Capítulo 1937
Jesica intentó ponerse en pie cuando vio a Patricio entrar en habitación, pero había perdido
todas sus fuerzas.
Miró a Patricio. La ira corría por sus venas.
?Nunca me habría imaginado que fueras de esta c?a?.
Patricio ignoró mirada mortal de Jesica. Bajó poco a poco hasta altura de sus ojos y le
acarició meji con suavidad.
—No me mires así. Ahora toda Secta Demoniaca me pertenece, y tú serás esposa del se?or
en un futuro próximo. Deberías estar contenta.
Senzó sobre Jesica y besó con fuerza.
Jesica se resistió, mordiendo con fuerza losbios de Patricio.
Patricio se apartó dolorido y abofeteó con rabia en meji. Le brotó sangre deisura
de losbios.
—Acéptalo. Me perteneces. ?Por qué sigues actuando así?
Se echó al hombro y llevó a su cama.
Jesica le volvió cara y lloró en silencio, demasiado impotente para resistirse más.
En aquel momento, Simón conducía a Jaime al salón principal de Secta Demoniaca. En cuanto
entraron en s, algunos hombres los rodearon.
Simón miró a todos los hombres. Una expresión de profunda tristeza cruzó su rostro.
—Todos Son miembros de Secta Demoniaca. ?Cómo se han convertido en traidores a secta?
?Dónde está Patricio? —Simón rugió a los hombres que le rodeaban.
Ninguno de los hombres dijo una pbra. De hecho, ninguno quería enfrentarse a Simón.
—Simón, deberías aprovechar oportunidad para marcharte mientras el se?or Serrano no esté cerca.
No te detendremos —dijo un miembro de alto rango de Secta Demoniaca.
—?No huiré! Si me voy, Secta Demoniaca desaparecerá. Traje aquí al se?or Casas para salvar a
esta secta. ?Mataremos a Patricio! —deró Simón.
—?Hmph! ?Eres demasiado arrogante, Simón! ?De verdad crees que puedes matar al se?or Serrano?
Varios hombres de Patricio se acercaron a Simón. Eran los que habían apoyado a Patricio en sus
nes.
Simón iba a replicar, pero Jaime habló primero:
—No es él quien quiere matar a Patricio, sino yo.
—Jaime, esto es un asunto de Secta Demoniaca. ?Qué tiene que ver contigo? —preguntó uno de
los hombres.
—No tiene importancia. Tan solo no me gusta cara de Patricio. Por eso quiero matarlo. ?Te parece
bien? —respondió Jaime con sorna.
—T…tú…
Los hombres de Patricio se quedaron sin pbras.
—Vayan por Patricio. Si no, serán ustedes los que morirán —ordenó con frialdad Jaime.
—Jaime, no seas tan... —dijo uno de los hombres, pero antes de que pudiera terminar frase, una
aterradora ráfaga de energía brotó del cuerpo de Jaime. Justo despuésnzó un pu?etazo.
Una espantosa ráfaga de viento atravesó s y se abnzó sobre todo lo que encontraba a
su paso. Fue hacia el hombre y lonzó por los aires.
?Bum!
La sangre salpicó toda habitación y en el aire flotaba un fuerte olor a sangre.
Jaime había hecho semejante haza?a porque sabía que mejor manera de enfrentarse a
aquellos hombres era conmocionarlos y asustarlos.
En efecto, explosión de energía de Jaime había aturdido a todos los hombres.
Incluso los hombres leales a Patricio parecían asustados y empezaron a retroceder.
—Vayan por Patricio o acabarán todos muertos... —repitió Jaime con voz na.
This content provided by N(o)velDrama].[Org.
Los hombres miraron los cadáveres destrozados de supa?ero y huyeron al instante.
Los miembros restantes de Secta Demoniaca ni siquiera se atrevieron a respirar. No
esperaban que los poderes de Jaime fueran tan aterradores.
En ese momento, Patricio seguía divirtiéndose, teniendo sexo con Jesica en habitación.
La puerta se abrió de golpe y varios de sus hombres entraron corriendo. Sin embargo, se
detuvieron en seco, estupefactos al ver escena que tenían dnte.