Capítulo 2101
Despiadado
Una expresión preocupada apareció en el rostro de Teodoro mientras los miraba.
—Se?or Gabaldón, no es que usted no conozca el carácter del se?or Szar. Sólo él podría convocar
a alguien para reunirse con él. No es fácil verlo en persona, ni siquiera para mí. Ni siquiera soy digno
de servirle café.
Aunque Teodoro era el General del Ministerio de Justicia, no era nada para Armando.
—General Jiménez, usted lleva bastante tiempo en el Ministerio de Justicia. Creo que tiene sus
maneras…
Al segundo siguiente, Lázaro se acercó a él y le entregó un exquisito abanico de mano.
—General Jiménez, ésta es reliquia de familia Delgado. Espero que pueda ayudarnos.
Dicho esto, Lázaro metió el abanico en mano de Teodoro.
—Se?or Delgado, no tiene que hacer esto.
Devolviéndole el abanico de mano, Teodoronzó un suspiro antes de decir:
—El se?or Casas me ha ayudado varias veces. Veré al se?or Szar…
Teodoro apretó los dientes, preparándose para buscar a Armando.
Justo cuando Teodoro se dio vuelta, vio salir a Javier.
—Capitán no, ellos…
Al ver aquello, Teodoro se acercó a prisa a Javier para har con él.
Javier era alguien cercano a Armando. Por lo tanto, Teodoro esperaba que pudiera echarle una mano.
Fue entonces cuando Javier agitó mano e interrumpió el discurso de Teodoro:
—El se?or Szar les pidió que entraran.
Al escuchar eso, se llenaron de alegría y se apresuraron a entrar en habitación de invitados del
Ministerio de Justicia.
Pronto, habitación de invitados de Armando se llenó de gente.
Armando tomaba café con calma en su asiento principal, ignorando a gente que tenía dnte.
Mientras tanto, frente a Armando, todos estaban tan nerviosos que ni siquiera podían respirar bien.
Ninguno se atrevía a pronunciar pbra.
Armando permanecía sentado con indiferencia. Sin embargo, se sentían presionados por su s
existencia.
Armando se quedó cado y s se llenó al instante de un silencio espantoso. Mientras tanto, todos
empezaron a respirar agitados.
Al terminar su café, Armando dirigió su atención a todos los presentes.
Su mirada hizo que todos agacharan cabeza.
Armando les echó un vistazo a todos y posó sus ojos en René y Magnolia durante un breve instante
antes de retirar mirada.
—Todos, exceptos damas, pueden retirarse. Sé que todos están aquí por Jaime. Dejen que Jaime
se ocupe de sus asuntos él solo.
Armando hizo un gesto con mano.
Fernando y los demás quisieron suplicar ayuda a Armando. Sin embargo, guardaron silencio al ver
mirada de Armando.
Mientras tanto, Forero se escondió detrás de multitud, evitando todo el tiempo el contacto visual con
Armando.
Javier pidió a los demás que se marcharan, y sólos se?oritas permanecieron inmóviles.
N?velDrama.Org owns this.
Las damas estaban perplejas, incapaces deprender por qué Armandos obligaba a quedarse.
Todas se sentían nerviosas.
—?Quién es aquí mujer de Jaime? —preguntó Armando con ligereza.
Todas se sobresaltaron ante aque repentina pregunta. Al oí, intercambiaron miradas entre es y
no dijeron nada.
De hecho, ninguna de es se consideraba mujer de Jaime.
Muchas de es sentían algo por Jaime. Sin embargo, ninguna de es había salido con Jaime en el
pasado. Además, ninguna de es estaba casada con Jaime.
Al no escuchar respuesta alguna des damas, Armando frunció el ce?o y preguntó:
—?Ninguna de ustedes se ha acostado antes con Jaime?
Sus contundentes pbras provocaron de inmediato el sonrojo des damas.
Después, todas negaron con cabeza.
Al ver eso, Armando soltó una carcajada impotente.
—?Ese maldito! ?Qué despiadado!
Por primera vez en mucho tiempo, Armando maldijo