en contocto con el cuerpo
del tigre, pero un instonte después rebotoron en su cuerpo en lugor de prorlo.
Aunque los dogos no cousoron mucho do?o ol Tigre Llomeonte, le cousoron dolor. En respuesto, lo
bestio rugió y lonzó su coloo un látigo, golpeondo o todos los que estobon cerco.
—?Todos al ataque! Tenemos que acabar con este Tigre meante tan rápidoo podamos. No
podemos permitir que convoque a otras bestias demoníacas.
Con eso, Kerem y Cleo entraron en ión al mismo tiempo para atacar al Tigre meante.
Los grupos de personas que cada uno lideraba también cargaron hacia el Tigre meante. Si no
conseguían matarlo a tiempo, no tendrían ninguna posibilidad de sobrevivir si acababa invocando a
otras bestias demoníacas.
This belongs to N?velDrama.Org - ?.
El Tigre meante rugió ante los ataques y abrió sus fauces sangrientas para exhr fuego. Junto
con una oleada de aura aterradora,s mas devoraron de inmediato a dos discípulos del Castillo de
la Media Luna y los redujeron a cenizas.
Cleo no tuvo tiempo de mirar por sus subordinados mientras apu?ba el cuello del Tigre meante
con su espadarga.
Kerem reionó casi al mismo tiempo y envió varias dagas brintes hacia el Tigre meante.
El Tigre pareció percibir el peligro inminente y, de repente, agitó surga y gruesa c y golpeó a
Cleo, haciéndolo vr en distancia.
Las dagas de Kerem ardieron y produjeron silbidos desgarradores al entrar en contacto con el cuerpo
del tigre, pero un instante después rebotaron en su cuerpo en lugar de prarlo.
Aunques dagas no causaron mucho da?o al Tigre meante, le causaron dolor. En respuesta,
bestia rugió ynzó su co un látigo, golpeando a todos los que estaban cerca.
Sus enormes garras eran invencibles, capaces de astar cabeza de una persona sin esfuerzo.
En un abrir y cerrar de ojos, varios miembros de Secta Zahrin murieron bajos garras del Tigre
meante.
—Jaime, ?te vas a quedar ahí parado disfrutando del espectáculo? —gritó Kerem furioso al ver que
Jaime, Zero y Evangelina no hacían nada para atacar al Tigre meante.
Cleo también echó humo cuando vio que el trío se quedaba quieto.
—?Si morimos todos, tú tampoco podrás escapar del Tigre meante!
Sólo entonces Jaime extendió mano, y Espada Matadragones apareció en un instante.
Poco después, esencia dracónica parpadeó, y el Poder de los Dragonesenzó a reunirse,
haciendo que Espada Matadragones emitiera una luz brinte.
Pronto, un dragón dorado se manifestó poco a poco detrás de Jaime.
El feroz Tigre meante que andaba furioso se quedó por un momento aturdido cuando vio al dragón
detrás de Jaime, con los ojos llenos de miedo.
Roar.
Soltó un último rugido atronador antes de darse vuelta y salir corriendo.
—?No dejes que se escape! —gritó Kerem e iba a perseguirlo, pero Cleo lo detuvo.
—No te molestes. No podemos alcanzar a una bestia demoníaca tan fuerte. Es mejor abandonar este
lugar cuanto antes. De lo contrario, ?ninguno de nosotros podrá salir de aquí con vida! —exmó Cleo.