Capítulo 2043
Forero, por otrodo, no estaba preocupado en lo más mínimo. Al notars miradas ansiosas en sus
rostros, los tranquilizó:
Copyright by N?v/elDrama.Org.
—No se preocupen. Jaime estará bien.
Jaime había alcanzado etapa de Divisor de Espíritus, por lo que podía hacer que su alma se
separara de su cuerpo incluso sin que Toyotomi se arrancara.
Toyotomi se echó a reír cuando vio lo fácil que era arrancar el alma de Jaime de su cuerpo.
—?Jajaja! Estabas hando con tanta arrogancia, ?así que pensé que serías un reto mayor! ?Quién
iba a pensar que tu alma sería tan débil que podría saca con tanta facilidad? —se regodeó mientras
miraba emocionado el cuerpo físico de Jaime.
—?Ya has terminado de reírte? —preguntó Jaime de repente mientras una brinte luz verde aparecía
en palma de su mano.
Aunque el alma de Jaime era incapaz de usar Espada Matadragones, aún podía condensar
energía a su alrededor en forma de espada.
La brinte luz verde tomó entonces forma de unarga espada que iluminó todo el santuario.
Con un movimiento suave y sin esfuerzo de su brazo, Jaime golpeó gigantesca palma con su
espada de energía.
?Slush!
Se escuchó un ruido sordo cuando gigantesca palma se partió por mitad. El alma de Jaime volvió
a su cuerpo justo después, para sorpresa de todos.
—Que dem…
Toyotomi estaba tan sorprendido por el repentino giro de los acontecimientos que por instinto
retrocedió unos pasos.
No esperaba que el alma de Jaime fuera capaz debatir tras abandonar su cuerpo físico.
Un alma que hubiera abandonado su cuerpo físico se debilitaría mucho, y algunas almas ni siquiera
serían capaces de luchar.
La única forma de que esas almas recuperaran parte de su fuerza era atándose a un cuerpo anfitrión.
Sin embargo, Jaime había conseguido crear espadas de energía ynzar ataques tan devastadores
mientras su alma estaba fuera de su cuerpo físico.
Ni siquiera Toyotomi estaba seguro de poder alcanzar el nivel de fuerza de Jaimeo alma.
—Parece que te he subestimado, jovencito. No tenía ni idea de que tu alma fuera tan fuerteo tu
cuerpo físico. Aun así, no te servirá de mucho. Podría solo matarte y apoderarme de tu cuerpo físico.
La Forma Real del Dragón Dorado se debilitaráo resultado, pero aun así sería suficiente para mí.
Para que lo sepas, ?tengo el poder supremo en este santuario! Nunca podrás matarme —dijo mientras
la gigantesca palma, que había sido cortada por mitad, se regeneraba y reaparecía sobre cabeza
de Jaime.
Toyotomi hizo entonces que gigantesca palma se abatiera sobre Jaime.
A pesar de tener una gigantesca palma cayendo sobre él, Jaime agitó con calma su mano derecha e
invocó Espada Matadragones antes denza hacia dnte y enviar una onda de energía de
espada por el aire.
Todos y cada uno de los discípulos que se encontraban en el exterior mostraron miedo y conmoción
en sus rostros al ver aquello.
Aunque el ser que vivía dentro de este santuario era su deidad, no pudieron evitar sentir pánico
cuando unas nubes oscuras se cernieron de repente sobre el santuario.
Un estruendo resonó por toda zona y todo a su alrededor empezó a temr con violencia.
Lo siguiente que supieron fue que el majestuoso santuario se resquebrajó y explotó ante sus propios
ojos.
La mayoría de los discípulos no pudieron correr a tiempo y acabaron muriendo astados por el
hormigón que caía.
En pocos segundos, el recinto exterior del altar quedó cubierto de sangre.
Una figura negra saltó por los aires y aterrizó sobre escultura.
Al observa más de cerca, vieron que se trataba de un anciano tan delgado que podían ver con
ridad forma de sus huesos a través de piel.
Todos se quedaron boquiabiertos, pues no sabían quién era aquel anciano.
También un joven voló por los aires y aterrizó en el altar.
—?Destruirías tu propio santuario, en el que se te ha rendido culto durante cientos de a?os, sólo para
poder sobrevivir? Me pregunto cómo se sentirían tus discípulos al respecto —dijo Jaime con frialdad
mientras mostraba a Toyotomi una leve sonrisa.
El rostro de Toyotomi estaba sombrío mientras se erguía sobre su escultura y miraba con odio a
Jaime.
Hiroichi, Forero y los demás salieron corriendo del santuario poco después.