17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 2025

Cap铆tulo 2025

    Capítulo 2025


    Capítulo 2014 Dos golpes


    Cuando Jaime ndió Espada Matadragones, rayos de luz verde surcaron el aire y rebanaron todo


    lo que tenían dnte. Tras una cadena de explosiones, los samuráis restantes cayeron muertos al


    suelo de un solo golpe.


    Con sólo dos golpes, Jaime había matado a cientos de samuráis. Fue, sin duda, un auténtico ba?o de


    sangre.


    Lo que lo hacía aún más aterrador era que todos los samuráis eran luchadores de élite de familia


    Gayoso y, sin embargo, Jaime los había abatido sin sudar una s gota.


    Así de fácil, familia Gayoso había perdido a cientos de sus mejores guerreros, y el hedor de


    sangre los abrumaba.


    Habiendo perdido su bravuconería inicial, Marlo no pudo evitar temro una hoja.


    Del mismo modo, Arlo y su hijo estaban tan petrificados que casi se orinan en los pantalones.


    Incluso Kawano se estremeció ante visión sangrienta. Agarró con fuerza su vieja katana mientras


    escrutaba al formidable oponente que tenía dnte.


    Romario se arrodilló a los pies de Jaime con inmenso asombro y admiración.


    —S…Se?or Casas... No... Se?or, por favor, mate a todos los que están aquí y sálvenos a mi hija y a


    mí…


    ?Me da igual lo que digan los demás. ?No tengo duda de que Jaime Casas es una deidad hasta


    méd! ?Es nuestro maestro!?.


    Al vers iones de Romario, Marlo y el resto se pusieron lívidos de rabia.


    —Mata a ese mocoso, Kawano. Y de paso, corta en pedazos al traidor de Romario... —ordenó Marlo


    mientras una oleada de furia se apoderaba de él.


    Al escuchar aquello, Kawano desenvainó lentamente su katana y tiró vaina, con el rostro sombrío y


    tenso.


    Sabía que no podía bajar guardia, sobre todo cuando acababa de presenciar cómo Jaime


    masacraba a cientos de suspa?eros samuráis.


    Aunque katana de Kawano era vieja y senci, aún se podía sentir el agudo estallido de aire frío


    cuando hoja quedaba al descubierto.


    Después de todo, ?cómo podía haberse ganado el título de maestro espadachín si no tenía una


    espada formidable?


    La katana no sólo era resistente, sino también demasiado afda; podía cortar cualquier cosao un


    cuchillo a mantequi.


    ?sh!


    Cuando Kawano ndió un poco katana, apareció un rayo de luz nca que atravesó el aire y


    pulverizó una roca gigante al pie de monta?a.


    A todos los demás les heló hasta los huesos el aura gélida de espada, pero al mismo tiempo,


    exhibición de poder fue un gran consuelo para familia Gayoso.


    Marlo, en particr, se sintió mucho más tranquilo.


    —?Romario, escoria desleal! Debería darte vergüenza confabrte con los cananeanos para matar a


    tu propia familia. Tú, tu hija y el resto de tu familia directa morirán hoy... —espetó mientras fulminaba


    con mirada a Romario.


    Al escuchar a Marlo amenazar a su familia, Romario se enfureció tanto que sus ojos empezaron a


    temr sin control.


    Al segundo siguiente, se volvió hacia Jaime y cayó de rodis.


    —Maestro, por favor, mate a esta gente…


    Para sorpresa de todos, Jaime edió a ferviente súplica del hombre sin pensárselo dos veces.


    —Por supuesto…


    Con eso, el Espada Matadragones emitió una ráfaga de energía de espada que salió disparada hacia


    Marlo y los demás.


    Copyright by N?v/elDrama.Org.


    Pálidos de miedo, el grupo retrocedió tambaleándose y se escondió apresurado detrás de Kawano.


    éste frunció el ce?o y ndió con fuerza su katana, haciendo que su hoja chocara con energía de


    espada de Jaime.


    ?Bum!


    Al estar el estallido de energía, fuertes ondas surgieron del epicentro y destrozaron en pedazos los


    cuerpos muertos y destrozados de los samuráis.


    La escena se volvió aún más sangrienta y macabra.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)