Capítulo 2063
Jaime hizo una mueca.
—?De verdad crees que aún tienes derecho a elegir?
?Tengo a Kawasaki en guillotina. Es barro en mis manos?.
—Estoy a un paso —sementó Kawasaki, con el rostro marcado por el arrepentimiento—. No serías
rival para mí si alcanzara el Dios des Artes Marciales.
?Si hubiera superado el nivel de Santo des Artes Marciales y hubiera alcanzado el de Dios des
Artes Marciales, Jaime no sería rival para mí. Aunque Toyotomi era un Dios des Artes Marciales,
sólo había sido una sombra cuyos poderes estaban muy reducidos. Yo, en cambio, soy diferente. Si
consiguiera llegar a Dios des Artes Marciales, sería un Dios des Artes Marciales viviente, sin
parangón en el mundo des artes marciales. En el mundo des artes marciales no hay un nivel de
cultivo más alto que el de Dios des Artes Marciales?.
—Incluso si lo hicieras, terminaría de misma manera.
Con una mirada mordaz, Jaime cerró brecha entre él y Kawasaki paso a paso.
Siendo sólo artistas marciales, no entenderían cómo es el reino celestial.
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??Y qué si alcanzamos el Dios des Artes Marciales? Aunque llegáramos a los reinos secreto o
celestial, seguiríamos siendo insignificantes?.
Mirando boquiabierto a Jaime, Kawasaki fue incapaz deprender el origen de confianza de éste.
Sabía que bajo ninguna circunstancia permitiría que Jaime absorbiera su poder.
Kawasaki soltó un rugido repentino. El alma divina que llevaba dentro se encendió y se transformó en
una mancha de humo negro que intentaba escapar.
Habiendo alcanzado un nivel de cultivo tan altoo el suyo, una resurrión era posible mientras su
alma divina permaneciera intacta.
Jaime se burló del intento de huida de Kawasaki.
Entonces, abrió boca de par en par e inhaló, conjurando un inmenso vórtice que atrajo el alma
divina de Kawasaki hacia su cuerpo.
Al final, sólo quedó piel de Kawasaki. Bajo el calor abrasador del magma, empezó a arder y pronto
quedó reducida a cenizas.
Kawasaki, el mejor luchador de Ciudad de Jade que estaba a punto de convertirse en Dios des
Artes Marciales, se disipó en una brizna de humo.
No quedó ni rastro de él.
Fuera del cráter del volcán, multitud contemba el pico, pero nadie se atrevía a subir.
En ese momento, el pico había estado en silencio durante bastante tiempo.
??Terminó bata? ?Quién ganó al final??.
Todos estaban seguros de que había sido Kawasaki porque era el mejor luchador de Ciudad de Jade y
el pr de apoyo en el mundo des artes marciales de allí.
Ninguno de ellos contemba posibilidad de que Kawasaki pudiera perder.
—Ya debería haber terminado. Ya podemos sacar los restos de Jaime Casas —dijo Muto con caut,
rompiendo el silencio mientras contemba ahora tranqu cima.
Justo cuando se disponían a subir al volcán para hacerlo, una silueta se cernió desde su cima de
repente.
Observaron cómo figura flotaba hasta el borde del cráter antes de descender a pie por el volcán
paso a paso.
Al ver de cerca figura, multitud se quedó atónita. Se quedaron boquiabiertos.
—?Qué está pasando?
Muto miró incrédulo a Jaime, que bajaba poco a poco. Su rostro palideció.
—?Dónde está el se?or Kuroki?
—Es imposible que el se?or Kuroki lo dejara ir. ?Por qué no lo mató?
—Este tipo no podría haber suplicado clemencia al Se?or Kuroki, ?verdad?
La multitud se debatía confundida.
Sólo Kazuo parecía haberprendido lo sucedido, pues su semnte se tornó horrible,o si se
hubiera tragado algo desagradable.
Cuando Jaime llegó abajo, multitud se separó por instinto para dejarlo pasar.
—Se?or Casas, ?dónde está el se?or Kuroki? —preguntó Muto a Jaime, mirándolo a los ojos.
Jaimenzó una fría mirada a Muto, que de repente sintió el peso de una monta?a astándolo.
Entonces, cayó de rodis con un ruido sordo.
—El mejor luchador que tenías ha desaparecido. A partir de ahora, sólo puede haber un ser divino en
Ciudad de Jade: yo.
Aunque Jaime haba con ligereza, sus pbras fueron escuchadas con ridad por todos los
Jetroinianos presentes.