Capítulo 2339
No soy tonto
Sin embargo, ninguno de los discípulos parecía asustado por lo que estaba ocurriendo. Más bien,
parecían excitados por lo que estaba por venir.
Los zarcillos negros atravesaron de repente sus cuerpos, y su energía marcial se drenó de inmediato.
Al mismo tiempo, los poderes de Delgado crecieron bastante, y nie negra que le rodeaba se hizo
cada vez más espesa.
Pronto, los discípulos se convirtieron en cadáveres secos. Sin embargo, incluso después de sus
muertes, seguían teniendo miradas encantadas en sus rostros. Erao si muerte fuera algo por lo
que mereciera pena alegrarse.
Emiliano y Arán se quedaron estupefactos ante esta escena. Aunque sabían que el Cultivo Demoníaco
podía permitir que uno absorbiera energía de otro para fortalecerse, seguía siendo chocante haberlo
presenciado ellos mismos.
—Delgado, ?estás neando absorber los poderes de otros para luchar contra Jaime?
Arán por finprendió el n de Delgado.
—Sí. ?A alguno de ustedes se le ocurre algo mejor que esto? —respondió Delgado.
Arán no respondió nada. Al fin y al cabo, no había mejor manera que ésta de enfrentarse a Jaime.
Emiliano, por su parte, frunciós cejas.
—Si bien es cierto que puedes ir contra Jaime después de absorber sus poderes para fortalecerte,
también puedes enfrentarte con facilidad a nosotros. ?Y si no nos entregas los Frutos de Conexión
Espiritual una vez que termines de luchar?
Content ? copyrighted by N?velDrama.Org.
Tenía sus propias preocupaciones. Si Delgado conseguía fortalecerse, su único resultado, al final, era
la muerte. Delgado tenía última pbra sobre si quería o no darles los Frutos de Conexión
Espiritual, después de todo.
—?Tiene alguna otra opción además de confiar en mí, se?or Carrión? Además, de ninguna manera
traicionaría a dos nes importantes sólo por unos Frutos de Conexión Espiritual. No soy tonto —dijo
Delgado.
—Emiliano, creo que vale pena intentarlo. Si no, no sólo no conseguiremos los Frutos de Conexión
Espiritual, sino que Jaime no nos dejará escapar —dijo Arán. Sabía que los poderes de Jaime
aumentarían si conseguía los frutos. Ninguno de ellos podría vivir un día más si eso ocurriera.
Tras dudar un momento, Emiliano asintió y dijo:
—De acuerdo, entonces. Hagámoslo.
Los discípulos de Secta Vientofuerte se quedaron atónitos ante sus pbras. Al instante cayeron de
rodis mientras suplicaban:
—?No puede hacer esto, se?or Carrión! Le hemos sido leales. No puede abandonarnos.
Los discípulos de Secta de Estre Vdora también estaban de rodis. Estaban a punto de
suplicar por sus vidas cuando unos zarcillos negros se deslizaron hacia ellos y se enroscaron
alrededor de sus cuerpos.
Estos artistas marciales sabían que era inútil suplicar por sus vidas. Empezaron a correr en todas
diriones, intentando abandonar aquel lugar miserable.
Por desgracia, los zarcillos los envolvían con una fuerza mortal, y ninguno de ellos podía moverse.
Una vez más, el aura de Delgado aumentó bastante a medida que los poderes de los artistas
marciales fluían hacia él.
Jaime frunciós cejas al ver aquello. Todavía montado en el dragón, se abnzó hacia ellos.
No podía dejar que Delgado se hiciera más poderoso. De lo contrario,s cosas seplicarían.
Jaime seguía malherido, así que sólo podía confiar en los poderes del dragón. Si criatura no podía
derrotar a Delgado, entonces no había forma de que Jaime pudiera seguir protegiendo los Frutos de
Conexión Espiritual.
El dragónnzó un rugido y cargó contra Delgado bajo el control de Jaime.
Delgado se limitó a resor y saltó hacia arriba,nzando un pu?etazo al dragón mientras lo hacía.
El dragón abrió boca y soltó su aliento, que chocó de frente con el pu?etazo de Delgado.
?Pum!
La energía marcial impregnó el aire tras el impacto. El aliento del dragón se disipó y una fuerza
aterradora golpeó su cabeza.
Lanzó un grito de agonía, casi sacudiendo a Jaime de cabeza en el proceso.
Delgado se bnceó y se precipitó desde el aire.