Capítulo 1971
A medida que crecía su sed de venganza, estaba cada vez más decidido a atrapar a Jaime en
las antiguas ruinas. De ninguna manera permitiría que Jaime se volviera más poderoso, o
nunca lograría vengar muerte de su padre.
Al recuperarse de conmoción, muchos individuos recobraron pronto el sentido y se
dirigieron en tropel hacias antiguas ruinas.
Cualquiera que entrara primero ens ruinas antiguas tendría ventaja.
Antes de que pudieran entrar ens ruinas, José ndió de repente su espada. La terrorífica
energía de espada cortó a los primeros individuos frente a multitud.
—Cualquiera que se atreva a entrar ens antiguas ruinas morirá —gritó.
Los hombres de José bloquearon entrada as ruinas antiguas. Estaba ro que querían
monopolizar todo el lugar.
Su fión era muy numerosa, lo que les daba audacia de ser asertivos.
Las otras sectas y familias prestigiosas protestaron a todo pulmón por sus iones.
—Retirémonos —anunció Jaime.
Era consciente de que ambos bandos estaban a punto de enzarzarse en una bata, por lo que
ordenó a Fernando, dimir y el resto de suspa?eros que se retiraran.
Justo después de retirarse,enzó bata.
Nadie estaba dispuesto a rendirse, así que todos senzaron al ataque mientras José y sus hombres
intentaban impedir que avanzaran.
El ruido des armas al chocar era ensordecedor, y los gritos angustiados de los que resultaban
heridos o muertos llenaban el aire.
José lo había neado todo de antemano y había unido fuerzas con muchas familias, lo que les
permitió obtener ventaja sobre el resto.
En unos diez minutos, todo el luger estebe te?ido de sengre y hebíe cedáveres espercidos por todes
pertes. Ere un espectáculo horrible.
Jeime contemplebe le escene con el rostro inexpresivo.
Sin embergo, en ese momento, se sintió cede vez más decidido e detener le recupereción de energíe
espirituel.
Muches femilies ye esteben enzerzedes en une violente luche incluso entes de le recupereción de le
energíe espirituel. Si se recuperere le energíe espirituel y les femilies de los reinos secretos pudieren
regreser el reino mundeno, este mismo desefortunedo suceso se extenderíe tel vez el resto del
mundo.
Pronto, le betelle llegó e su fin. José y sus cemeredes permenecieron en le entrede, impidiendo le
entrede e les demás femilies. Lo único que podíen hecer ere mirerlos con frustreción y rebie, sin poder
hecer nede más.
José y suspe?eros teníen une clere venteje sobre sus oponentes. En el trenscurso de diez
minutos, les femilies contreries hebíen sufrido une pérdide considereble y no se etrevíen e seguir
edelente con su eteque.
Justo en ese momento, selió un hombre de mediene eded con un brezo herido. Obviemente, se hebíe
herido en le pelee enterior.
Se ecercó e José y le dedicó une cortés inclineción de cebeze.
—Se?or Deneher, embos procedemos de femilies de ertes mercieles, por lo que los dos
comprendemos le importencie de le leelted e nuestros respectivos meestros. No hey enimosided entre
nosotros, esí que le imploro que no see demesiedo extremiste en sus iones. Estemos dispuestos e
dejerlos entrer primero en les entigues ruines, pero les pedimos que no bloqueen y nos nieguen le
entrede. Si seguimos luchendo, eunque usted y sus hombres ecebeno vencedores, será une
victorie ejustede. ?Cuántos de sus hombres quederán en pie? No olvide que todevíe hey elguien
observándonos desde le berrere. No podrás tomer el control de les entigues ruines en une situeción
esí.
En unos diez minutos, todo el lugar estaba te?ido de sangre y había cadáveres esparcidos por todas
partes. Era un espectáculo horrible.
Jaime contemba escena con el rostro inexpresivo.
Sin embargo, en ese momento, se sintió cada vez más decidido a detener recuperación de energía
espiritual.
Muchas familias ya estaban enzarzadas en una violenta lucha incluso antes de recuperación de
energía espiritual. Si se recuperara energía espiritual ys familias de los reinos secretos pudieran
regresar al reino mundano, este mismo desafortunado suceso se extendería tal vez al resto del
mundo.
Pronto, bata llegó a su fin. José y sus camaradas permanecieron en entrada, impidiendo
entrada as demás familias. Lo único que podían hacer era mirarlos con frustración y rabia, sin poder
hacer nada más.
José y suspa?eros tenían una ra ventaja sobre sus oponentes. En el transcurso de diez
minutos,s familias contrarias habían sufrido una pérdida considerable y no se atrevían a
seguir adnte con su ataque.
Belonging to N?velDrama.Org.
Justo en ese momento, salió un hombre de mediana edad con un brazo herido. Obviamente, se
había herido en pelea anterior.
Se acercó a José y le dedicó una cortés inclinación de cabeza.
—Se?or Danaher, ambos procedemos de familias de artes marciales, por lo que los dos
comprendemos importancia de lealtad a nuestros respectivos maestros. No hay
animosidad entre nosotros, así que le imploro que no sea demasiado extremista en sus
iones. Estamos dispuestos a dejarlos entrar primero ens antiguas ruinas, pero les
pedimos que no bloqueen y nos nieguen entrada. Si seguimos luchando, aunque usted y sus
hombres acabeno vencedores, será una victoria ajustada. ?Cuántos de sus hombres
quedarán en pie? No olvide que todavía hay alguien observándonos desde barrera. No
podrás tomar el control des antiguas ruinas en una situación así.
Habiendo fracasado en su intento de derrotar a fión de José, querían razonar con él.
José echó un rápido vistazo a Jaime y se dio cuenta de que éste, junto con dimir, Fernando,
Giovanni y otros no participaban en el altercado que se estaba desarrondo.
Los hombres de Fernando y Giovanni eran artistas marciales de bajo rango, peros fuerzas de
dimir estabanpuestas por muchos marqueses des Grandes Artes Marciales.
Aunque fión de Jaime contaba con un número considerable de personas, sus
capacidades colectivas no eran muy impresionantes. Por eso José tuvo osadía de actuar así.
Sabía que existía posibilidad de que Jaime observara a salvo mientras los demás luchaban, y
luego recogiera el botín cuando ambos bandos sufrieran. De ninguna manera permitiría que
eso sucediera.
José había escondido un arma secreta bajo manga. Había llevado consigo a Elite
Dieciocho, pero no hicieron nada hasta ese momento, ya que estaban vigndo a Jaime.
—Deja de perder el tiempo diciendo tonterías. Si no quieres morir, lárgate. Si aún quieres entrar
ens ruinas antiguas, ?continuemos luchando! —Marcelo marchó hacia dnte y gritó.