Capítulo 2287
Astado
—En efecto, este es el constituyente terrenal. Aunque hay bastante gente con esta constitución, ?no
muchos pueden alcanzar su nivel de cultivo! ?Por qué quieren captura estos dos Túnicas de Oro
Negro? ?Es por su constitución única? —dijo Arconte.
Justo en ese momento, Jaime recordó vez en que René y Magnolia fueron llevadas cautivas por
Secta de Corazón Maligno al reino secreto debido a sus constituciones únicas.
Pero mientras reflexionaba, los dos Túnicas de Oro Negro se acercaban con velocidad a mujer. E
ya no tenía fuerzas para defenderse.
Uno de ellos agarró. Luego se dieron vuelta para marcharse. Jaime entró de inmediato en ión,
bloqueándoles el paso.
Arconte y Alba no tardaron en hacer lo mismo.
Los dos Túnicas de Oro Negro se sorprendieron al saber que había gente escondida cerca.
A pesar de su entrenamientoo Santos des Artes Marciales, los Túnicas Doradas Negras no
habían detectado presencia de su oponente hasta que Jaime saltó. Cuando lo reconocieron, sus
ojos parpadearon con una pizca de nerviosismo.
—?Dos Túnicas de Oro Negro contra una mujer? ?Son cobardes? ?Desde cuándo Secta de
Corazón Maligno es tan desvergonzada? —se mofó Jaime.
—Esto no tiene nada que ver con ustedes. Apártate de nuestro camino o sufriráns consecuencias —
le advirtió uno de los Túnicas de Oro Negro.
—Malphas no es rival para mí, y mucho menos ustedes —dijo Jaime con confianza—. Puedo
derrotaros con facilidad a los dos. Suélte y les perdonaré vida.
—?Por qué vas contra Secta de Corazón Maligno, Jaime Casas? ?Te has olvidado de tus
compa?eras que aún están bajo nuestra custodia?
Los Túnicas de Oro Negro no se dejaron convencer con facilidad e incluso sacaron a relucir a Josefina
ys demás para amenazar a Jaime.
Enfurecido, una ráfaga de aura asesina surgió dentro del cuerpo de Jaime. Dirigiendo su gélida mirada
hacia los Túnicas de Oro Negro, habló en un tono bajo y amenazador.
—Suelten a mujer de inmediato y quítense vida o sufrans consecuencias.
Los Túnicas de Oro Negro percibieron el aura peligrosa que emanaba de él. Tras intercambiar una
rápida mirada,nzaron juntos un ataque sorpresa contra Jaime.
Sabían que enfrentarse solos a un oponente formidable sería una tarea de enormes proporciones, así
que no les quedaba más remedio que unirse y derrotar a Jaime.
Sin embargo, los Túnicas de Oro Negro no prestaron atención a Alba y Arconte, que estaban detrás de
Jaime. No detectaron ningún aura de ambos, lo que les hizo creer que Alba y Arconte eran impotentes.
Sin embargo, sin que ellos lo supieran, Arconte y Alba eran Dioses des Artes Marciales. Dadas sus
habilidades, podían matar con facilidad a los Túnicas de Oro Negro con un solo movimiento.
La diferencia en los niveles de cultivo hizo imposible que los Túnicas de Oro Negro percibieran
poderosa aura de Alba y Arconte.
Cuando los dos Túnicas de Oro Negro atacaron a Jaime, Alba no pudo contenerse más y decidió
intervenir.
—Se?or Casas, déjeme encargarme de esto. ?Cómo se atreven dos simples Santos des Artes
Marciales a desafiarnos?
A medida que aumentaba tensión, Alba dio un paso al frente con una feroz determinación en los
ojos.
Con una repentina oleada de poder, desató toda fuerza del Dios des Artes Marciales sobre sus
oponentes.
Los dos Túnicas de Oro Negro fueron sorprendidos con guardia baja, sus rostros se torcieron de
incredulidad mientras luchaban por resistir increíble fuerza del ataque de Alba. Nunca habían
esperado que una chica tan delgada y delicada poseyera un poder tan sobrecogedor.
Content rights belong to N?velDrama.Org.
Jadeantes, los dos hombres se aferraban a un hilo de vida.
—Dios... Dios des Artes... —Pero fue inútil. El poder del Dios des Artes Marciales era demasiado
abrumador y, con un último gemido, los hombres cayeron al suelo, con boca llena de sangre.
Cuando los dos hombres exhron su último suspiro, unas nies oscuras empezaron a surgir de sus
cuerpos, retorciéndose y retorciéndose antes de escapar en distintas diriones.
Alba observaba atónita, con mente en nco ante posibilidad de que el alma remanente
escapara. Nunca había visto nada parecido en el reino oculto.