17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 2221

Cap铆tulo 2221

    Capítulo 2221


    Sin escapatoria


    Javier tenía confusión escrita en cara cuando tomó el sobre, pero asintió con obediencia de todos


    modos.


    —Entendido…


    Armando le hizo un gesto para que se marchara antes de mirar al cielo estredo.


    —La verdadera bata está a punto deenzar.


    Mientras tanto, Tacio también miraba el cielo estredo desde el reino secreto de Secta de Corazón


    Maligno.


    Había ocho estatuas en miniatura a sudo, cuatro des cuales salía un brillo tenue.


    Si Jaime hubiera estado allí para verlo, habría sabido que eran exactamente iguales as estatuas de


    la Cueva Sin Límites.


    —?Nadie puede detener mi n! ?Nadie! —murmuró Tacio para sí mientras volvía a dirigir mirada


    hacias estatuas.


    De repente, Malphas se acercó corriendo presa del pánico.


    —?Ms noticias, Lord Tacio! Jaime ha huido del reino secreto cons tres mujeres y en estos


    momentos está celebrando un banquete para festejar su libertad —informó ansioso.


    Sin embargo, Tacio no mostró cambio alguno de emoción incluso después de escuchar aquello.


    —No escaparán. Puede que hayan salido del reino secreto, pero volverán tarde o temprano. Tu


    trabajo consiste en encontrar personas con atributos físicos especiales. Recuerda que sólo tienes tres


    meses para hacerlo. Si no encuentras a nadie al cabo de tres meses, ?olvídate de volver! —dijo con


    frialdad.


    Malphas asintió.


    —?Entiendo, lord Tacio!


    ...


    Mientras tanto, en Secta Duval, todos se marcharon satisfechos después de que el banquete llegara


    a su fin.


    Erao si hubieran acordado de antemano dar a Jaime y Josefina un poco de espacio personal.


    Josefina se apoyó en el hombro de Jaime mientras los dos estaban sentados en el tejado.


    Ambos mirabans estres con dulces sonrisas en sus rostros.


    Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.


    —Esas se?oritas han sido muy amables contigo hoy. Sí que sabes tratar as mujeres, Jaime —dijo


    Josefina de repente.


    Jaime le dio un suave apretón en el hombro mientras tranquilizaba:


    —Para mí sólo son amigas. Tú eres única que ocupa un lugar especial en mi corazón.


    Josefina le miró a los ojos y le preguntó:


    —Veo que tú también te has convertido en todo un zmero. Debe ser difícil manteners manos


    quietas cuando tienes tantas mujeres hermosas a tudo todo el tiempo, en especial alguien tan bonita


    como Cecilia. ?De verdad no han hecho nada juntos?


    Jaime negó tranquilo con cabeza y contestó:


    —No he hecho nada con ninguna.


    Josefina le dedicó una sonrisa al ver que decía verdad.


    —Sinceramente, soy feliz mientras me tengas en tu corazón. No me importaría, aunque te sirvieras


    con esas otras se?oritas —le dijo mientras se apoyaba en su hombro.


    —Ya te he dicho que no me casaré hasta que rescate a mi madre, y nunca tendré rciones sexuales


    con nadie hasta que me case —respondió Jaime en el tono más práctico posible.


    —?Has conseguido encontrar algo de tu madre?


    —Sí, pero he estado más centrado en rescatarte a ti. Ahora que estás a salvo, puedo volver a rescatar


    a mi madre.


    Los ojos de Jaime se llenaron de determinación al creer que sería capaz de rescatar a su madre.


    —Todo es culpa mía por retrasarte…


    Josefina se sintió muy mal por retrasar tanto a Jaime.


    ??Tal vez habría rescatado a su madre mucho antes si no hubiera tenido que venir por mí!?.


    —?No es culpa tuya, tonta!


    Jaime le dio una suave palmada en cabeza y procedió a contarle lo que había vivido hasta el


    momento.


    Los ojos de Josefina se cerraron poco a poco mientras escuchaba y poco después se quedó dormida.


    Al darse cuenta de que se había dormido, Jaime abrazó con más fuerza, pues no quería que se


    resfriara.


    Lo siguiente que supo fue que los rayos dorados del sol matutino iluminaban zona que les rodeaba.


    Losbios de Jaime se curvaron en una leve sonrisa mientras observaba salida del sol a lo lejos.


    Sin embargo, su sonrisa se desvaneció en cuanto se volvió y miró a Josefina. Susbios se habían


    vuelto pálidos y su rostro estaba ncoo una sábana.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)