Capítulo 2335
Rendición
—?Cáte!
Delgado golpeó con palma de mano espalda de Alba, que de inmediato vomitó una bocanada
de sangre, con el rostro pálidoo una sábana.
—?Para!
Jaime frunció el ce?o. Sus ojos se llenaron de una mirada asesina.
—Escúchame, joven. Puedes salvar vida de chica si teportas; de lo contrario, morirá... —
Delgado volvió a amenazar a Jaime.
A Emiliano y Arán también les repugnaba táctica empleada por el guardián. Sin embargo, dada
situación actual, no parecía haber otra opción viable para refrenar a Jaime.
—?Está bien, me rendiré, pero tienes que libera! —Jaime asintió. El dragón dorado que tenía debajo
desapareció al instante y aterrizó en el suelo.
En cuanto los pies de Jaime tocaron el suelo, el aura de Emiliano estalló, impulsándolo hacia dnte y
haciéndolo desaparecer de vista. Sin dar tiempo a Jaime a prepararse, Emiliano le golpeó con furia
en espalda con un poderoso golpe de palma.
El golpe fue demasiado potente, produciendo un fuerte estruendo al caer sobre espalda de Jaime.
La brutal fuerza hizo que Jaime saliera despedido hacia atrás, manando sangre de su boca al aterrizar
en el suelo.
Su rabia era palpable mientras miraba con atención a Emiliano. Sin embargo, éste no se inmutó y dijo
con desprecio:
—Vamos, Jaime. Levántate y vuelve a luchar conmigo. Como muevas un dedo, Alba morirá al
instante.
Jaime miró con atención a Emiliano, pero no se atrevió a moverse. Sabía que, si actuaba ahora, el
guardián de seguro mataría a Alba. Así que se quedó quieto, hirviendo de rabia, pero impotente para
actuar.
Content ? copyrighted by N?velDrama.Org.
Al ver que Jaime estaba demasiado asustado para moverse, Emiliano rio triunfante. De inmediato saltó
en el aire y asestó una patada devastadora en el abdomen de Jaime, haciéndolo retroceder.
?Bum!
El impacto fue devastador. Los órganos de Jaime se sacudieron y sangre siguió brotando de su
boca. Era evidente que estaba malherido.
Alba observó horrorizada cómo Jaime era brutalmente golpeado, incapaz de soportar culpa de ser
causa de su sufrimiento. Gritó desesperada:
—?Se?or Casas! Se?or Casas, ?no se preocupe por mí! Déjeme…
Aunque Alba le rogaba a Jaime que se defendiera, él no podía ignorar su situación. Después de todo,
le debía el haberle salvado vida. No podía soportar ve morir.
Cuando Emiliano vio que Jaime estaba demasiado asustado para contraatacar, bajó guardia y
golpeó a éste con pu?etazos y patadas.
Emiliano siguió descargando su ira hasta que se cansó, dejando a Jaime mal herido y apenas capaz
de mantenerse en pie.
Delgado echó a Alba a undo e indicó a Emiliano:
—Muy bien, vamos por el Fruto de Conexión Espiritual y nos ocuparemos de este tipo más tarde.
Dado ques heridas de Jaime eran tan graves que cualquier guerrero experto podría acabar con
facilidad con él, al guardián ya no le preocupaba enfrentarse a aquel hombre.
—De acuerdo. Acabaremos con él después de repartir los Frutos de Conexión Espiritual —Emiliano
asintió con cabeza.
El verdadero motivo de Delgado para impedir que Emiliano matara a Jaime era apoderarse del cuerpo
y fuerza de éste. Sabía que absorbiendo el poder de Jaime y apoderándose de su cuerpo, su propio
poder aumentaría bastante.
Sin embargo, no podía revr sus verdaderas intenciones por el momento, por miedo a que Emiliano
y Arán sospecharan de él.
—Se?or Casas, se?or Casas... todo es culpa mía. Si no me hubieran capturado, usted no estaría en
esta situación —dijo Alba mientras se acercaba a Jaime, limpiándole sangre.
Abrumada por el dolor y culpa, odiaba que su debilidad hubiera causado tantos problemas a Jaime.
—No tiene por qué culparse, se?ora Lope de Vega. Estoy bien. No moriré con tanta facilidad
tranquilizó Jaime con una débil sonrisa.
—?Viglos y asegúrate de que no se escapan! —Emiliano ordenó a sus hombres que vigran a
Jaime y Alba, y luego siguió a Delgado hasta el árbol de Conexión Espiritual, meditando su estrategia
para conseguir el Fruto de Conexión Espiritual.