Capítulo 2272
Unrgo camino por recorrer
—Emiliano, nuestro maestro ya ha dicho que el se?or Casas no es un Cultivador Demoníaco —se
apresuró a explicar Alba al darse cuenta de que situación se había torcido.
—Si digo que es un Cultivador Demoníaco, entonces es un Cultivador Demoníaco. Deja de intentar
discutir conmigo. —Emiliano no estaba de humor para escuchar explicación de Alba.
Quiso decir algo, pero Jaime se lo impidió.
—Deja de gastar saliva con él. Es imposible hacer cambiar de opinión a alguien que está empe?ado
en inventar excusas para acusarme. Si quiere vengar a su hermano, que lo haga. Me gustaría ver de
qué está hecho.
Con un movimiento de mu?eca, Espada Matadragones se materializó en palma de Jaime. La
espada briba con un resndor dorado deslumbrante.
—?Jajaja! Cómo se atreve un simple Santo des Artes Marciales a decir semejantes pbras. Mi
hermano te subestimó, y por eso fue derrotado. Pero hoy, te mostraré diferencia entre un Santo de
las Artes Marciales y un Dios des Artes Marciales.
Emiliano apuntó con su espada a Jaime, con una amplia sonrisa enisura de losbios.
Jaimenzó una mirada gélida a su oponente y poco a poco curvó losbios en una sonrisa antes de
mostrar una expresión de desdén.
—Te daré tres ataques. Si consigues obligarme anzar un cuarto ataque, me iré contigo —se mofó.
Sus pbras provocaron un alboroto entre los presentes.
—?De dónde demonios ha salido? ?Cómo puede un simple Santo des Artes Marciales ser tan
arrogante?
—He escuchado que es de Ciudad de Jade. No es más que un tonto ignorante. ramente, no
conoce verdadera fuerza de un Dios des Artes Marciales.
—Demithoretió un error. Es un Dios des Artes Marciales, sin embargo, fue demasiado
descuidado y permitió que este chico lo hiriera. Como resultado, este chico se está volviendo
demasiado arrogante, llegando incluso a menospreciar a los Dioses des Artes Marciales.
Algunos de los ancianos del nenzaron a har entre ellos. Ninguno de ellos creía que Jaime
pudiera derrotar a Emiliano.
La brecha entre un Santo des Artes Marciales y un Dios des Artes Marciales era muy grande. Un
Dios des Artes Marciales podría astar a un Santo des Artes Marciales con tal facilidado lo
haría con una hormiga.
—?Cómo te atreves? —Emiliano rugió mientras una poderosa aura brotaba de su cuerpo.
La espada en su mano emitía rayos de luz que eran casi cegadores.
Emiliano se movió a velocidad de luz. Múltiples rayos de luz briron mientras corría hacia Jaime.
Los rayos de luz que brotaban del hombre eran lo bastante fuerteso para diezmar una roca y
converti en polvo.
Alba no pudo evitar preocuparse al ver cómo se desarroba situación. Después de todo, Jaime
acababa de recuperarse y era probable que fuera incapaz de resistir los bruscos movimientos de
Emiliano.
Jaime se había jugado vida entonces para herir a Demithor. Esta vez, Emiliano iba con todo, y Alba
no estaba segura de que Jaime pudiera resistir los poderosos golpes de su oponente.
Quería ayudar, pero sabía que tampoco era rival para Emiliano.
En ese momento, Jaime entrecerró los ojos mientras observaba el ataque de su oponente. Estaba
ro que Emiliano neaba asestarle un golpe mortal y derrotarlo de un solo movimiento.
Jaime activó el Cuerpo de Golem, y una luz dorada brilló en su cuerpo.
N?velDrama.Org owns this.
Luego ndió su Espada Matadragones, emitiendo una gran cantidad de energía de espada en un
instante, mientras se acercaba a Emiliano.
Las afdas hojas y energía des espadas de ambosbatientes chocaron, produciendo un
estruendo ensordecedor.
Ondas de choque de energía marcial se extendieron en todas diriones.
Todos los que estaban observando bata tuvieron que liberar su aura para formar un escudo, sólo
para protegerse del impacto de energía marcial.
Cuando el polvo se asentó, todo lo que los espectadores pudieron ver fue a Jaime, con Espada
Matadragones en mano, quietoo una estatua.
Por otrodo, Emiliano tenía una expresión sombría en el rostro. Sintió que sus mejis ardían de
vergüenza al ver a Jaime allí de pie, ileso.
Emiliano era un Dios des Artes Marciales y, a pesar de sus esfuerzos, no había conseguido hacerle
ni un rasgu?o a Jaime, un simple Santo des Artes Marciales.
Para empeorars cosas, había muchos ancianos del n presenciando bata.
Los espectadores no pudieron ocultar sorpresa en sus expresiones cuando vieron que Jaime no se
había movido ni un centímetro ni había recibido un solo rasgu?o del ataque.
—Parece que es muy poderoso. No me extra?a que fuera tan engreído... entó Filo en voz baja.
Trino Olmos, que había estado de pie detrás de Emiliano, fruncía el ce?o mientras miraba a Jaime.
—?Intentabas hacerme da?o con eso? Eso está muy lejos de lo que hizo tu hermano —dijo Jaime,
con un tono de bu.
La ira corrió por sus venas cuando Emiliano escuchó aquello. No había nada que odiara más que ser
comparado con Demithor.