Capítulo 2314
Arán
—?Vaya basura! ?Cómo te atreves a marte mago con semejante nivel de habilidad? Eres un
completo desperdicio de recursos. Date prisa, ?quieres? —bramó Emiliano molesto.
Si seguían atrapados, otros se beneficiarían a su costa. Sin embargo, no había elión: los primeros
en entrar ens ruinas sufrirían más que los demás.
No obstante, los magos no podían hacer otra cosa que acelerar mientras Emiliano se sentaba a un
lado con el ce?o fruncido. El conjunto arcano, que parecía tan inofensivo, era capaz de atraparlos
durante un periodo de tiempo tanrgo. Sin duda, el Pcio Narciso hacía honor a su reputación.
En ese momento, Emiliano giró cabeza hacia undo y echó un vistazo. Una mirada desagradable
se extendió por su rostro.
—?Oh, no! Alguien se dirige hacia nosotros. No debemos dejar que nos sobrepasen. ?Deprisa! —instó
Emiliano con ansiedad cuando sintió que se acercaba gente.
Jaime y Alba miraron al mismo tiempo en misma dirión.
Oleadas de aura del Dios des Artes Marciales surgieron hacias profundidades del bosque desde
la entrada.
—?Ha vuelto a entrar alguien, se?or Casas? —preguntó Alba al percibir el aura.
—Sí. También hay bastantes. Parece que se va a llenar —respondió Jaime con solemnidad.
Cuanta más gente había, más difícil era conseguir el objeto mágico ens antiguas ruinas.
This is from N?velDrama.Org.
?Bum! ?Bum! ?Bum!
Sonaron una serie de explosiones. Dos ancianos con pa?uelos ncos en cabeza cortaban el árbol
que tenían dnte. El gigantesco árbol, partido por mitad, cayó a losdoso pajas, dejando al
descubierto una amplia carretera que atravesaba el bosque.
Un carruaje apareció en el camino que acababa de abrirse, llevado por cuatro mujeres jóvenes
vestidas de nco. y un trigrama estaba incrustado en parte superior del carruaje.
Pronto, aques personas llegaron frente a Jaime. Cuando Alba vio el carruaje, frunció el ce?o y
preguntó:
—?Por qué está aquí también el mariquita?
—?El mariquita? —Jaime se quedó estupefacto, sin entender de qué haba Alba.
—Es Arán Lindor, el heredero mayor de Secta de Estre Vdora. Aunque es un hombre, se
viste de mujer todos los días. ?Qué asco! —espetó Alba con cara de repulsión.
En ese momento, el carruaje se detuvo ys cortinas se abrieron. De él salió una persona vestida de
nco y muy maquida.
Su aspecto era muy seductor, y cada una de sus iones desprendía un encanto seductor.
Jaime se quedó boquiabierto cuando vio a persona bajar del carruaje.
??Es el heredero mayor de Secta de Estre Vdora que mencionó Alba? ?Es un hombre??.
—Se?or Casas, este tipo es un poco pervertido. Debe tener cuidado…
Cuando Alba vio que Jaime miraba a Arán, le recordó en voz baja:
—En realidad es un hombre. No se deje enga?ar por su aspecto.
En cuanto Arán salió del carruaje y vio a Alba, sonrió.
—?Qué casualidad! No esperaba encontrarme contigo aquí, Alba…
A grandes zancadas, saludó a Alba con entusiasmo y estuvo a punto de toma de mano.
Sin embargo, e lo evitó con disgusto.
—?Por qué está usted también aquí, se?or Lindor? —preguntó Alba a Arán.
—Hay una actividad anormal ens monta?as Kazillion. Dado que posiblemente hayan aparecidos
antiguas ruinas del Pcio de Narciso, ro que tengo que venir a echar un vistazo. ?Y si consigo
hacerme con algunos objetos preciosos? —explicó Arán con una sonrisa.
Sólo entonces Jaime creyó por fin que aque persona de aspecto seductor era en realidad un
hombre, pues su nuez de Adán era bastante evidente.
Mientras haba con Alba, Arán dirigió también su mirada a Jaime.
Se quedó atónito por un momento antes de que una mirada lujuriosa cruzara sus ojos.
Cuando Jaime sintió intensa mirada de Arán, se estremeció y se le puso piel de gallina en el
brazo.
—Alba, ?quién es este apuesto muchacho? Parece desconocido. No es de Secta Luminosa,
?verdad? —preguntó Arán a Alba.