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Cap铆tulo 1923

    Capítulo 1923


    —Marcelo, no deberías menospreciar a los demás. Los Zepeda no son fáciles de convencer —


    deró in con seguridad mientras ndía barda.


    —in, debes estar cansado de vivir... —Entrecerrando los ojos, Marcelo sacó de manga un


    abanico de mano. Una luz dorada brilló mientras desplegaba el abanico de oro. El aura que


    emitía el abanico era aterradora.


    La expresión de in se nubló al ver que el abanico era también una reliquia sagrada des


    artes marciales.


    Además, el anciano que estaba junto a Marcelo también emanaba una fuerte aura.


    Era un Gran Marqués des Artes Marciales de Alto Nivel, una existencia que era más


    cercana al Santo des Artes Marciales.


    La persona que Marcelo llevaba consigo estaba ramente por encima de los Grandes


    Marqueses des Artes Marciales de familia Zepeda.


    Los grandes marqueses de artes marciales de familia Zepeda eran en su mayoría de primer a


    segundo nivel. Incluso in, que era el más fuerte entre ellos, era sólo de cuarto nivel.


    Por otrodo, el nivel más bajo de los marqueses de artes marciales mayores de familia


    García era de cuarto nivel.


    No estaba nada igudo.


    Cuando situación hizo que in se quedara en silencio, expresión de Jaime se volvió fría. Inspiró


    profundamente yenzó a deszar el Poder de los Dragones dentro de su cuerpo.


    También Espada Matadragones estaba lista para ser desatada.


    —Se?or García, ?no es m educación armar tanto alboroto por el Tubérculo de Flor de Lana? Hasta


    se ha traído un séquito enorme. Y lo que es más importante, ?cómo va a informar si sufre una gran


    pérdida aquí? Por consideración hacia mí, ?por qué no le da al Se?or Casas el Tubérculo de Flor de


    Lana de diez mil a?os de antigüedad? Puede considerarlo un favor a familia Garay.


    Al ver que tensión aumentaba entre ambas partes, dimir dio un paso al frente en un intento de


    suavizars cosas.


    Mirando a dimir, Marcelo replicó con frialdad:


    —dimir, ?qué significa esto? ?Tú también pretendes ayudar a Jaime?


    —Se?or García, si sigue insistiendo en luchar contra el se?or Casas por el Tubérculo de Flor de Lana,


    me temo que no tengo más remedio que ayudarle. ?Cree que puede enfrentarse también a familia


    Garay? ?Por qué no asumir pérdida y hacer que le deba un favor en su lugar?


    Aunque el tono de dimir era tranquilo, bajo él se escondía una amenaza.


    El rostro de Marcelo enrojeció al escuchars pbras del otro hombre. Con el ce?o fruncido,


    preguntó:


    —dimir, ?estás dispuesto a convertirte en enemigo de familia García por el bien de Jaime?


    —Marcelo, ?de verdad no eres consciente de situación, o tan solo te haces el tonto? Aunque este


    asunto no se hubiera interpuesto entre nosotros, nuestras familias nunca iban a ser amigas. Tarde o


    temprano, nos habríamos convertido en enemigos —se mofó dimir.


    Las pbras de dimir dejaron a Marcelo sin ha. Lo que decía el primero era cierto. Tarde o


    temprano, se habrían convertido en enemigos mientraspitieran por los beneficios. Mientras ese


    beneficio existiera, estaban destinados a convertirse en enemigos.


    La expresión de Marcelo se volvió fea y guardó silencio.


    ?Si dimir ayuda a Jaime, no tendré ninguna posibilidad de ganar?.


    Justo cuando Marcelo se debatía internamente entre retroceder o no, José, que había estado


    disfrutando del espectáculo, dio un paso al frente. Sonriendo sin fuerza, dijo:


    —dimir, ?por qué te metes en lucha por el Tubérculo de Flor de Lana? No tiene nada que


    ver contigo, y sin embargo has tenido que meter mano. Estás arruinando mi disfrute del


    espectáculo. Si te mantienes al margen, yo tampoco me involucraré. Sin embargo, si eliges


    ayudar a Jaime, yo elegiré ayudar a Marcelo. Estoy seguro de que familia García agradecerá


    la ayuda.


    ?José estaba amenazando a dimir para que se mantuviera al margen y no se involucrara!


    —José, tú... —dimir miró furioso al otro hombre.


    Marcelo estalló en carcajadas.


    —José, no te preocupes. La familia García no olvidará tu amabilidad. Cuando llegue el


    momento…


    —Cáte…


    José cortó antes de que Marcelo pudiera terminar frase. Miró furioso a Marcelo, obligándolo


    a tragarse sus pbras.


    Al escuchar esto, Jaime frunció el ce?o.


    ?Así que parece ques familias se dirigen hacia un objetivoún y han decidido mantenerlo


    en secreto?.Text content ? N?velDrama.Org.


    Aquello sólo servía para resaltar lo importante que era aquel lugar para ellos.
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