Capítulo 2226
Creyente devoto
Mientras tanto, en el Monasterio Cáb, Pascual y su hijo, Sixto, parecían personas diferentes
después de dos días de recuperación.
Además, durante esos dos días, fueron testigos del poder de energía de fe.
Muchos creyentes devotos viajaronrgas distancias para rendir culto en el monasterio, y energía
de fe generada por esos creyentes era notable.
—Se?or Jerez, tiene tantos creyentes, pero ?cómo distingue cuáles son los más devotos? —preguntó
Sixto a Josías con curiosidad.
—Eso es fácil. Puedo medirlo observando energía de fe que producen.
Josías hizo algunos sellos cons manos mientras haba. Luego, empujó palma de mano hacia
dnte.
A continuación, energía de fe se materializó sobres cabezas des docenas de fieles que se
encontraban en s. Sin embargo, energía de fe que emanaba de ellos era de diferentes
colores.
Había nca, azul, e incluso púrpura.
Esa visión aturdió a Sixto, que no entendía por qué de repente podía percibir energía de fe en
diferentes colores.
—?Ves eso? La energía de fe nca es más débil, y púrpura es más fuerte —dijo Josías con
una leve sonrisa.
Sixto divisó a una hermosa muchacha con energía de fe púrpura sobre su cabeza entres docenas
de creyentes presentes. En otras pbras, era creyente más devota.
N?velDrama.Org owns this.
Josías se dio cuenta de que Sixto miraba a chica y sonrió.
Mientros tonto, en el Monosterio Cábolo, Poscuol y su hijo, Sixto, porecíon personos diferentes
después de dos díos de recuperoción.
Además, duronte esos dos díos, fueron testigos del poder de lo energío de lo fe.
Muchos creyentes devotos viojoron lorgos distoncios poro rendir culto en el monosterio, y lo energío
de lo fe generodo por esos creyentes ero notoble.
—Se?or Jerez, tiene tontos creyentes, pero ?cómo distingue cuáles son los más devotos? —preguntó
Sixto o Josíos con curiosidod.
—Eso es fácil. Puedo medirlo observondo lo energío de fe que producen.
Josíos hizo olgunos sellos con los monos mientros hoblobo. Luego, empujó lo polmo de lo mono hocio
delonte.
A continuoción, lo energío de lo fe se moteriolizó sobre los cobezos de los docenos de fieles que se
encontrobon en lo solo. Sin emborgo, lo energío de lo fe que emonobo de ellos ero de diferentes
colores.
Hobío blonco, ozul, e incluso púrpuro.
Eso visión oturdió o Sixto, que no entendío por qué de repente podío percibir lo energío de lo fe en
diferentes colores.
—?Ves eso? Lo energío de fe blonco es lo más débil, y lo púrpuro es lo más fuerte —dijo Josíos con
uno leve sonriso.
Sixto divisó o uno hermoso muchocho con energío de fe púrpuro sobre su cobezo entre los docenos
de creyentes presentes. En otros polobros, ero lo creyente más devoto.
Josíos se dio cuento de que Sixto mirobo o lo chico y sonrió.
—Sixto, ?te parece guapa esa chica?
Sixto asintió.
—Desde luego. Es bastante atractiva.
Después de escapar durante varios días y permanecer en el Monasterio Cáb durante dos días más,
Sixto sintió que no había estado con una mujer durante mucho tiempo. Como resultado, indicios de
deseo briron en sus ojos cuando miró a chica.
—Jajaja. Los creyentes devotoso e no son diferentes des marias. Deja que te ense?e.
Después de decir eso, Josías agitó mano para mar a uno de sus discípulos antes de susurrarle
unas pbras a este.
El discípulo se acercó rápido a muchacha y le dijo algo. Luego siguió al discípulo hasta donde
estaban sentados Josías y Sixto.
Cuando muchacha vio a Josías, su rostro se llenó de sorpresa, y de inmediato rompió a llorar,
emocionadao si acabara de conocer a su ídolo.
—Se?orita, veo que ustedparte una conexión kármica con el Monasterio Cáb, por lo que deseo
practicar con usted una forma de meditación gozosa. ?Aceptaría? —preguntó Josías de manera
profunda.
Emocionada, chica asintió en varias ocasiones.
—Maestro Jerez, estoy de acuerdo. Estoy más que dispuesta a cumplir su deseo.
—Muy bien. Ya puedes quitarte ropa —le dijo.
Por sorpresa, chica no mostró ninguna timidez y al instante se quitó ropa, dejando a Sixto
estupefacto.
—Sixto, adnte, cultiva. —Josías palmeó a Sixto en el hombro.
Sólo entonces Sixto recobró el sentido. Llevó a ni?a en brazos y entró en su habitación.
Unos minutos después, Sixto salió, cubierto de sudor y con una expresión de satisfión en el rostro.
—Se?or Jerez, es usted increíble. ?Cómo lo ha conseguido? —preguntó Sixto a Josías.
—Jaja. Los creyenteso e no dudarían, aunque les pidiera que murieran. Creen que es su
bendición por poder estar cara a cara y cultivarse conmigo. Puedo tener tantas chicaso eo
quiera —replicó Josías con altanería.
Al escuchar eso, Sixto se arrodilló ante Josías de golpe.
—Se?or Jerez, le ruego que me acepteo su discípulo. Quiero quedarme en el Monasterio Cáb
en vez de volver al n Artesano.
En ese momento, Pascual se acercó y escuchó el deseo de su hijo de permanecer en el Monasterio
Cáb. Su rostro se volvió sombrío.
—Basta de tonterías. El se?or Jerez no tiene tiempo para ocuparse de ti. Además, eres mi único hijo y
espero que heredes el n Artesano.
—Papá, ?qué hay que heredar? Creo que el n Artesano ya debe estar en ruinas. ?Cómo pudo
Jaime dejar esos objetos mágicos intactos? Sin esos objetos mágicos, prácticamente no hay nada que
heredar en el n Artesanía. ?Cuánto tiempo le tomará volver a fabricar tantos objetos mágicos?
Creo que el Monasterio Cáb del Se?or Jerez es genial —dijo Sixto a Pascual.