Capítulo 2265
Un malentendido
—?Una Píldora Dispersaenergía? —Mateo y los demás se quedaron atónitos.
Un confundido Arconte preguntó:
—?Cómo puede existir una píldora así? ?Por qué Secta Alquímica no le dio una a mi mentor?
Podría haber disipado energía maligna de su cuerpo y haberlo librado de toda esta tortura. Está
usando Píldoras de amplificación para aferrarse a vida.
—?Quizá Secta Alquímica no pueda fabricar esta Píldora Dispersaenergía! O tal vez no tengan
receta —dijo Jaime con una sonrisa.
Arconte murmuró dubitativo:
—?Cómo puede ser? No hay casi nadie en el mundo des artes marciales tan hábilo los
maestros de alquimia de Secta Alquímica. Incluso Secta del Dios de Medicina de Ciudad de
Jade no es nadaparada con Secta Alquímica.
La sonrisa de Jaime no se borró mientras escuchaba losentarios de Arconte. En cambio, replicó:
—Han elegido airse del mundo real, y aunque eso ha aumentado su velocidad de cultivo, también
ha reducido su visión del mundo. No pretendo conocer esa Secta Alquímica de que has, pero te
garantizo que puedo fabricar píldoras que ellos no pueden. En cuanto a Secta del Dios de
Medicina que mencionaste antes, estás viendo a su líder de secta justo aquí.
Todos quedaron sorprendidos por su revción.
Arconte fue el primero en expresar su incredulidad.
—?Qué? Eres muy joven. ?Cómo puedes ser el líder de Secta del Dios de Medicina? Los
maestros de alquimia necesitan mucha más experiencia y tiempo de cultivo que nosotros, los artistas
marciales. Todos los venerados maestros de alquimia que conocemos hoy en día son ancianos.
Era inútil intentar convencerlos de su título. En su lugar, Jaime propuso:
—?Por qué no lo pruebo yo y luego ustedes juzgan? Te escribiré una receta; ayúdame a reunirs
hierbas medicinales indicadas. Una vez que cree Píldora Dispersaenergía y elimine energía
maligna que as al se?or Campos, ?por ende me creerás!
Enseguida tomó papel y bolígrafo de mesa y escribió receta.
Arconte leyó receta y se dio cuenta de que todass hierbas medicinales necesarias estaban
disponibles en Secta Luminosa, ya que todas eran recursos para el cultivo.
Cuandonzó una mirada dubitativa a Mateo, éste asintió y dijo tranquilizador:
—Confía en él esta vez. Traes hierbas.
Muy pronto, Arconte regresó cons hierbas, y Jaime sacó rápido su Caldero Divino del Anillo de
Almacenamiento.
Jaime colocó todass hierbas en el Caldero Divino e invocó una ma azul pálido en su mano.
Con un gesto de mano, ma azul senzó al Caldero Divino y empezó a arder.
Mientras tanto, Jaime se sentó cons piernas cruzadas y canalizó energía espiritual en el caldero.
Mateo y los demás observaban en silencio sus iones.
Alrededor de una hora más tarde, un débil resndor surgió del interior del Caldero Divino.
Jaime se puso en pie y se acercó al caldero.
Arconte corrió ansioso hacia él y vio una píldora marrón y brinte en el Caldero Divino.
En lugar de toma, Jaime agitó un poco mano. La píldora que expulsa energía levitó y voló hacia
Mateo.
—Por favor, consuma píldora, Se?or Campos. Disipará energía maligna de su cuerpo —le ordenó
Jaime.
Mateo asintió y tragó píldora con decisión.
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De repente, expresión de Mateo se volvió sombría. Su rostro se contrajo de dolor mientras apretaba
los pu?os con fuerza,o si se resistiera a un sufrimiento indescriptible.
Arconte y Alba se apresuraron a correr aldo de su mentor.
—?Maestro!
—?Maestro!
Sus gritos de miedo llenaron el aire. Las venas de cara de Mateo se abultaron por el esfuerzo. Sus
ojos se abrieron de par en par e intentó decir algo, pero nada salió de su boca abierta.
—?Cómo te atreves a hacerle da?o a mi mentor!
Arconte estaba lleno de rabia. Se abnzó sobre Jaime y le propinó un pu?etazo.
Jaime retrocedió hábilmente y esquivó el cruel pu?etazo. Explicó:
—No tengamos un malentendido. Para disipar energía maligna del cuerpo del se?or Campos,
Píldora Dispersaenergía hará que el paciente sufra mucho dolor.
Toda lógica había huido de mente de Arconte mientras seguía aporreando a Jaime con sus pu?os.
Jaime sólo podía esquivar los ataques del hombre con todas sus fuerzas.