Capítulo 1926
?Bum!
Un rayo aterrador hizo vr a Jaime y Marcelo con s fuerza de su onda expansiva.
Tras haber sido alcanzados dos veces por los rayos, ni Jaime ni Marcelo se atrevieron a
acercarse demasiado al Tubérculo de Flor de Lana.
El abanico en mano de Marcelo tenía grietas después de que lo usara para bloquear el rayo.
?Esta reliquia sagrada des artes marciales está muy da?ada. Dudo que dure mucho...?.
Jaime y Marcelo se miraron fijamente, pero ninguno de los dos hizo nada.
Mientras tanto, Forero y in seguían luchando contra los hombres que Marcelo había llevado
consigo.
Aunque in llevaba consigo su reliquia sagrada de artes marciales, enfrentarse a un Gran
Marqués de Artes Marciales de Alto Nivel y a un pu?ado de luchadores decentes seguía
poniéndolos en enorme desventaja.
Sólo sería cuestión de tiempo que fueran derrotados, y que Jaime obtuviera él solo el
Tubérculo de Flor de Lana era a todas luces imposible.
Justo cuando Forero y in pensaban que estaban acabados, un enorme grupo de gente llegó en el
momento justo.
—?He venido a ayudarle, se?or Casas! —le gritó Patricio mientras se unía a lucha junto a los
miembros de Secta Demoniaca.
Con el nuevo apoyo de Secta Demoniaca, bnza se inclinó a favor de Jaime.
Al darse cuenta de que los hombres de Marcelo estaban en desventaja, los artistas marciales, que se
pusieron deldo de familia García con esperanza de obtener algún beneficio, huyeron del lugar.
Sólo decidieron ayudar a Marcelo porque vieron que el equipo de Jaime estaba en inferioridad
numérica y de se.
Por ello, decidieron retirarse en cuanto Jaime recibió refuerzos de Secta Demoniaca.
El repentino cambio en el equilibrio de poder tomó a Marcelo desprevenido y lo dejó confundido.
??Quiénes son? ?De dónde han salido? ?Por qué están ayudando a Jaime de repente??.
—?Retírense! —Marcelo gritó con todas sus fuerzas.
Sabía que todos sus hombres acabarían muertos si seguían luchando.
Tras recibir orden, losbatientes de familia García corrieron a toda velocidad aldo de
Marcelo.
Todos estaban heridos, e incluso el Gran Marqués de Artes Marciales de Alto Nivel parecía estar
pasándolo mal.
—?Se encuentra bien, se?or Casas? —preguntó Patricio mientras caminaba hacia Jaime.
—Estoy bien. Gracias por su ayuda, se?or Serrano —exmó Jaime agradecido.
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—?No tiene por qué darmes gracias, se?or Casas! Somos socios, ?recuerda? Además, se supone
que estas hierbas son nuestro regalo para usted, ?así que no podemos dejar que nadie máss tenga!
—respondió Patricio con una leve sonrisa.
in tenía confusión escrita en cara mientras miraba a Patricio y a los demás de Secta
Demoniaca.
??Desde cuándo ha entrado en mi territorio un grupo tan poderoso? ?Cómo no me había dado
cuenta??.
José y dimir estaban igual de perplejos. Temiendo que Patricio y los demás se convirtieran
en sus enemigos, los dos empezaron a observar al grupo de reojo.
No sabían cuántas familias prestigiosas conocían el secreto de i Encanta, ni cuántas más
se ocultaban en el reino secreto.
Sin embargo, creían que todass familias prestigiosas saldrían de su escondite una vez que
energía espiritual se restableciera en i Encanta.
Después de todo, nadie querría quedarse de brazos cruzados y dejar que otro acaparara un
punto de recuperación de energía espiritual.
—?Quiénes son ustedes? ?Tienen idea de quién soy? —preguntó Marcelo mirando con frialdad
a Patricio.
Patricio le dedicó una leve sonrisa y respondió:
—Me da igual quién seas. Este Tubérculo de Flor de Lana es para el se?or Casas. Cualquiera
que intente arrebatárselo se estará enemistando con nosotros. En cuanto a quiénes somos...
Todavía no son dignos de averiguarlo, ?así que reúne a tus hombres y lárguense de aquí antes
de que decidamos matarlos a todos aquí y ahora! —respondió Patricio con arrogancia, para
disgusto de Marcelo.