Capítulo 2300
Jactancia
En ese momento, muchos artistas marciales se sorprendieron. No esperaban que Jaime se enfrentara
al martillo de bronce del oponente con sus propias manos. Lo que era aún más asombroso era que,
por lo que se veía, ?parecía ileso!
Sansón apretó los dientes. No podía dejar que nadie viera que tenía el brazo herido, pues de lo
contrario sería demasiado embarazoso.
—Chico, sí que tienes habilidades. Sólo usé el treinta por ciento de mi fuerza, pero tes arreste
para bloquear mi ataque... —Sansón habló, tratando de salvar su reputación.
—?Sólo usaste el treinta por ciento de tu fuerza? —Jaime fingió sorpresa—. Sólo usé el diez por
ciento, pero ahora usaré el treinta por ciento. A ver cuánto usas tú contra mí.
En cuanto dijo eso, Jaime avanzó de nuevo hacia Sansón. Sin ningún movimiento extravagante,
descargó un feroz pu?etazo hacia este último.
Sintiendo aterradora fuerza que venía hacia él, Sansón entró en pánico.
Antes había estado fanfarroneando, pero el pu?etazo de Jaime parecía aún más feroz que antes.
No obstante, Sansón hizo acopio de todas sus fuerzas y gritó con fuerza antes de responder al
pu?etazo de Jaime con sus dos martillos.
—?Desata el poder!
?Boom!
Tras un fuerte estampido, todos vieron levantarse una nube de polvo y desmoronarses rocas
circundantes.
Cuando el polvo se asentó, todos se quedaron boquiabiertos.
Vieron a Sansónpletamente despeinado, sosteniendo sólo el mango de uno de los martillos de
bronce en su mano. Los dos martillos se habían hecho a?icos y estaban esparcidos por el suelo.
Sansón se quedó en silencio, mirando los martillos rotos que tenía ens manos con ojos que casi se
le salían des órbitas.
—Hmph, ?esta es toda habilidad que tienes? ?Cómo te atreves a rdear de ello? —se mofó Jaime
y le propinó una patada a Sansón, haciéndolo vr por los aires.
El cuerpo de Sansón salió despedido hacia atrás, y un chorro de sangre brotó de su boca al chocar
contra el suelo.
Los demás discípulos de Secta Vientofuerte se quedaron paralizados de asombro, mirando a Jaime
con incredulidad.
Jaime se acercó a Sansón paso a paso, enviando ondas de miedo a través de este último cuando notó
que Jaime avanzaba hacia él.
—?Qué vas a hacer?
Jaime dio un paso adnte, puso el pie sobre el pecho de Sansón y luego preguntó en tono gélido:
—?Quién mató a esos artistas marciales? ?Fue alguien de Secta Vientofuerte?
Sansón miró los cuerpos de los artistas marciales que habían quedado esparcidos por el suelo y evitó
el contacto visual con Jaime, inseguro de cómo responder a su pregunta.
No podía solo dtar a Emiliano, pues éste era el joven maestro de Secta Vientofuerte.
Al notar los ojos evasivos de Sansón, Jaime de repente aplicó presión con su pie, haciendo que el
pecho del hombre se hundiera al instante.
Mientras sangre brotaba de boca de Sansón, su rostro se retorcía de agonía.
N?velDrama.Org holds text ? rights.
—Te diré... Te lo diré... —Sansón dijo asustado antes de revr—: Fue el se?or Emiliano Carrión
quien los mató a todos.
—?Emiliano? —Jaime parecía algo sorprendido. Después de todo, Emiliano no era muy fuerte. Era
sorprendente que lo hubieran enviado a buscars antiguas ruinas del Pcio de Narciso ens
Monta?as Kazillion. Tendría más sentido enviar a Demithor en su lugar porques antiguas ruinas eran
tan peligrosas que gente a menudo moría.
—?Dónde está Emiliano? —preguntó con frialdad Jaime.
—El se?or Carrión bajó a cueva. Las antiguas ruinas del Pcio de Narciso podrían estar dentro de
la cueva —respondió Sansón con sinceridad, temeroso de ocultarle nada a Jaime—. Te lo he contado
todo, así que por favor... ?no me mates! —suplicó Sansón.
Los otros artistas marciales miraron al suplicante Sansón con miradas de desprecio. Parecía que
incluso uno que había alcanzado el nivel de Dios des Artes Marciales seguía siendo muy humano y
no muy diferente de ellos.
Todo eso de que los que habían alcanzado el estatus de Dioses des Artes Marciales eran deidades
no eran más que tonterías.
—Si no te mato, ?no habrán muerto en vano esos artistas marciales?
Una mirada gélida se arremolinó en los ojos de Jaime mientras pisoteaba el pecho de su oponente.
Sansón escupió una bocanada de sangre, su fuerza vital disminuyó de inmediato hasta desvanecerse
porpleto.
Los restantes discípulos de Secta Vientofuerte se asustaron al ver esto y rápido giraron sobre sus
talones y corrieron.