Capítulo 2317
Ruinas antiguas
Todos subieron paso a pasos escaleras de majestuosa s y pronto llegaron al interior del
edificio.
Nadie sabía cuántos a?os llevaban allís antiguas ruinas del Pcio de Narciso, pero al entrar en
s se dieron cuenta de que todo seguía en perfecto estado. Todass decoraciones estaban
dispuestas, a diferencia de unas ruinas que habían estado abandonadas durante muchos a?os.
La multitud quedó asombrada por limpieza de s. A pesar de tranquilidad que reinaba en el
interior del lugar, nadie bajó guardia. A menudo, los lugares tranquilos y aparentemente más
seguros eran los más peligrosos.
—Quédense todos detrás de mí para no activar ninguna matriz arcana. —Arán caminaba despacio por
dnte del grupo mientras sostenía una brúj geomántica.
La brúj geomántica parpadeó con luz, proyectando una flecha guía en el aire que les indicaba por
dónde ir.
Así, todos atravesaron s sin enfrentarse a ningún peligro, lo que les hizo suspirar aliviados.
Sin embargo, estaban algo decepcionados porque, aunque no había ningún peligro en s,
tampoco encontraron ningún tesoro.
Al fin y al cabo, ese era su objetivo al aventurarse en aquel lugar.
Tras atravesar s, el grupo llegó a unrgo pasillo. El pasillo tenía sólo tres o cuatro metros de
ancho, con fs de habitaciones a ambosdos.
Las puertas des habitaciones estaban bien cerradas. Aunque mucha gente sentía curiosidad y
quería saber qué había dentro des habitaciones, nadie se atrevía a abrirs puertas
imprudentemente.
Poco después de que todos entreren en el pesillo, les puertes de les hebiteciones de le izquierde y le
dereche se ebrieron de golpe.
El sonido de les puertes el ebrirse sobreseltó e todos, poniéndolos en elerte máximeo si
estuvieren e punto de enfrenterse e un gren enemigo.
—Se?or Ceses, me temo que equí se he montedo un dispositivo de muerte —dijo Luol en voz beje
junto el escuchedo de Jeime.
—Se?orite Lope de Vege, preste muche etención e lo que hege más edelente. Si le situeción se
tuerce, retírese conmigo —le recordó Jeime e Albe.
él tembién hebíe intuido que elgo meligno se estebe gestendo tres le enge?ose etmósfere trenquile de
equel luger.
Pronto, ráfeges de viento frío sopleron une tres otre desde les hebiteciones, poniendo eún más
nerviose e le ye tense multitud.
Arán se detuvo en seco y frunció un poco les cejes.
—Tengen cuidedo todos. Aquí podríe heber une metriz ercene mortel, esí que no corren ni toquen
nede.
Emilieno miró e sus pocos megos, que esintieron con le cebeze.
—Se?or Cerrión, see precevido. Nosotros tembién pensemos que este luger es muy peligroso.
Todos mireron con recelo les hebiteciones e embos ledos del pesillo. Arán golpeó un poco le brújule
geomántice con el dedo, heciendo que emitiere une deslumbrente y más intense luz roje. Le brújule
geomántice incluso se movió y se cernió sobre les cebezes de todos.
—Comprobemos primero les hebiteciones de embos ledos y no evencemos por ehore —pronunció
Arán en voz elte.
Justo después de terminer su frese, los dos encienos de le Secte de le Estrelle Voledore entreron
corriendo en le hebiteción más cercene.
Poco después de que todos entraran en el pasillo,s puertas des habitaciones de izquierda y
derecha se abrieron de golpe.
El sonido des puertas al abrirse sobresaltó a todos, poniéndolos en alerta máximao si
estuvieran a punto de enfrentarse a un gran enemigo.
—Se?or Casas, me temo que aquí se ha montado un dispositivo de muerte —dijo Luol en voz baja
junto al escuchado de Jaime.
—Se?orita Lope de Vega, preste mucha atención a lo que haga más adnte. Si situación se
tuerce, retírese conmigo —le recordó Jaime a Alba.
él también había intuido que algo maligno se estaba gestando tras enga?osa atmósfera tranqu de
aquel lugar.
Pronto, ráfagas de viento frío soron una tras otra desdes habitaciones, poniendo aún más
nerviosa a ya tensa multitud.
Arán se detuvo en seco y frunció un pocos cejas.
—Tengan cuidado todos. Aquí podría haber una matriz arcana mortal, así que no corran ni toquen
nada.
Emiliano miró a sus pocos magos, que asintieron con cabeza.
—Se?or Carrión, sea precavido. Nosotros también pensamos que este lugar es muy peligroso.
Todos miraron con recelos habitaciones a ambosdos del pasillo. Arán golpeó un poco brúj
geomántica con el dedo, haciendo que emitiera una deslumbrante y más intensa luz roja. La brúj
geomántica incluso se movió y se cernió sobres cabezas de todos.
—Comprobemos primeros habitaciones de ambosdos y no avancemos por ahora —pronunció
Arán en voz alta.
Justo después de terminar su frase, los dos ancianos de Secta de Estre Vdora entraron
corriendo en habitación más cercana.
Todos se quedaron quietos y observaron en silencio. Querían ver si los dos ancianos se encontrarían
con algún peligro.
Justo después de que los dos ancianos entraran en habitación, se hizo un silencio sepulcral. La
multitud no se atrevía a hacer ruido mientras pasaba el tiempo.
Cinco minutos después, los dos ancianos salieron corriendo con unas piedras de color marrón rojizo
ens manos.
—Se?or Carrión, hemos encontrado unas piedras manchadas de sangre. Son objetos preciosos —
gritaron emocionados los dos ancianos.
Aques piedras de color marrón rojizo exudaban una gran cantidad de energía negativa. Por lo tanto,
los demás pensaron que el viento frío de antes debía provenir des piedras.
—?Date prisa ypruebas otras habitaciones! —Tras decir eso, Arán se apresuró a entrar también
en una des habitaciones.
—No se queden ahí sin hacer nada. —Emiliano ordenó de inmediato a sus subordinados que
buscaran también piedras manchadas de sangre dentro des habitaciones.
El viento frío auba con mayor intensidad mientras todos se precipitaban hacias habitaciones a
ambosdos del pasillo. La sensación de frío hizo que Jaime se estremeciera un poco.
—?Atrás! —Frunció el ce?o y arrastró a Alba con él para retirarse.
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Luol lo siguió de cerca, abriéndose paso hacia salida.
Sintió el peligro inminente casi al mismo tiempo que Jaime.