Capítulo 2049
Los otros santuarios empezaron a presionar a Romario. Aunque familia Gayoso era grande y tenía
una alta posición social en Xenón, a Romario le resultaba difícil soportar presión ejercida por unos
pocos santuarios.
—Maestro, constrión de nuestro santuario se ha visto obstaculizada. Además, montones de
nuestros seguidores han sido enga?ados para rezar en otros santuarios.
Como un ni?o que ha hecho algo mal, Romario informó a Jaime des últimas novedades con
cabeza gacha.
En un principio, Jaime había neado regresar a Cananea. Después de todo, Arlo ya estaba muerto.
Ya nadie le causaría problemas en Cananea.
Además, había erradicado el Santuario des Mil Grus y estaba siendo veneradoo una deidad.
Sin embargo, viendo situación actual, decidió quedarse en Ciudad de Jade un tiempo más.
Jaime pensó que era mucho más rápido y fácil mejorar sus rangos absorbiendo los poderes de
Toyotomi que a través del cultivo.
Como los que drenaba eran Jetroinianos, no sentía ninguna culpa por sus iones.
—Romario, ?cuántos santuarios hay en Ciudad de Jade? —preguntó Jaime impasible.
Aturdido por pregunta, Romario se rpuso rápido antes de responder:
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—Hay cuatro santuarios en Ciudad de Jade, Maestro. Aparte del Santuario des Mil Grus que
destruyó, también están el Santuario de Zenko, el Santuario de Zenden y el Santuario de Seida. Las
deidades veneradas por los tres santuarios son todas Dioses des Artes Marciales de hace siglos…
Romario miró a Jaime en silencio mientras esperaba su orden. Sabía que Jaime no le pediría esos
detalles sin motivo.
—Jaime, ?estás pensando en erradicar también los otros santuarios?
Forero se había dado cuenta de intención de Jaime.
Jaime asintió.
—Así es. Quiero que Ciudad de Jade reverencie a una s deidad, y esa soy yo.
Además de que los jetroinianos lo venerasen, Jaime quería principalmente devorar los poderes des
otras deidades.
Si absorbía todos los poderes des otras tres deidades, lo más probable era que su habilidad
ascendiera al siguiente nivel.
—Maestro, tal vez atraerá atención de los altos mandos y causará un alboroto si erradica los otros
tres santuarios. —Se?aló Romario.
—?Y qué si atraigo su atención? Si no les hace gracia, puedo masacrarlos y ocupar sus puestos —dijo
con indiferencia y una sonrisa fría.
Con sus habilidades actuales, no tenía rival en el reino mundano.
Mientras no entrara en el reino secreto, todo el reino mundano estaría bajo sus pies.
El rango de cultivo más alto en el reino mundano era el de Santo des Artes Marciales. Los poderes
de otros Santos des Artes Marciales no podíanpararse con los de Jaime a pesar de estar en el
mismo rango.
Al escuchar elentario de Jaime, Romario se limitó a bajar cabeza en silencio. Creía que Jaime
era un hombre de pbra ya que tenía capacidad.
Al llegar a Monta?a Fujio, Jaime se llevós manos a espalda mientras contemba toda
Ciudad de Jade con mirada gélida.
?Este lugar marca miienzo en Ciudad de Jade?.
—Empezaré masacre a partir de hoy.
Con esa deración, desapareció de monta?a.
...
El Monte Shuumei de Ciudad de Jade era famoso por su empinada pista de carreras. Cada a?o,
montones de entusiastas des carreras subían y bajaban sus coches por los sinuosos senderos de
monta?a.
Un peque?o santuario se asentaba en cima del Monte Shuumei.
Era uno de los Cuatro Grandes Santuarios de Ciudad de Jade, el Santuario Zenko.
La deidad venerada en el santuario era Chika Zenko, un Dios des Artes Marciales. Sin embargo, en
la za del Santuario Zenko no se veía ni un solo fiel, sólo cientos de samuráis en formación de
combate.
Dentro del santuario, Sugimoto Zenko, el presidente del Santuario Zenko, estaba sentado en silencio
con los ojos cerrados,o si estuviera esperando algo.
A su alrededor había diez magos jetroinianos de renombre.
Como descendiente de séptima generación del Dios des Artes Marciales, Chika, Sugimoto
siempre había residido en el santuario para salvaguardar estatua de su antepasado.
La erradicación del Santuario des Mil Grus hizo saltars rmas en cabeza de Sugimoto. A
través de adivinación, sintió que algo grande golpearía el santuario ese día. Por ello, había reunido
todass fuerzas que poseía el santuario.